La Font de La Rana reverdece como símbolo del paisaje mediterráneo de ribera
Alvaro Monfort
Lunes, 28 de Febrero de 2022 Tiempo de lectura:
La Font de La Rana reverdece como símbolo del paisaje mediterráneo de ribera
Uno de los parajes más entrañables que se acurrucan en el valle del Montgó es la Font de la Rana en Gata de Gorgos. Un rincón histórico que antaño utilizaban las mujeres para lavar y que aún hoy conserva el antiguo lavadero. En el verano de 2020, varios incendios asolaron los cañares de la zona, las parcelas adyacentes y casi calcinan el monumental eucalipto de 107 años que se erige majestuoso cubriendo la zona.
El enorme árbol, inscrito en el Catálogo de Árboles Monumentales de la Comunidad Valenciana, sólo perdió sus hojas y quedó enmascarado por el fuego. La naturaleza es increíblemente sabia y pronto, el descomunal esqueleto negro que quedó tras el fuego comenzó a reverdecer y brotaron nuevas ramas que poco a poco han ido cubriendo los desnudos brazos. La dantesca escena se transformó en un símbolo de vida. Ahora, la acción humana ha posibilitado que este espacio se regenere convirtiéndose en un pequeño jardín botánico.
Tras el incendio, Gata ha querido apostar por su insigne Font de la Rana. No sólo se trata de un bello paraje de paseo o un alto en el camino senderista entre cañares y el paisaje agrícola y costumbrista de La Marina, también se trata de un yacimiento arqueológico romano cuyas excavaciones, encabezadas por el Museu Soler Blasco de Xàbia, sacaron a la luz la existencia de una importante alfarería datada entre los siglos II y III d.C. Es, en definitiva, un espacio de especial interés y conservación.
La concejalía de Medio Ambiente, Agricultura y Cambio Climático de Gata ha realizado una restauración del entorno reforzando el suelo y los muros de la carretera que lindan con La Rana. Se ha construido un camino de casi 100 metros de longitud que, a modo circular, dibuja un paseo por el que deambular con tranquilidad y que ofrece una estampa única con la cara más escarpada del Montgó a un lado y el imponente eucalipto como telón de fondo.
También se han plantado 66 especies naturales muy diversas típicas de las riberas de los ríos y barrancos mediterráneos y que guardan relación con el municipio. Llidoners, baladres, chopos blancos (tan significativos en la leyenda más arraigada de Gata), mimbreras púrpuras (especie que la tradición de Gata conoce y trabaja mejor que nadie), gatells o sauces cenizos y tarajes; cubren ahora este espacio natural reconvertido y adaptado. Se trata de árboles y arbustos resistentes al clima y que requieren de un riego mínimo para subsistir dada la fertilidad de un terreno rico en acequias naturales.
Se han acotado los espacios, bien para garantizar la seguridad de los viandantes y delimitar los espacios permitidos. El eucalipto, de más de 20 metros de altura y cuyo tronco no pueden llegar a rodear cinco personas con los brazos extendidos, también ha sido enmarcado. A lo largo de todo el perímetro se han dispuesto paneles informativos que narran la singularidad de la Font de la Rana, su valor histórico y la riqueza de flora y fauna que se habita en torno a ella.
Tras el incendio, Gata ha querido apostar por su insigne Font de la Rana. No sólo se trata de un bello paraje de paseo o un alto en el camino senderista entre cañares y el paisaje agrícola y costumbrista de La Marina, también se trata de un yacimiento arqueológico romano cuyas excavaciones, encabezadas por el Museu Soler Blasco de Xàbia, sacaron a la luz la existencia de una importante alfarería datada entre los siglos II y III d.C. Es, en definitiva, un espacio de especial interés y conservación.
La concejalía de Medio Ambiente, Agricultura y Cambio Climático de Gata ha realizado una restauración del entorno reforzando el suelo y los muros de la carretera que lindan con La Rana. Se ha construido un camino de casi 100 metros de longitud que, a modo circular, dibuja un paseo por el que deambular con tranquilidad y que ofrece una estampa única con la cara más escarpada del Montgó a un lado y el imponente eucalipto como telón de fondo.
También se han plantado 66 especies naturales muy diversas típicas de las riberas de los ríos y barrancos mediterráneos y que guardan relación con el municipio. Llidoners, baladres, chopos blancos (tan significativos en la leyenda más arraigada de Gata), mimbreras púrpuras (especie que la tradición de Gata conoce y trabaja mejor que nadie), gatells o sauces cenizos y tarajes; cubren ahora este espacio natural reconvertido y adaptado. Se trata de árboles y arbustos resistentes al clima y que requieren de un riego mínimo para subsistir dada la fertilidad de un terreno rico en acequias naturales.
Se han acotado los espacios, bien para garantizar la seguridad de los viandantes y delimitar los espacios permitidos. El eucalipto, de más de 20 metros de altura y cuyo tronco no pueden llegar a rodear cinco personas con los brazos extendidos, también ha sido enmarcado. A lo largo de todo el perímetro se han dispuesto paneles informativos que narran la singularidad de la Font de la Rana, su valor histórico y la riqueza de flora y fauna que se habita en torno a ella.

































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