José y Antonio Torres Buigues, que durante décadas han regentado el bar Perol, han guardado un valioso tesoro que ha pertenecido a su familia durante el último siglo: Un antiguo piano de la prestigiosa marca alemana Franz Hummel Dresde que, se calcula, puede tener 150 años de antigüedad. Ahora, este notable instrumento pasa a convertirse en patrimonio del pueblo de Xàbia.
El piano fue adquirido de segunda mano por el abuelo de los dos hermanos, José Torres Segarra, pocos años antes de proclamarse la segunda república y respira historia por sus cuatro costados. De hecho, aún conserva los dos enganches para los candelabros con velas con los que se iluminaban las partituras del pianista en los tiempos en los que la luz eléctrica prácticamente no existía.
Su dueño lo colocó en su bar de la Plaça de Baix. Por aquel entonces, aquello era la Plaça del Mercat. El establecimiento era amplio y albergaba un escenario sobre el que se realizaban actuaciones de todo tipo de cantantes, cabaret y varietés. Era el lugar idóneo para disponer de un piano de aquellas características que contribuyese a animar las noches de la villa del pasado hace un siglo. Sin embargo, Xàbia no fue ajena a la Guerra Civil y esta supuso el cierre del local de Torres.
El piano pasó a ubicarse en la casa familiar, pero nadie sabía tocarlo. Así que se empleó para que jóvenes del municipio con ganas de iniciarse en la música, aprendieran a tocarlo. Más tarde, en 1950, el piano del Tío Torres pasó a ser clave en la creación de una incipiente festividad que buscaba su arraigo en el municipio: Les Fogueres de Sant Joan. El Franz Hummel se utilizaba en las conocidas Fiestas en el Aire que se celebraban en enclaves únicos del municipio como el Cine Espinós (situado frente a la sede de Cruz Roja y actualmente aparcamiento del Bar Trinquet) para recaudar fondos para la nueva fiesta. También adquirió relevancia en la vida cultural de la localidad acompañando bailes populares a lo largo y ancho de la población, sobre todo, en la Placeta del Convent. Un trasiego, sobre un carro o en un carricoche específico para él, que los hermanos Torres Buigues recuerdan con cariño.
Una historia que continúa escribiéndose
La música de este piano único aún puede continuar sonando. José y Antonio han querido cederlo al departamento de Cultura para que prolongue su vida útil junto a los vecinos y vecinas de Xàbia. Ahora, se acerca al mar y pasará a ubicarse en la planta baja de la Biblioteca de Aduanas donde se reúne la asociación de jubilados y pensionistas del núcleo marinero y, entre otras actividades, celebran bailes como los de antes. Un enclave en el que, de seguro, donde muchos de sus usuarios recordarán sus años dorados animando a las gentes de la villa. Desde el área de Cultura se ha anunciado su restauración a nivel estético.
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