Ahorrar mucho dinero consumiendo menos energía es fácil

Por: Guiomar

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Tiempo de lectura: 13 minutos

La energía más barata es la que no se consume. Aunque pueda parecer una obviedad, la clave principal para ahorrar dinero es, precisamente, un consumo más eficiente de la energía. De este tema y de cómo cada uno de nosotros puede aprovechar las energías renovables en casa se habló en la Jornada de Eficiencia Energética en el Hogar, organizada desde la Agenda 21 local.

 

Un día entero dedicado a la sostenibilidad energética -que hoy más que nunca equivale a sostenibilidad económica y también influye sobre la medioambiental- a través de un consumo responsable y la reducción de emisión de CO2.

Las ponencias y mesa redonda, que tuvieron lugar en el auditorio del Conservatorio de Música, estuvieron complementadas con varios expositores de negocios locales y de otros municipios de la Marina Alta dedicados a diferentes sistemas que permiten ahorrar energía.

Desde Segways -un posible transporte alternativo para la Policía Local- y vehículos eléctricos -ideales para los recorridos cortos de Xàbia- de la firma Magic Ways, a carports que duplican función con paneles solares y molinos eólicos de Silvasol, quien también presentaba el sistema de Micro Cogeneración que sirve para generar electricidad y a la vez agua caliente y calefacción.

Aguila Pons y Pit Sukup mostraron el sistema de tubos de vacío para aprovechar la energía solar térmica y los kit solares de agua caliente, mientras que Fotovoltaica Europa expuso su catálogo de calderas de pellets.

Cruañes invitaba a aprovechar el Plan Renove de electrodomésticos para instalar una caldera de condensación que permite un ahorro del 20% en el consumo de gas o gasóleo, y por tanto el CO2 -hasta 940kg al año en una vivienda de 100m2. Por otro lado, también sugería al público ampliar las miras, ya que hay mucho más en el campo de la energía sostenible que la solar, así por ejemplo, en Xàbia esta empresa ya ha instalado en viviendas sistemas que aprovechan la energía geotérmica.

Por último, la empresa Stryrostone expuso sus módulos de neopor -un composite de polietileno y grafito-, moldes prefabricados en los que se inyecta hormigón para construir viviendas. Un sistema rápido y muy eficaz de aislamiento, y por tanto de ahorrar energía, que se amortiza rápidamente.

 

El reto energético del 2020 en nuestro hogar

La sostenibilidad no es solo una palabra de moda, sino una necesidad. Ser sostenible implica ser ahorrador. Ahorrar energía, ahorrar esfuerzo, ahorrar dinero. La moda del despilfarro ya pasó, y no es lógico que vuelva.

El ingeniero y profesor de la Universidad Miguel Hernández, Pedro Vicente Quiles, planteó al numeroso público asistente -y en las que se echó en falta el interés del colectivo de constructores locales- «el reto energético para un hogar sostenible«, y empezó por definir la sostenibilidad como «la necesidad de consumir al ritmo, por lo menos, en que la naturaleza crea».

Quiles explicó que en España, un 35,6% de la energía que se produce se dedica a la industria, mientras que en los hogares consumimos un 15,6%, algo menos que en el resto de Europa debido al buen clima. Sin embargo, estamos por encima de la media europea en el gasto energético en el transporte (36,4%).

Con un precio de 0,15€/kWh, un hogar medio que pone en marcha una bomba frío-calor consume 3€ al día de energía, a la vez que emite unos 7kg de CO2 a la atmósfera.

La Directiva Europea 20-20-20 propone que para el año 2020 podamos emitir un 20% menos de CO2, reduzcamos en un 20% nuestro consumo energético a través de un consumo más eficiente, y lleguemos a tener un 20% de energías renovables.

¿Qué podemos hacer cada uno de nosotros para ayudar a cumplir estos objetivos? La respuesta es consumir menos, siendo más eficientes en nuestro uso de la energía, y utilizar las renovables. En concreto, Quiles sugirió analizar nuestro consumo -en el hogar a través de la calificación energética de la vivienda, y en grandes superficies mediante auditorías energéticas-, aislar mejor nuestra casa y protegerla del calor del sol en verano, cambiar el sistema de calefacción por uno que emplee energías renovables, así como hacer un uso más eficiente de la climatización, usar luces de bajo consumo y LEDs, y realizar mantenimientos periódicos de las instalaciones.

Todos estos temas fueron tratados por los expertos durante el resto de la Jornada de Energía Sostenible en el Hogar.

 

 

La Certificación Energética, garantía de eficiencia

El ingeniero de Efiner Consultoría Energética de Xàbia, José Vicente Soler Picó, habló de la «Certificación Energética» de un edificio o vivienda, que forma parte del Código Técnico de Construcción,  y ya es un trámite obligatorio para cualquier nuevo proyecto.

Según el Protocolo de Kioto, firmado por España en 1997, para el 2015 solo deberíamos haber incrementado un 15% nuestras emisiones de CO2, y si embargo, llevamos ya un 45%, y estamos a la cola de los países que se han adherido a este tratado. España, además, tiene un grave riesgo de importantes aumentos de temperatura y desertificación a causa del efecto invernadero de este gas contaminante.

Picó propuso que una de las formas que tenemos para mejorar nuestras cifras de emisión de CO2 es a través de la Certificación Energética de las edificaciones. Se trata de un sistema de calificación muy parecido al de los electrodomésticos, en los que el mínimo exigido para nuevos proyectos es el tipo D, que implica una emisión de 22,2kg/m2 de CO2 al año.

La Certificación Energética de una vivienda además sirve para añadir valor a una propiedad, ya que una de clase A valdrá más que otra similar de clase D al garantizar una mayor eficiencia energética, y por tanto, un mayor ahorro.

Además, en breve, esta calificación valdrá también para edificios reformados, algo que puede resultar muy interesante para el sector de la construcción. Picó asimismo recordó que existen ayudas importantes, tanto para realizar reformas de viviendas como para los costes de la consultoría (subvencionadas en un 75%).

www.efinerconsultoria.com

 

 

La energía más barata es la que no se consume

El ingeniero técnico de Seneria Servicios Energéticos de Ondara, Ximo Gavilà Esquerdo, incidió en la importancia de la cultura del ahorro, de usar solamente lo que se necesita. Reducir costes, a la vez que emisiones de CO2, se puede obtener a través de una buena «Gestión energética«. Se trata de un estudio íntegro, así como una evaluación continuada y sugerencia de posibilidades de mejora de la eficiencia energética de una vivienda, de un negocio, o de un edificio público.

Según datos del 2008, en los hogares españoles se consume un 41% de energía en calefacción, un 26% en agua caliente sanitaria, un 9% en iluminación, un 12% en electrodomésticos, siendo la nevera el aparato que más energía usa, y un 11% en la cocina.

Gavilà sugiere que en primer lugar podemos lograr una mejora tarifaria, negociando con la empresa una tarifa más adecuada a nuestros usos y optimizando la potencia contratada; así podríamos reducir el coste en un 15%. Simplemente con cambiar las bombillas por otras de bajo consumo y aprovechar mejor la luz natural, conseguiríamos ahorrar el 50% de lo que pagamos por la iluminación de nuestra casa.

Buenos hábitos  de climatización, con temperaturas de 20ºC para la calefacción y 25ºC al usar el aire acondicionado, más una ventilación adecuada, podría suponer un 30% de ahorro. Además, manteniendo los equipos en condiciones adecuadas y sustituyendo piezas gastadas ahorraríamos otro 10%.

www.seneria.es

 

Alberto de Sanctis, director general de Exeleria y miembro de ANESE, distinguió entre ahorro y eficiencia energética, «ahorrar energía es apagar la luz, mientras que eficiencia energética es cambiar la bombilla tradicional por otra de bajo consumo», y explicó que hay mucho que cualquiera de nosotros puede hacer para ser más eficientes y ahorrar dinero. Además de revisar nuestra tarifa de luz, también podemos asegurarnos de que nuestros electrodomésticos tengan la certificación energética más alta posible.

Éste es sólo uno de los consejos que podemos encontrar en la web del Instituto para la Diversificación y el Ahorro de la Energía (www.idae.es), en la «Guía Práctica de la Energía«, y en la Agencia Valenciana de la Energía (www.aven.es), en sus guías de ahorro para municipios, locales comerciales y establecimientos hoteleros, así como para la cocina, el hogar y el coche.

Asimismo, de Sanctis aconsejó identificar cuánto nos gastamos en la factura energética y dónde podemos ahorrar más, para actuar primero allí. También es importante calcular el período de retorno de la inversión, y si éste nos conviene y compensa.

En este sentido, a veces es útil contar con la ayuda de un profesional en servicios energéticos, quien puede ayudar a obtener importantes ahorros en caso de medianos y grande consumidores, como empresas, industrias o edificios públicos. En cuanto al sector residencial, una empresa de servicios energéticos puede ofrecer contratos de ahorro para comunidades de al menos 40 a 50 viviendas.

 

 

Mejorar el aislamiento de la vivienda es ahorrar en dinero y salud

La arquitecto de Dara Arquitectes de Xàbia, Ulrike Wehr, también cree que los constructores locales tienen su mejor oportunidad para salir de la crisis en la «Rehabilitación sostenible de edificios«, y su ponencia iba dirigida a este colectivo -que desafortunadamente no asistió a la Jornada-, pero también a los propietarios de viviendas construidas en épocas en la que no se daba importancia al aislamiento de los hogares.

Ulli explicó que en Xàbia existe gran cantidad de viviendas unifamiliares aisladas construidas con poco aislamiento, y que pierden energía por las ventanas, pero también la fachada, el suelo y el tejado. La consecuencia de una vivienda mal aislada es una peor salud por la condensación de humedad, sensación térmica desagradable porque se pasa calor en verano y frío en invierno, alta demanda de energía, elevada emisión de CO2, y lo peor de todo, facturas de energía elevadas.

Así pues, aislar la vivienda vale la pena, y no sólo porque podemos ahorrar dinero, sino porque será más confortable para vivir, estará además mejor aislada acústicamente, evitaremos muchas alergias y casos de asma al no haber tanta humedad, y encima, la casa tendrá más valor cuando la queramos vender.

El ahorro a la hora de rehabilitar una vivienda pensando en mejorar su eficiencia energética es notable. Por las ventanas se pierde hasta un 25% de la energía del hogar. Si cambiamos los cristales y los ponemos dobles, podemos ahorrar hasta un 13% en nuestro recibo de electricidad. Si además cambiamos los marcos por otros con cámara de aire, de materiales más aislantes, como la madera o el PVC, y que evitan las condensaciones, podemos estar hablando de un ahorro de hasta el 58%. Si además los vidrios poseen protección contra los rayos del sol, no necesitaremos usar tanto aire acondicionado en verano.

Aislar la fachada de una vivienda es como ponerle un guante. Existen aislamientos tanto externos como internos. El interno es más recomendable en caso de fachadas protegidas, pero tiene alguna desventaja, y es que no evita condensaciones y además es una obra más incómoda para los habitantes.

Si tenemos los pies calientes, tenemos el cuerpo caliente; por eso la calefacción mediante suelo radiante es la más eficaz. Si hay que rehabilitar el suelo, sería una buena opción instalar este sistema.

En cuanto al techo o tejado, un buen aislamiento puede suponer en un hogar medio un ahorro de 480€ al año, una inversión que se puede recuperar en 8 años. Por lo que se refiere a cubiertas, en nuestra zona interesa más que la impermeabilización esté por debajo de las tejas o las losas aislantes para protegerlas del calor, lo que se llama «cubierta fría». Ulli sugiere aprovechar, si hay que arreglar tejas, para impermeabilizar el tejado, o incluso colocar placas solares.

Otra opción es aislar el techo. Quizá sea una obra más sencilla, pero no evita la condensación y no aprovecha la inercia térmica que se produce cuando se actúa sobre el tejado.

www.dara-arquitectes.com

 

 

Cómo lograr un confort sostenible

Manuel Silva, gerente de la empresa javiense de energías renovables Silvasol, expuso ejemplos concretos de sistemas que garantizan un «confort sostenible» en el hogar. Es decir, sistemas de calefacción, de agua caliente, de electricidad, aire acondicionado e incluso climatización de piscinas.

La mejor calefacción es el suelo radiante, porque lo ideal es que la cabeza esté a 16ºC y el cuerpo a 20ºC, lo que se consigue con este sistema a sólo 24ºC. Por el contrario, con un radiador hace falta más temperatura y con una bomba de calor se calienta antes la cabeza.

Ahora, cómo calientas el agua del suelo radiante es otra cuestión. Además del gas natural, mucho menos contamínate que otros derivados del petróleo, existen captadores solares como las placas planas o los tubos de vacío, que de paso pueden servir para calentar el agua sanitaria, e incluso la piscina.

Luego están los equipos de Micro Cogeneración, una especie de caldera del tamaño de una lavavajillas que generan electricidad y calor con una eficiencia muy buena y además ahorrando combustible. Se puede utilizar simultáneamente para calefacción, agua caliente sanitaria y hasta aire acondicionado y electricidad, la cual incluso se puede inyectar a la red si sobra.

Otra opción es optar directamente por las energías renovables, como la solar y la eólica, para generar electricidad. Los paneles fotovoltaicos han evolucionado mucho y existen modelos más disimulados, o que te permiten utilizar superficies, como la de un carport, al que se le puede colocar simultáneamente placas solares y aerogeneradores.

www.silvasol.es

 

 

Elegir un sistema con el mayor rendimiento

El ingeniero técnico industrial establecido en Xàbia, Pit Sukup, también hizo hincapié en la importancia elegir sistemas que permiten reducir el consumo energético sin renunciar al confort. «El que renuncia a energías alternativas para ahorrar dinero, también puede parar el reloj para ahorrar tiempo», dijo Sukup recitando un refrán que viene a ilustrar la importancia del esfuerzo por ser más sostenible, tanto para nosotros como para el mundo en el que vivirán nuestros hijos.

Sukup destacó que, ya que el precio de la energía no disminuirá, la única forma de ahorrar dinero es reducir nuestro consumo. A la hora de planificar qué sistema es mejor para un hogar, lo mejor es contar con la ayuda experta de un ingeniero especializado que calcule en cada caso particular el de mejor rendimiento.

No se trata de elegir sólo un componente, sino de combinar todos los sistemas del hogar, o al menos dejar la opción de poder ir ampliándolos de manera combinada.

A modo de ejemplo, Sukup explicó que cuanto más grande es el radiador, más baja debe ser la temperatura del agua que por él circula para mantener la misma temperatura. Así pues, el suelo radiante es generalmente el sistema más eficaz, no sólo porque da calor desde los pies, como ya mencionamos antes, sino porque a 35ºC calienta igual una habitación que un radiador a 75ºC.

Luego se debe estudiar en cada caso, cuál es el mejor sistema para aportar esa energía al radiador o al suelo radiante, ya sea una caldera o placas solares. «No es cuestión de invertir más dinero, sino de hacer una inversión sostenible», cuyo rendimiento final sea el óptimo. Un buen sistema puede dar un rendimiento de 5kW por cada 1kW, explica Sukup.

 

La biomasa, una interesante alternativa

La biomasa es «el conjunto de materia orgánica de origen animal o vegetal que se puede usar con fines energéticos», y que además tiene la ventaja de ser una fuente de energía renovable, emite menos CO2 del que absorbe, y además tiene un alto valor calorífico y bajo coste, según expresó Ana Silva, de Silvasol, en su presentación.

Hoy en día la combustión de biomasa presenta numerosas ventajas. Por un lado, las termoestufas modernas ofrecen un excelente aprovechamiento del combustible, que no sólo sirve para calentar el agua de los radiadores, sino también la sanitaria, y además son estéticamente atractivas y no se pierde la visión romántica de ver el fuego.

El combustible es la biomasa, que pude ser leña, cáscaras de almendras, huesos de aceituna, astillas de madera, y ahora también se comercializa en forma de pellets. Los pellets son un compuesto aglomerado de residuos forestales y vegetales, y presentan la ventaja de que son fáciles de transportar y almacenar, producen muy poca ceniza (600gr por cada 100kg, por lo que sólo hay que limpiar la estufa 4 veces al año) y tienen un alto poder calorífico.

Los pellets no sólo son más baratos que el gas, sino que además las estufas ofrecen todo tipo de alternativas, a gusto de las necesidades de cada usuario. Así pues, existen desde casetes empotrables para los huecos de chimenea, hasta sistemas combinados (calderas policombustibles) en los que se puede quemar tanto pellets, como leña, corteza, cáscaras, etc. Sin embargo, advierte Ana Silva, hay que tener cuidado de no quemar algo que no sean los pellets en una caldera específica, ya que la clorofila dañaría el depósito.

Por último, Silva quiso recordar a todos que «aprovechar los recursos naturales está en nuestras manos», y es que además las energías renovables cuentan con subvenciones de entre el 20 y el 50%, «aprovechémoslo cuanto antes».

 

Pero la biomasa no es sólo una fuente de energía alternativa, sino también una nueva opción para la agricultura. La ingeniero Angélica Bendaña habló de los «Recursos energético de nuestro entorno» e invitó a aprovechar el potencial agrícola de nuestra zona para crear biomasa. En concreto, sugirió el cultivo de una especie arborícola china, la Paulowia elongata, que servirá no sólo para ayudar a sustituir los combustibles fósiles, sino también reactivar la actividad agrícola.

La Paulowia es un árbol de crecimiento muy rápido, adaptable a todo tipo de clima, resistente a plagas, es bonito, refuerza el terreno con sus raíces, y cuenta con una madera fuerte y de calidad para la ebanistería, pero también es ideal para la creación de pellets.

Los cultivos energéticos son una alternativa interesante, aunque Bendaña explica que «no basta con que sea una iniciativa aislada, sino que necesitamos trabajar unidos y entender que esto es en beneficio de Xàbia».

 

 

Ahorra con iluminación por LED

LED, o luz emitida por un diodo, no es un verdadero haz lumínico, sino más bien el resplandor que desprende un diodo. A pesar de que se descubrió casualmente hace décadas, no ha sido hasta tiempos más recientes que esta tecnología se ha empezado a aprovechar para la iluminación.

De los LEDs y su aplicación para la iluminación casera habló Peter Alt, gerente de Soltec, empresa dedicada a sistemas de iluminación instalada en Pedreguer. Su charla no estaba programada, pero resultó muy interesante.

El LED tiene muchas ventajas, como que no disipa tanto calor, consume mucha menos energía -de hecho, una bombilla LED de 5W ilumina como una de halógena de 35W, y dura unas 30.000 horas, compensando así su precio de 25€. La tecnología ha avanzado mucho, y hoy en día existen lámparas LED que son iguales a una bombilla convencional. Incluso se ha conseguido compensar una de sus principales desventajas, y es que su haz de luz es unidireccional.

Las bombillas LED son caras, pero muy rentables, debido a que permiten ahorrar hasta un 70% en el recibo de la luz si sustituyen a halógenas. En otras palabras, en un hogar medio, podemos estar hablando de pagar alrededor de 100€ menos en el recibo de la luz, asegura Alt. Es por esto que en menos de dos años se puede recuperar la inversión si se cambian todas las bombillas de la casa.
Peter Alt, sin embargo, no cree que sean la solución única, ya que a veces es más útil una compacta, pero el LED es la solución ideal especialmente en el caso de lugares de difícil acceso, como por ejemplo, piscinas.

 

 

 

Conclusiones:

La Jornada de Eficiencia Energética en el Hogar partió como una iniciativa del Grupo de Medio Ambiente de la Agenda 21 Local y la asociación PUXS, y ha sido organizada por las concejalías de Medio Ambiente y de Participación Ciudadana. Las charlas fueron presentadas por la edil de ésta área, Pepa Chorro, y Doris Courcelles, concejala de Medio Ambiente, se encargó de moderar la mesa redonda.

En la despedida de la Jornada, el alcalde de Xàbia, Eduardo Monfort, admitió que las administraciones deberían ser las primeras en demostrar la eficiencia energética para dar ejemplo. El Ayuntamiento pronto instalará paneles solares fotovoltaicos en la cubierta del Palau dDBC##1Esports, y se ha estudiado de la eficiencia energética de dos edificios municipales, el propio pabellón deportivo y el área económica, dos de los edificios más nuevos y que más consumen. Según aseguró Chorro, «vamos a seguir los consejos» de dicho estudio.

Cesc Camprubí, miembro del grupo de Medio Ambiente de la Agenda 21 local y de PUXS, resumió a modo de decálogo la jornada, destacando los puntos más importantes:

 

  1. En primer lugar hay que utilizar la energía de manera más eficiente, ya que la energía más barata y menos contaminante es la que no se usa.
  2. Hay mucho que podemos hacer para ahorrar energía en casa, empezando por apagar la luz o usar bombillas de bajo consumo o LED, pero también
  3. comprar electrodomésticos de eficiencia energética A o superior,
  4. y cambiando a sistemas de climatización y calentamiento de agua sanitaria más sostenibles: solar, pellets, suelo radiante,…
  5. Cuando elegimos uno de estos sistemas, asegurarse de que sea compatible con futuras ampliaciones,
  6. y que el coste lo podamos amortizar en un tiempo razonable con lo que nos ahorremos.
  7. Debemos asegurarnos de que nuestra tarifa energética es la más adecuada para el uso que le damos.
  8. Aspirar a la mejor calificación energética posible a la hora de diseñar una nueva vivienda, y si ya la tenemos, intentar mejorar su aislamiento.
  9. Las nuevas energías suponen oportunidades de negocio que debemos aprovechar, desde la creación y comercialización de biomasa, a la rehabilitación sostenible de viviendas, la domótica, auditorías energéticas, etc.
  10. Tampoco debemos olvidar que en España el 36% de la energía se gasta en el transporte; tengamos una movilidad más sostenible andando más, usando la bicicleta como método de transporte o cambiando a un vehículo eléctrico.

 

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