El abuelo coraje de Xàbia se declara a sus 86 años objetor de Hacienda El abuelo coraje de Xàbia se declara a sus 86 años objetor de Hacienda
El abuelo coraje de Xàbia, Manuel Mir, vive un doble calvario. Al habitual del mobbing que le hace el banco malo por vivir en una finca fantasma, que sigue sin estar recogida en el Catastro pese llevar construida bastantes años, se le suma ahora el calvario de la Agencia Tributaria Española (Hacienda). Pero a sus 86 años, Mir no quiere dejar de luchar y está dispuesto a enfrentarse a la todopoderosa Agencia Tributaria, por lo que considera una injusticia.
Con un documento manuscrito acudió hace unas semanas a la sede de la Agencia en Dénia, y allí se llevó una ingrata sorpresa. Antes de decir nada, e entregaron dos declaraciones paralelas que le habían hecho. Manuel, conocedor de como se las gasta la administración (y otras entidades privadas) no había recogido los avisos de Correos que llegaron a su casa. Asegura la Agencia Tributaria que debe más de 3.000 euros de las declaraciones de renta de los años 2017 y 2018 "y seguro que vendrán las siguientes", se lamentó.
Por el momento Hacienda ya ha metido mano en su cuenta y cada mes le quita 56 euros. Al abuelo coraje no le salen las cuentas. Después de haber estado trabajando toda su vida, cotizando y pagando sus impuestos -fue responsable de compras de Nissan Iberia en la zona Franca de Barcelona, la factoría que hace un año cerró la multinacional japonesa-, no termina de entender como ahora cobrando 1.186 euros mensuales de pensión tiene que seguir haciendo declaración de la renta.
Según explicó de estos 1.186 euros de pensión, unos 664 se los transfiere a su exmujer como parte de la sentencia del divorcio de hace siete años, el resto es para vivir "y encima viene Hacienda y me quita 56 euros", criticó Mir, quien entregó una carta manuscrita en Dénia en la que se declara objetor. Casi ni se la cogen porque no venía con la firma digital ni nada parecido, "tuve que pedir varias veces que me lo sellaran", criticó tras reconocer que "no es un ciudadano digitalizado", de hecho no cuenta ni con email ni su teléfono móvil es smartphone.
Pero el abuelo coraje asegura que Hacienda en vez de quitarle dinero debería devolvérselo. "Me deben más de 56.000 euros de la pensión que durante estos años he abonado a mi exmujer y debería pagar el Estado". Manuel lo ha reclamado en la Seguridad Social, "ella es una persona vulnerable. El Estado debe pegarle la pensión, pero no se hace cargo". En este otro mastodonte si le dejaron presentar el escrito en papel, "y me lo sellaron", pero también le dieron otro susto: una carta de pago de una deuda de 1.400 euros.
Manuel Mir aprovechó para pedir ayuda "necesito un abogado de oficio para defenderme de Hacienda y de esta injusticia". Eso sí, el abogado debe saber que "nunca nunca, haré la declaración de Hacienda", ya que con ellos, remarcó "pasa como todo a pagarlo, poca ropa".
El abuelo coraje de Xàbia, Manuel Mir, vive un doble calvario. Al habitual del mobbing que le hace el banco malo por vivir en una finca fantasma, que sigue sin estar recogida en el Catastro pese llevar construida bastantes años, se le suma ahora el calvario de la Agencia Tributaria Española (Hacienda). Pero a sus 86 años, Mir no quiere dejar de luchar y está dispuesto a enfrentarse a la todopoderosa Agencia Tributaria, por lo que considera una injusticia.
Con un documento manuscrito acudió hace unas semanas a la sede de la Agencia en Dénia, y allí se llevó una ingrata sorpresa. Antes de decir nada, e entregaron dos declaraciones paralelas que le habían hecho. Manuel, conocedor de como se las gasta la administración (y otras entidades privadas) no había recogido los avisos de Correos que llegaron a su casa. Asegura la Agencia Tributaria que debe más de 3.000 euros de las declaraciones de renta de los años 2017 y 2018 "y seguro que vendrán las siguientes", se lamentó.
Por el momento Hacienda ya ha metido mano en su cuenta y cada mes le quita 56 euros. Al abuelo coraje no le salen las cuentas. Después de haber estado trabajando toda su vida, cotizando y pagando sus impuestos -fue responsable de compras de Nissan Iberia en la zona Franca de Barcelona, la factoría que hace un año cerró la multinacional japonesa-, no termina de entender como ahora cobrando 1.186 euros mensuales de pensión tiene que seguir haciendo declaración de la renta.
Según explicó de estos 1.186 euros de pensión, unos 664 se los transfiere a su exmujer como parte de la sentencia del divorcio de hace siete años, el resto es para vivir "y encima viene Hacienda y me quita 56 euros", criticó Mir, quien entregó una carta manuscrita en Dénia en la que se declara objetor. Casi ni se la cogen porque no venía con la firma digital ni nada parecido, "tuve que pedir varias veces que me lo sellaran", criticó tras reconocer que "no es un ciudadano digitalizado", de hecho no cuenta ni con email ni su teléfono móvil es smartphone.
Pero el abuelo coraje asegura que Hacienda en vez de quitarle dinero debería devolvérselo. "Me deben más de 56.000 euros de la pensión que durante estos años he abonado a mi exmujer y debería pagar el Estado". Manuel lo ha reclamado en la Seguridad Social, "ella es una persona vulnerable. El Estado debe pegarle la pensión, pero no se hace cargo". En este otro mastodonte si le dejaron presentar el escrito en papel, "y me lo sellaron", pero también le dieron otro susto: una carta de pago de una deuda de 1.400 euros.
Manuel Mir aprovechó para pedir ayuda "necesito un abogado de oficio para defenderme de Hacienda y de esta injusticia". Eso sí, el abogado debe saber que "nunca nunca, haré la declaración de Hacienda", ya que con ellos, remarcó "pasa como todo a pagarlo, poca ropa".
































Zarratustra | Lunes, 08 de Agosto de 2022 a las 09:20:00 horas
Pobre hombre, un ejemplo perfecto de cómo el estado aplasta al ciudadano sin respetar derecho alguno. Eso sí, a su mujer, como a cualquier okupa, debe pagarle él y no el estado. Que si consideran que ella o el okupa están desprotegidos, que les paguen desde la seguridad social que para eso recaudan cada vez más.
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