Opinión: Una vida en la basura
Nos pasamos la vida acumulando vivencias, cachivaches, recuerdos e instantáneas enmarcadas de momentos felices. Artefactos a los que damos valor incalculable en su vertiente crematística o sentimental. Almacenamos sin pensar que nuestras cosas a nadie o a muy pocos importarán, cuando paguemos a Caronte y nos subamos a su barca, desnudos, despojados de todo hacia la eternidad… De esta luctuosa realidad no escapa ningún ser humano, convirtiendo el trabajo de acopio -el pequeño Diógenes que algunos llevan dentro, los coleccionistas de arte y de antigüedades, los consumistas o los materialistas- en una obra estéril.
Hace unas pocas semanas, unos residentes de la Calle Arquitecto Urteaga, se sorprendieron al ver arrojados por la vía y en el contenedor, fotografías, libros, documentos y otros enseres de un vecino fallecido tiempo atrás. El dueño de estos objetos era célebre en las redes sociales por sus publicaciones sobre Jávea y su amor a la fotografía. También era descendiente de una saga de ilustres xabieros y por respeto a su memoria, no voy a mencionarle. Por lo visto, acababan de vaciar su casa y habían tenido poco cuidado con las cosas personales, ya que la mayoría de ellas estaban esparcidas por la acera y en la basura.
Poco cívico es el mal uso de los contenedores que por desgracia, es una constante en nuestro municipio, pero inhumano es contemplar la vida de un conciudadano que ya no está entre nosotros, tirada entre pieles de naranja y suciedad, y que no se nos remueva nada por dentro. Huyendo yo de la denuncia, que no me corresponde, sí que animo a la reflexión: “Carpe diem” porque a veces, el olvido, llega demasiado pronto…
José Font Caballero
Nos pasamos la vida acumulando vivencias, cachivaches, recuerdos e instantáneas enmarcadas de momentos felices. Artefactos a los que damos valor incalculable en su vertiente crematística o sentimental. Almacenamos sin pensar que nuestras cosas a nadie o a muy pocos importarán, cuando paguemos a Caronte y nos subamos a su barca, desnudos, despojados de todo hacia la eternidad… De esta luctuosa realidad no escapa ningún ser humano, convirtiendo el trabajo de acopio -el pequeño Diógenes que algunos llevan dentro, los coleccionistas de arte y de antigüedades, los consumistas o los materialistas- en una obra estéril.
Hace unas pocas semanas, unos residentes de la Calle Arquitecto Urteaga, se sorprendieron al ver arrojados por la vía y en el contenedor, fotografías, libros, documentos y otros enseres de un vecino fallecido tiempo atrás. El dueño de estos objetos era célebre en las redes sociales por sus publicaciones sobre Jávea y su amor a la fotografía. También era descendiente de una saga de ilustres xabieros y por respeto a su memoria, no voy a mencionarle. Por lo visto, acababan de vaciar su casa y habían tenido poco cuidado con las cosas personales, ya que la mayoría de ellas estaban esparcidas por la acera y en la basura.
Poco cívico es el mal uso de los contenedores que por desgracia, es una constante en nuestro municipio, pero inhumano es contemplar la vida de un conciudadano que ya no está entre nosotros, tirada entre pieles de naranja y suciedad, y que no se nos remueva nada por dentro. Huyendo yo de la denuncia, que no me corresponde, sí que animo a la reflexión: “Carpe diem” porque a veces, el olvido, llega demasiado pronto…
José Font Caballero
































Milagros | Domingo, 04 de Febrero de 2024 a las 14:50:55 horas
Si José es muy duro, pero quizás para aquellos que no tengamos familia que se interese por nuestros cachivaches, sea importante empezar a desembarazarnos del acopio de objetos y darles una utilidad. Es una lástima que esas fotos no hubieran ido a parar al Archivo Municipal y, que después de un expurgo, pasaran a formar parte de la historia de esta Villa.
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