Opinión: El paseo litoral del Primer Muntanyar de Xàbia Opinión: El paseo litoral del Primer Muntanyar de Xàbia
Por Antonio Sesé
Llegado a Xàbia recientemente, he dado hoy una vuelta en coche por el Primer Muntanyar para apreciar en directo los cambios que se estaban produciendo y de los que tenía un conocimiento superficial por los medios. Y he de decir que he quedado preocupado, pues me llevo la impresión de que vamos a convertir una playa en un paseo. Si se ejecuta el proyecto, tendremos un paseo litoral por el que algunos ciudadanos se desplazarán disfrutando de las maravillosas vistas que ofrece nuestra bahía: el cabo de San Antonio, el cap Prim, los yates y veleros trazando sus estelas blancas sobre el intenso azul de nuestro mar… ¡Qué delicia! ¡Qué gozo!
Mientras tanto, los 2 o 3000 ciudadanos que, gracias a que disponían de espacio donde aparcar sus 800 o más coches, diariamente se acercaban a la orilla a bañarse, a disfrutar del fresco de la brisa marina (también a disfrutar de las vistas), a cenar con familiares o amigos colocando sus sillas y mesas plegables sobre la grava (costumbre ancestral de los naturales de la villa, y de algunos pueblos cercanos; hasta los turistas que nos visitan han llegado a apreciar y usar esta tradición) se quedarán en sus casas, se tendrán que privar del placer de aproximarse a la orilla. Porque ¿quién va a acercarse, cargado con bolsa, sombrillas, sillas… y con niños muchos de ellos, desde Vía Augusta, donde los mandan a aparcar algunos defensores del nuevo paseo? ¿Acaso a los residentes de esta avenida les sobrará espacio donde aparcar? Por otra parte, he de manifestar que una mejora sí que observo sobre los proyectos de años anteriores, pues no se mencionan ni el cemento ni el hormigón.
Profundizando en la reflexión llegamos a un efecto que, de forma indirecta, se produciría como consecuencia de la reforma, de llevarse a cabo el proyecto: los propietarios de viviendas de la zona tendrían un acceso fácil, sin competencia i sin contratiempos, a la primera línea del litoral, es decir, dispondrían de una playa privada, de la que habríamos sido expulsados el resto de ciudadanos, tanto residentes como visitantes. Lo que no diré que sería una injusticia social, pero sí que se produciría una situación de desigualdad social que considero inadmisible.
Concluyo como había empezado. Si el Consistorio no lo remedia, dispondremos de un nuevo paseo por el litoral al precio de eliminar el uso público de una playa (su uso privado se mantendrá). Y esto ocurrirá a pesar de que en el término municipal existen avenidas, calles y caminos abundantes por donde pasear y a disposición de los amantes del paseo, mientras que las playas y calas son escasas y su uso cada vez más restringido. Y cabe añadir, para terminar, que se contaban por miles las personas que usaban la playa del Muntanyar, mientras que el paseo tiene un uso bastante más restringido. Perjudicaremos a muchos, se beneficiarán unos pocos.
Por Antonio Sesé
Llegado a Xàbia recientemente, he dado hoy una vuelta en coche por el Primer Muntanyar para apreciar en directo los cambios que se estaban produciendo y de los que tenía un conocimiento superficial por los medios. Y he de decir que he quedado preocupado, pues me llevo la impresión de que vamos a convertir una playa en un paseo. Si se ejecuta el proyecto, tendremos un paseo litoral por el que algunos ciudadanos se desplazarán disfrutando de las maravillosas vistas que ofrece nuestra bahía: el cabo de San Antonio, el cap Prim, los yates y veleros trazando sus estelas blancas sobre el intenso azul de nuestro mar… ¡Qué delicia! ¡Qué gozo!
Mientras tanto, los 2 o 3000 ciudadanos que, gracias a que disponían de espacio donde aparcar sus 800 o más coches, diariamente se acercaban a la orilla a bañarse, a disfrutar del fresco de la brisa marina (también a disfrutar de las vistas), a cenar con familiares o amigos colocando sus sillas y mesas plegables sobre la grava (costumbre ancestral de los naturales de la villa, y de algunos pueblos cercanos; hasta los turistas que nos visitan han llegado a apreciar y usar esta tradición) se quedarán en sus casas, se tendrán que privar del placer de aproximarse a la orilla. Porque ¿quién va a acercarse, cargado con bolsa, sombrillas, sillas… y con niños muchos de ellos, desde Vía Augusta, donde los mandan a aparcar algunos defensores del nuevo paseo? ¿Acaso a los residentes de esta avenida les sobrará espacio donde aparcar? Por otra parte, he de manifestar que una mejora sí que observo sobre los proyectos de años anteriores, pues no se mencionan ni el cemento ni el hormigón.
Profundizando en la reflexión llegamos a un efecto que, de forma indirecta, se produciría como consecuencia de la reforma, de llevarse a cabo el proyecto: los propietarios de viviendas de la zona tendrían un acceso fácil, sin competencia i sin contratiempos, a la primera línea del litoral, es decir, dispondrían de una playa privada, de la que habríamos sido expulsados el resto de ciudadanos, tanto residentes como visitantes. Lo que no diré que sería una injusticia social, pero sí que se produciría una situación de desigualdad social que considero inadmisible.
Concluyo como había empezado. Si el Consistorio no lo remedia, dispondremos de un nuevo paseo por el litoral al precio de eliminar el uso público de una playa (su uso privado se mantendrá). Y esto ocurrirá a pesar de que en el término municipal existen avenidas, calles y caminos abundantes por donde pasear y a disposición de los amantes del paseo, mientras que las playas y calas son escasas y su uso cada vez más restringido. Y cabe añadir, para terminar, que se contaban por miles las personas que usaban la playa del Muntanyar, mientras que el paseo tiene un uso bastante más restringido. Perjudicaremos a muchos, se beneficiarán unos pocos.

































Jose | Lunes, 10 de Agosto de 2020 a las 18:45:42 horas
Me parece una iniciativa estupenda. No tenía ningún sentido tener los coches aparcados en primera línea de mar y las personas paseando apretadas por la acera del otro lado; creo que eso solo pasaba en Javea. Y que conste que yo no tengo casa ni vivo en el primer montañar.
La prueba de que es una buena medida es que toda esa zona de playa está más animada que nunca.
Mi enhorabuena al ayuntamiento por la iniciativa.
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