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Altar del Perpetuo Socorro en la iglesia de San Bartolomé, Xàbia. Altar del Perpetuo Socorro en la iglesia de San Bartolomé, Xàbia.
David Gutiérrez Pulido
Domingo, 15 de Diciembre de 2024 Tiempo de lectura:

Sorpresas artísticas en la restauración del altar del Perpetuo Socorro de San Bartolomé

David Gutiérrez Pulido · Historiador del Arte · www.sorollajavea.wordpress.com

 

Frente a la conservación del gran edificio patrimonial que es la iglesia de San Bartolomé, declarada Bien de Interés Cultural, es una pena que aquellos antiguos retablos históricos se perdieran por los acontecimientos históricos. No obstante, los nuevos altares de tosca o de madera, también son parte esencial del actual patrimonio eclesiástico, y algunos de ellos ya han alcanzado su 75 aniversario. El paso del tiempo hace mella, y es necesario intervenir en ellos para su mantenimiento. Esto es lo que ha ocurrido con el altar de la Virgen del Perpetuo Socorro, en el que, por una iniciativa particular, se ha llevado a cabo su limpieza y restauración por el conocido restaurador Vicent Catalá, quien ya ha participado en frecuentes intervenciones del patrimonio eclesiástico.

 

El retablo de la Virgen del Perpetuo Socorro, está situado en la pared oeste de la iglesia, en la nave del evangelio. Se trata de una obra anónima, hasta el momento, levantado en madera y dentro del extendido estilo neogótico. Como viene siendo habitual, tras la desaparición de los antiguos retablos, las familias burguesas de Xàbia patrocinaron el levantamiento de nuevos altares. De esta manera, sabemos que este retablo se encargó bajo el mecenazgo de Joaquina Bertomeu Bolufer, nieta del político y productor de pasas, José Antonio Bolufer (1814-1890), junto con su cuñada Pilar Bover Albi, quien se había casado con el hermano de Joaquina, Rafael Bover. El encargo se llevó a cabo en el año de 1945 y su inauguración fue en el mes de marzo de 1946, en la cual, asistió el padre Ramón Sarabia Barbero, religioso, gran orador y escritor, miembro de la Congregación del Santísimo Redentor.

 

[Img #9890]

 

Los trabajos llevados a cabo por Vicent Catalá, según nos ha explicado, han sido la limpieza de del polvo, residuos de piedra tosca y grasa de la cera que se acumularon por el paso del tiempo. Para ello se ha empleado medios mecánicos de aspiración y paletina. Se prosiguió con la toma de catas en la madera para su análisis y determinar el tipo de barniz empleado. Con los resultados, la limpieza en la pieza ha sido muy superficial, sin eliminar el barniz original, protegiéndolo después con un acabado especial mate, respetando en todo momento los procedimientos originales del retablista. Un trabajo minucioso, profesional y respetuoso, realizado con la pasión que caracteriza a Vicent Catalá.

 

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El retablo posee una serie de imágenes policromadas que con el tiempo se fueron oscureciendo, y con respecto a la imagen del Perpetuo Socorro, siempre se pensó que había sido una lámina impresa. Pero la limpieza de las pinturas sacó a la luz la brillantez de las obras realizadas, así como sus artífices. En la calle superior del retablo, y tras un marco cuatrifolio, se encuentra la pintura de San Alfonso María de Ligorio (1696-1787), fundador de la Congregación del Santísimo Redentor, en 1732. Se trata de un retrato realista de medio cuerpo, que infunde sencillez, respeto, humildad y devoción. El santo aparece vestido con la esclavina de rojo amaranto, el solideo negro y la cruz en el pectoral, vestimenta que indica la condición de obispo. Tras la cabeza, aparece un halo de luz más clara, a modo de nimbo, que indica también su condición de santo de la iglesia. Su mirada es inclinada, dirigiendo su rezo hacia la imagen de la Virgen, recordando el hecho de que dos miembros de la Congregación de los Redentoristas, en 1855, levantaron una iglesia sobre el solar donde estuvo la iglesia de San Mateo, espacio en donde se había adorado el icono de la Virgen del Perpetuo Socorro (cuyo origen es del siglo X-XI).

 

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En el banco del retablo, a cada lado del nicho que acoge la maqueta e imagen de la Virgen de Nuestra Señora de Loreto, realizada por Juan Bautista Sapena Devesa “El Santeret”, se disponen otros dos tondos cuatrifolios, que acogen otras dos pequeñas pinturas trabajadas con gran delicadeza, casi de manera miniaturista. A la izquierda, una representación de la Virgen del Pilar rodeada de pequeños ángeles, y a la derecha, las imágenes de San Joaquín y Santa Ana. Estas imágenes, aparentemente no tienen conexión con el retablo, pero simbólicamente sí que lo tienen, ya que detrás de esta representación, está la alusión simbólica de sus mecenas: el Pilar, en alusión a Pilar Bover, y San Joaquín, en referencia a Joaquina Bertomeu.

 

La gran novedad de la limpieza del retablo, ha hecho posible que se haya descubierto la autoría de las pinturas, siendo el pintor xabiero Juan Segarra Llamas, quien en estos momentos se encontraba disfrutando de una beca de la Diputación de Alicante, para realizar sus estudios en la Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia. Por recuerdos de tradición oral, sabemos que el retablo pudo proceder de Valencia y se montó en la propiedad de La Sultana, y suponemos que allí también fue Juan Segarra para seguir los trabajos y montar sus pinturas. Es sabido a su vez, que el pintor, tenía bastante relación con la familia que costeó el retablo. De esta manera, estas obras se suman a las ya conocidas por el artista en la iglesia tales como el lienzo de la Cena de Emaús o la copia del Cristo Eucarístico, cuyo original se encuentra en el Museo Soler Blasco.

 

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Pero aún el retablo deparaba más sorpresas, la imagen principal de veneración es la Virgen del Perpetuo Socorro. Lejos de pensar de ser una lámina impresa, tan difundida por altares y casas particulares, Vicent Catalá pudo sacar todo el brillo y la belleza de la misma constatando ser una pintura original en óleo sobre lienzo, y además, con una firma de una pintora, Encarnación González. No tenemos muchos datos sobre esta pintora, pero sí los suficientes para saber de que era granadina, y que era conocida como “la pintora de la Virgen”, por haber pintado, en 1927, esta imagen para el Santuario con el mismo nombre en Granada. A partir de aquí, Encarnación González pintó una y otra vez la imagen para numerosas iglesias de la geografía española y latinoamericana, teniendo ahora la fortuna, de que en Xàbia se encuentra una sus tantas producciones.

 

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La última de las grandes sorpresas que deparaba el retablo ha sido que, una vez que se extrajo la hornacina de madera, en donde se alberga la imagen de Nuestra Señora de Loreto, se ha podido descubrir un nicho policromado del antiguo retablo que había en la iglesia, propio del siglo XVIII. Dada la importancia del hallazgo, en estos momentos se encuentra en fase de estudio y documentación por parte de Patrimonio, al ser un hallazgo producido en un monumento BIC. Con seguridad, nos dará gratas sorpresas y más conocimiento de ese patrimonio perdido.

 

NOTA

Mi agradecimiento personal a Vicent Catalá por guiarnos en la explicación de todo el proceso de restauración y la difusión de las imágenes así por la amabilidad del párroco don Juan Antonio Navarro.

 

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