Espacio Amadem: La entidad inicia una recogida de firmas para legislar el uso de las redes sociales en menores
Luisina Daives. Psicóloga de Amadem
Después de tres meses, volvemos a estar ante una tragedia que nos llama urgentemente a la acción. Gemelas de doce años, han caído de un sexto piso, falleciendo en el acto.
Todo apunta a un suicidio, al igual que las hermanas que vivían en Barcelona. Suicidio adolescente, primera causa de muerte en las personas mas jóvenes. ¿Que nos está pasando? Como sociedad, como familias, como profesionales de la salud, como seres humanos…
Lo primero que tenemos que entender es que, en esta etapa evolutiva, hay muchísima vulnerabilidad fundamentalmente porque el cerebro adolescente (la personalidad) se está desarrollando; y toda la influencia, estímulos, mensajes, entorno, modelos, modas, que reciban del exterior, será clave en cómo se sentirán.
La nuestra es una generación con muy baja tolerancia a la frustración y la función ejecutiva (esa zona cerebral prefrontal que, en esta etapa, aún no está conformada) les dificulta tener un mayor control de sus actuaciones ya que esta función es la encargada del control de los impulsos, la resolución de problemas, la consecuencia de los actos. También lo es de la memoria, la planificación o el control del tiempo.
Como consecuencia, estas edades no tienen ese freno y ese control emocional para poder canalizar situaciones de estrés y buscar una solución al problema. Pueden tener pensamientos del tipo: “Ojalá me muriera” y, como su cerebro tampoco está preparado, pueden cometer un acto sin pensar en las consecuencias de lo que puede llegar a pasar si lo hacen.
Aquí aparece el uso desmedido de las redes sociales, donde acceden a información a cargo de personas muy jóvenes también, que pueden estar mal emocionalmente y, por supuesto, dar malas ideas. Modelos o influencers que determinan cómo la persona adolescente tiene que vestir, ser, tener, etc… puede llegar a ser letal si, además, esa persona joven no tiene herramientas internas de afrontamiento, tiene baja autoestima, malos hábitos, malas compañías, vive en un hogar conflictivo etc.
La suma de diferentes factores irá minando la Salud Mental. Y, en este punto, la detección temprana de la Salud Mental está años luz de lo que debería ser porque no se le ha dado la importancia que realmente tiene. Detectar esos casos en la primera infancia y edad escolar es fundamental para el desarrollo posterior de la persona a lo largo de toda su vida.
Hemos puesto en marcha una recogida de firmas en change.org para legislar el acceso de menores de 16 a las redes sociales. Les pedimos que por favor firmen y difundan. Serán pocos minutos y podremos avanzar en el cuidado, protección, y prevención de la Salud Mental infanto- juvenil.
Luisina Daives. Psicóloga de Amadem
Después de tres meses, volvemos a estar ante una tragedia que nos llama urgentemente a la acción. Gemelas de doce años, han caído de un sexto piso, falleciendo en el acto.
Todo apunta a un suicidio, al igual que las hermanas que vivían en Barcelona. Suicidio adolescente, primera causa de muerte en las personas mas jóvenes. ¿Que nos está pasando? Como sociedad, como familias, como profesionales de la salud, como seres humanos…
Lo primero que tenemos que entender es que, en esta etapa evolutiva, hay muchísima vulnerabilidad fundamentalmente porque el cerebro adolescente (la personalidad) se está desarrollando; y toda la influencia, estímulos, mensajes, entorno, modelos, modas, que reciban del exterior, será clave en cómo se sentirán.
La nuestra es una generación con muy baja tolerancia a la frustración y la función ejecutiva (esa zona cerebral prefrontal que, en esta etapa, aún no está conformada) les dificulta tener un mayor control de sus actuaciones ya que esta función es la encargada del control de los impulsos, la resolución de problemas, la consecuencia de los actos. También lo es de la memoria, la planificación o el control del tiempo.
Como consecuencia, estas edades no tienen ese freno y ese control emocional para poder canalizar situaciones de estrés y buscar una solución al problema. Pueden tener pensamientos del tipo: “Ojalá me muriera” y, como su cerebro tampoco está preparado, pueden cometer un acto sin pensar en las consecuencias de lo que puede llegar a pasar si lo hacen.
Aquí aparece el uso desmedido de las redes sociales, donde acceden a información a cargo de personas muy jóvenes también, que pueden estar mal emocionalmente y, por supuesto, dar malas ideas. Modelos o influencers que determinan cómo la persona adolescente tiene que vestir, ser, tener, etc… puede llegar a ser letal si, además, esa persona joven no tiene herramientas internas de afrontamiento, tiene baja autoestima, malos hábitos, malas compañías, vive en un hogar conflictivo etc.
La suma de diferentes factores irá minando la Salud Mental. Y, en este punto, la detección temprana de la Salud Mental está años luz de lo que debería ser porque no se le ha dado la importancia que realmente tiene. Detectar esos casos en la primera infancia y edad escolar es fundamental para el desarrollo posterior de la persona a lo largo de toda su vida.
Hemos puesto en marcha una recogida de firmas en change.org para legislar el acceso de menores de 16 a las redes sociales. Les pedimos que por favor firmen y difundan. Serán pocos minutos y podremos avanzar en el cuidado, protección, y prevención de la Salud Mental infanto- juvenil.
































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