La Tortilla Española y el Carlismo
![[Img #8468]](https://xabiaaldia.com/upload/images/06_2024/2518_la-tortilla-espanola-y-el-carlismo2.jpg)
Durante esta semana fuerte de Fogueres, vamos a hablar de una protagonista que no puede faltar en estas fiestas, la tapa por excelencia, el pincho en mayúsculas, el aperitivo nacional que nos identifica y nos vertebra, ya sea degustándolo con amigos, con familia, solos o acompañados fugazmente: la tortilla de patatas, es decir la Tortilla Española.
En cierta ocasión dije en tono jocoso entre amigos, que había dos tipos de personas: los que llamaban a este manjar tortilla de patatas y los que hablábamos de la tortilla española. Como en una barra de bar de barrio, todos somos políticos, economistas, filósofos, arquitectos y lo sabemos todo, también en gastronomía tenemos la verdad absoluta en las recetas. Arrojemos pues, un poco de luz sobre este icono de nuestra cultura culinaria tanto dentro como fuera de nuestras fronteras.
La verdadera tortilla de patatas, cuyo origen tiene como todo lo mágico, una leyenda y una historia real, se sostiene con dos ingredientes básicos, dos pilares que la identifican: la patata y los huevos. El aceite y la sal, será lo único estipulado para alterar el sabor genuino. Lo demás, puede gustarnos más, menos, convertirla más atractiva o sabrosa al comerla, pero no estaremos hablando de la Tortilla Española, será otra cosa. Sí señoras y señores míos, incluso con cebolla, será otra cosa.
Cuenta la leyenda que durante la Primera Guerra Carlista (1833-1840) el General Zumalacárregui llegó exhausto a una aldea navarra con un grueso de sus tropas. Los moradores del caserío agasajaron a los oficiales y soldados de la Santa Tradición, con lo único que tenían en los fogones de su casona: huevos cocidos y patatas. La mujer supo improvisar una tortilla inmediatamente para alimentar a los militares, germinaba así, la primera Tortilla Española.
El nacimiento real de la tortilla de patatas carece de unanimidad, hasta para eso somos cabestros. Algunos investigadores del CSIC se atrevieron a nombrar un pueblo extremeño como cuna de nuestra tortilla, pero seamos sinceros, cualquier casa de la península desde que nuestros conquistadores trajeron el tubérculo de las Américas, puede ser el lugar donde surgió nuestro emblema del patrimonio nutritivo...
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Durante esta semana fuerte de Fogueres, vamos a hablar de una protagonista que no puede faltar en estas fiestas, la tapa por excelencia, el pincho en mayúsculas, el aperitivo nacional que nos identifica y nos vertebra, ya sea degustándolo con amigos, con familia, solos o acompañados fugazmente: la tortilla de patatas, es decir la Tortilla Española.
En cierta ocasión dije en tono jocoso entre amigos, que había dos tipos de personas: los que llamaban a este manjar tortilla de patatas y los que hablábamos de la tortilla española. Como en una barra de bar de barrio, todos somos políticos, economistas, filósofos, arquitectos y lo sabemos todo, también en gastronomía tenemos la verdad absoluta en las recetas. Arrojemos pues, un poco de luz sobre este icono de nuestra cultura culinaria tanto dentro como fuera de nuestras fronteras.
La verdadera tortilla de patatas, cuyo origen tiene como todo lo mágico, una leyenda y una historia real, se sostiene con dos ingredientes básicos, dos pilares que la identifican: la patata y los huevos. El aceite y la sal, será lo único estipulado para alterar el sabor genuino. Lo demás, puede gustarnos más, menos, convertirla más atractiva o sabrosa al comerla, pero no estaremos hablando de la Tortilla Española, será otra cosa. Sí señoras y señores míos, incluso con cebolla, será otra cosa.
Cuenta la leyenda que durante la Primera Guerra Carlista (1833-1840) el General Zumalacárregui llegó exhausto a una aldea navarra con un grueso de sus tropas. Los moradores del caserío agasajaron a los oficiales y soldados de la Santa Tradición, con lo único que tenían en los fogones de su casona: huevos cocidos y patatas. La mujer supo improvisar una tortilla inmediatamente para alimentar a los militares, germinaba así, la primera Tortilla Española.
El nacimiento real de la tortilla de patatas carece de unanimidad, hasta para eso somos cabestros. Algunos investigadores del CSIC se atrevieron a nombrar un pueblo extremeño como cuna de nuestra tortilla, pero seamos sinceros, cualquier casa de la península desde que nuestros conquistadores trajeron el tubérculo de las Américas, puede ser el lugar donde surgió nuestro emblema del patrimonio nutritivo...
































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