Antonio Molina da la cara en su primer mes de profesional

4 marzo, 2014Por: Guiomar

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El ciclista javiense Antonio Molina, que acaba de pasar al equipo profesional continental Caja Rural-Seguros RGA, ha empezado la temporada dando la cara. Sólo lleva un mes en la categoría y ya ha hecho para que los comentaristas aprendan su nombre. El primer día protagonizó una escapada kilométrica que a poco estuvo de llegar a meta y repartir el triunfo.

Fue en la Challenge de Mallorca, celebrada entre el 9 y el 12 de febrero, cuatro días de competición que marcan el inicio de la temporada ciclista profesional. En realidad se trata de cuatro carreras independientes a lo largo de cuatro días seguidos, que de paso permite disputar una general final, con perfiles de todo tipo, que es ideal para la preparación del pelotón.

Por eso mismo, y por el buen clima reinante en nuestra península, a la cita balear acude siempre lo mejorcito del pelotón profesional. Y es en este contexto, en la primera etapa en línea -la segunda de la Challenge, ya que la primera era una contrarreloj-, donde Antonio Molina empezó a dar la cara, entrando en la escapada buena del día, que se pudo formar en kilómetro 10 de carrea.

Unos 160km de escapada, con un pequeño grupo de corredores, donde el de Xàbia llegó a puntuar en las metas volantes y en la especial, y a punto estuvo de ponerse los maillots de estas categorías. Enfundarse el jersey de líder era prácticamente imposible, por cuanto los equipos más fuertes del pelotón llevan un control férreo de las escapadas, que por supuesto son consentidas, y de hecho fueron engullidos por éste a 10km de meta. Pero a Molina le valió el reconocimiento y quizá una etapa más cómoda, ya que a pesar del viento, casi peor sería ir encunetado en medio del gran grupo.

Unos días más tarde, Molina viajó al Algarve, para celebrar la vuelta a la región lusa, donde se encontraría a corredores como Alberto Contador, el esprinter Mark Canvendish o un ex-compañero del Caja Rural, el polaco Michal  Kwiatkowski, quien se llevó el triunfo final. Otra vez el de Xàbia estuvo unos kilómetros escapados, aunque esta vez sólo diez, ya que la intención era llevarse al pelotón detrás, pero no surtió efecto la estrategia. Esta vez el trabajo principal de Molina fue llevar a su compañero Rubén Fernández, tapándole el viento, ayudándole a reincorporarse al equipo en caso de parar y subiéndole agua. Una labor que Molineta cumplió a la perfección, y que también le valió los cumplidos de su director de equipo.

Al fin de semana siguiente, tocaban Murcia y Almería, donde Antonio recibió la agradecida visita de su familia, dándole unos muy necesarios ánimos cuando el cansancio acumulado ya empieza a hacer mella. Y es que las carreras profesionales tiene un ritmo y una manera de correr muy diferentes a las de amateurs, y el salto de categoría siempre requiere un buen período de adaptación

En Almería Molina volvió a dar la cara, tirando del pelotón por decisión del director. Pero visto las ansias de Alejandro Valverde (Movistar), que se empeñó en ir a tope, el de Xàbia recibió las órdenes de seguir a rueda, lo que le permitió no desgastarse  tanto, pasar los cuatro puertos entre los 15 primeros y sólo quedarse cortado a 30km de meta por culpa de un coche que invadió en sentido contrario el circuito de la carrera en una zona de curvas. Afortunadamente, la pericia de los corredores impidió un desastre, pero el grupo quedó cortado en tres. Molina entró en el tercero, en la posición 42º.

En Almería además, Molieta pudo comprobar también el apoyo y la coordinación de sus compañeros, no sólo por la gran labor de equipo del Caja Rural-Seguro RGA, en el que todos los corredores forman una piña, o por lo consejos recibidos por los más veteranos, o por las anécdotas increíbles -dignas de las mejores batallitas de Perico Delgado y Carlos de Andrés durante las sobremesas de julio y septiembre-, que amenizan los momentos de mayor tedio, sino porque atropelló un perro que se metió entre los corredores, y se salvó de una caída casi segura gracias a su compañero Davide Vigano que de un tirón le levantó. ¡Menuda manera de agradecer el trabajo que el de Xàbia le había hecho en la etapa! Cosas de ciclistas. Definitivamente están hechos de otra pasta.

Ahora Antonio Molina está en Xàbia, recuperándose un poco del cansancio de su primer mes como profesional. Ilusionado por lo vivido, y hablando maravillas de su equipo y sus compañeros, entre ellos a unos cuantos grandes del pelotón, como Luis León Sánchez (un Campeonato de España y cuatro etapas del Tour), David Arroyo (2º en el Giro) o Amets Churruca (premio a la combatividad el Tour de Francia), de quienes recibe todos los días consejos y son un ejemplo por su profesionalidad. Dentro de unos días, le tocará hacer las maletas e irse a Holanda para participar en algunas clásicas… Una nueva experiencia no sólo por el frío, sino también por el primer encuentro con el pavés.

 

 

 

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