Los pequeños diablillos de la Iglesia de San Bartolomé de Xàbia
![[Img #5304]](https://xabiaaldia.com/upload/images/07_2023/1065_capiteles.jpg)
La bella iglesia de San Bartolomé de Xàbia, declarada Bien de Interés Cultural, ofrece al visitante un ejemplo del gótico valenciano con la singularidad de ser un edificio religioso mezclado con una estética defensiva. Uno de los elementos que más destaca son sus portadas, diseñadas por Domingo de Urteaga, maestro constructor de la ampliación del templo, el cual son una réplica de la portada de la Lonja de Valencia, lugar en donde se encontraba este maestro trabajando.
Pero si nos llaman la atención las portadas, quizás el visitando no se haya deparado en detenerse a contemplar a unos pequeños seres monstruosos que dan la bienvenida al creyente o visitante que quiere acceder al templo. Se tratan de unos seres que no tienen una definición concreta ¿quizás unos animales, quizás unos pequeños monstruos, quizás unos diablillos? La imaginación del visitante está servida, aunque vamos a intentar dar alguna luz sobre estas figuras.
![[Img #5305]](https://xabiaaldia.com/upload/images/07_2023/7942_portadas-con-seres-monstruosos.jpg)
Si nos ponemos frente a las portadas de San Bartolomé o San Gil, y seguimos las líneas de los baquetones que forman las arquivoltas abocinadas de las portadas, éstas están rematadas en unos pequeños capiteles que, por lo general, representan una decoración vegetal a base de hojas de cardo o acantos. Pero también existen otros capiteles en donde se ven unas figuras que adquieren estas fisonomías un tanto misteriosas.
Portada de San Bartolomé
En la portada Oeste del templo, a nuestra izquierda, aparece un diablo o salvaje, con una gran cabeza, ojos con altos párpados, orejas puntiagudas y hacia atrás, aparentemente agachada y con los brazos apoyados en las rodillas, y desnudo mostrando su sexo.
En el lado derecho de la misma portada, son varias las figuras que pueden estar representadas. En el primer capitel, junto a la puerta, aparece una forma que aparenta representar un rostro de ojos pronunciados y nariz puntiaguda, con las orejas también apuntadas y hacia atrás. Otro de los capiteles, aparenta ser una forma redonda a modo de cabeza con dos grandes ojos, una boca quebrada de donde está expulsando algo que se extiende en varias direcciones. Y por último, en el capitel más exterior de la portada, se puede ver una cabeza con unas grandes orejas puntiagudas, unos ojos almendrados y una boca con grandes labios.
![[Img #5306]](https://xabiaaldia.com/upload/images/07_2023/3473_figuras-monstruosas.jpg)
Portada de San Gil
En la portada Sur, también nos encontramos otras figuras misteriosas que se encuentran en los tres primeros capiteles del lado derecho de la portada. Si hacemos la lectura de dentro hacia fuera, nos encontramos con una primera figura de rostro trapezoidal, con orejas puntiagudas. A continuación aparece otra figura que pudiera recordar a la forma de un mono, con gran cabeza, orejas puntiagudas y ojos almendrados, los brazos y manos están unidos y cubriendo la boca, así como las patas y pies quedan unidos bajo las manos.
Por último, en la metopa exterior, aparecen unas formas confusas, de las hojas de cardo en la parte inferior, se adivina un rostro de una figura de perfil, con una boca entreabierta, forma del ojo labrada y una oreja. La oreja, pudiera fusionarse con el rostro que hay tras este figura, de grandes ojos rehundidos y una gran boca abierta con aire burlón.
![[Img #5307]](https://xabiaaldia.com/upload/images/07_2023/3678_figuras-monstruosas2.jpg)
¿Qué representan estas formas monstruosas, qué nos quieren decir?
Antes de nada, en el lenguaje del simbolismo de la Edad Media, los conceptos duales dentro y fuera, exterior e interior, bien y mal, belleza y fealdad, o redención y pecado, están muy presentes a la hora de levantar un templo y utilizar la decoración escultórica o pictórica. Este lenguaje, deriva del mundo del Románico en donde portadas, capiteles, tímpanos y otros muchos elementos eran objeto de ser esculpidos con una gran riqueza iconográfica y al mismo tiempo simbólica. En muchas ocasiones existe un programa iconográfico diseñado para un fin y en otros puede que haya una cierta libertad de los escultores a la hora de diseñar las imágenes.
Si nos detenemos en estos “diablillos” de las portadas, hay que pensar en varias consideraciones. Las figuras que se representan no son personas ni animales reconocibles, son unas figuras monstruosas, fantásticas, imaginarias, con una estética que tiende a la fealdad, deformando o acentuando algunos rasgos corporales, antinaturales. Todos estos elementospensar que es algo malo y no deseado, y en lenguaje de un templo religioso, lo malo es una representación del pecado de una manera genérica.
Por otra parte, estas figuras se hallan en el exterior de la iglesia y en el acceso al templo. Es decir, fuera, en el mundo terrenal, en el mundo en donde conviven las personas que son (siempre desde el punto de vista religioso cristiano) los que acometen los pecados terrenales a diferencia del interior de la iglesia, lugar en donde reina el mundo espiritual, el mundo de Dios, el mundo en donde los pecados son redimidos y liberados. Por ello, que su ubicación se encuentren en este lugar, es para separar el plano de lo terrenal (fuera) del espiritual (dentro).
![[Img #5308]](https://xabiaaldia.com/upload/images/07_2023/7775_figuras-protectoras.jpg)
Por último, le tenemos que atribuir otro simbolismo cuya tradición proviene de mucho más atrás en el tiempo. Un simbolismo como de figuras protectoras del templo. Fue muy habitual en las culturas antiguas, que a las puertas de ciudades o templos, se ubicaran seres monstruosos o fantásticos para ahuyentar al enemigo y al mismo tiempo proteger una ciudad o templo.
Por ejemplo, en el arte egipcio, las esfinges eran figuras protectoras de templos; en el arte asirio los lamasus (criatura con cabeza de hombre, cuerpo de león y alas de águila) se ubicaban a las entradas de los palacios; o la Gorgona y la serpiente fue un elemento protector dentro del mundo romano.
De esta manera, pasará al mundo cristiano y a la Edad Media, en figuras monstruosas situadas en el exterior de un templo religioso, con el objetivo de ahuyentar el mal (el pecado, la enfermedad, las epidemias, las crisis…), dejándolo fuera del templo, el cual simboliza el cielo, la salvación, la protección o la liberación. Un ejemplo de ello
son las gárgolas de la iglesia.
Espero que el lector que haya tenido la dedicación de leer estas líneas, cuando vaya a visitar la iglesia de San Bartolomé por primera vez o el que ya la haya conocido, pueda admirar estas portadas con otros ojos más curiosos apreciando que tras lo que percibimos, siempre hay un lenguaje oculto detrás.
David Gutiérrez Pulido
Historiador del Arte
![[Img #5304]](https://xabiaaldia.com/upload/images/07_2023/1065_capiteles.jpg)
La bella iglesia de San Bartolomé de Xàbia, declarada Bien de Interés Cultural, ofrece al visitante un ejemplo del gótico valenciano con la singularidad de ser un edificio religioso mezclado con una estética defensiva. Uno de los elementos que más destaca son sus portadas, diseñadas por Domingo de Urteaga, maestro constructor de la ampliación del templo, el cual son una réplica de la portada de la Lonja de Valencia, lugar en donde se encontraba este maestro trabajando.
Pero si nos llaman la atención las portadas, quizás el visitando no se haya deparado en detenerse a contemplar a unos pequeños seres monstruosos que dan la bienvenida al creyente o visitante que quiere acceder al templo. Se tratan de unos seres que no tienen una definición concreta ¿quizás unos animales, quizás unos pequeños monstruos, quizás unos diablillos? La imaginación del visitante está servida, aunque vamos a intentar dar alguna luz sobre estas figuras.
![[Img #5305]](https://xabiaaldia.com/upload/images/07_2023/7942_portadas-con-seres-monstruosos.jpg)
Si nos ponemos frente a las portadas de San Bartolomé o San Gil, y seguimos las líneas de los baquetones que forman las arquivoltas abocinadas de las portadas, éstas están rematadas en unos pequeños capiteles que, por lo general, representan una decoración vegetal a base de hojas de cardo o acantos. Pero también existen otros capiteles en donde se ven unas figuras que adquieren estas fisonomías un tanto misteriosas.
Portada de San Bartolomé
En la portada Oeste del templo, a nuestra izquierda, aparece un diablo o salvaje, con una gran cabeza, ojos con altos párpados, orejas puntiagudas y hacia atrás, aparentemente agachada y con los brazos apoyados en las rodillas, y desnudo mostrando su sexo.
En el lado derecho de la misma portada, son varias las figuras que pueden estar representadas. En el primer capitel, junto a la puerta, aparece una forma que aparenta representar un rostro de ojos pronunciados y nariz puntiaguda, con las orejas también apuntadas y hacia atrás. Otro de los capiteles, aparenta ser una forma redonda a modo de cabeza con dos grandes ojos, una boca quebrada de donde está expulsando algo que se extiende en varias direcciones. Y por último, en el capitel más exterior de la portada, se puede ver una cabeza con unas grandes orejas puntiagudas, unos ojos almendrados y una boca con grandes labios.
![[Img #5306]](https://xabiaaldia.com/upload/images/07_2023/3473_figuras-monstruosas.jpg)
Portada de San Gil
En la portada Sur, también nos encontramos otras figuras misteriosas que se encuentran en los tres primeros capiteles del lado derecho de la portada. Si hacemos la lectura de dentro hacia fuera, nos encontramos con una primera figura de rostro trapezoidal, con orejas puntiagudas. A continuación aparece otra figura que pudiera recordar a la forma de un mono, con gran cabeza, orejas puntiagudas y ojos almendrados, los brazos y manos están unidos y cubriendo la boca, así como las patas y pies quedan unidos bajo las manos.
Por último, en la metopa exterior, aparecen unas formas confusas, de las hojas de cardo en la parte inferior, se adivina un rostro de una figura de perfil, con una boca entreabierta, forma del ojo labrada y una oreja. La oreja, pudiera fusionarse con el rostro que hay tras este figura, de grandes ojos rehundidos y una gran boca abierta con aire burlón.
![[Img #5307]](https://xabiaaldia.com/upload/images/07_2023/3678_figuras-monstruosas2.jpg)
¿Qué representan estas formas monstruosas, qué nos quieren decir?
Antes de nada, en el lenguaje del simbolismo de la Edad Media, los conceptos duales dentro y fuera, exterior e interior, bien y mal, belleza y fealdad, o redención y pecado, están muy presentes a la hora de levantar un templo y utilizar la decoración escultórica o pictórica. Este lenguaje, deriva del mundo del Románico en donde portadas, capiteles, tímpanos y otros muchos elementos eran objeto de ser esculpidos con una gran riqueza iconográfica y al mismo tiempo simbólica. En muchas ocasiones existe un programa iconográfico diseñado para un fin y en otros puede que haya una cierta libertad de los escultores a la hora de diseñar las imágenes.
Si nos detenemos en estos “diablillos” de las portadas, hay que pensar en varias consideraciones. Las figuras que se representan no son personas ni animales reconocibles, son unas figuras monstruosas, fantásticas, imaginarias, con una estética que tiende a la fealdad, deformando o acentuando algunos rasgos corporales, antinaturales. Todos estos elementospensar que es algo malo y no deseado, y en lenguaje de un templo religioso, lo malo es una representación del pecado de una manera genérica.
Por otra parte, estas figuras se hallan en el exterior de la iglesia y en el acceso al templo. Es decir, fuera, en el mundo terrenal, en el mundo en donde conviven las personas que son (siempre desde el punto de vista religioso cristiano) los que acometen los pecados terrenales a diferencia del interior de la iglesia, lugar en donde reina el mundo espiritual, el mundo de Dios, el mundo en donde los pecados son redimidos y liberados. Por ello, que su ubicación se encuentren en este lugar, es para separar el plano de lo terrenal (fuera) del espiritual (dentro).
![[Img #5308]](https://xabiaaldia.com/upload/images/07_2023/7775_figuras-protectoras.jpg)
Por último, le tenemos que atribuir otro simbolismo cuya tradición proviene de mucho más atrás en el tiempo. Un simbolismo como de figuras protectoras del templo. Fue muy habitual en las culturas antiguas, que a las puertas de ciudades o templos, se ubicaran seres monstruosos o fantásticos para ahuyentar al enemigo y al mismo tiempo proteger una ciudad o templo.
Por ejemplo, en el arte egipcio, las esfinges eran figuras protectoras de templos; en el arte asirio los lamasus (criatura con cabeza de hombre, cuerpo de león y alas de águila) se ubicaban a las entradas de los palacios; o la Gorgona y la serpiente fue un elemento protector dentro del mundo romano.
De esta manera, pasará al mundo cristiano y a la Edad Media, en figuras monstruosas situadas en el exterior de un templo religioso, con el objetivo de ahuyentar el mal (el pecado, la enfermedad, las epidemias, las crisis…), dejándolo fuera del templo, el cual simboliza el cielo, la salvación, la protección o la liberación. Un ejemplo de ello
son las gárgolas de la iglesia.
Espero que el lector que haya tenido la dedicación de leer estas líneas, cuando vaya a visitar la iglesia de San Bartolomé por primera vez o el que ya la haya conocido, pueda admirar estas portadas con otros ojos más curiosos apreciando que tras lo que percibimos, siempre hay un lenguaje oculto detrás.
David Gutiérrez Pulido
Historiador del Arte
































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