Editorial
Turismofobia
Desde hace cierto tiempo, los municipios costeros de la Marina Alta han experimentado una transformación notable, evolucionando en paralelo con el auge del turismo. Sin embargo, este desarrollo ha dado lugar a un fenómeno social complejo, y ha hecho emerger lo que se conoce como la turismofobia. Han surgido voces que exigen un alto a la divulgación en redes sociales de los encantos de nuestras playas y calas, en un intento por mitigar lo que se percibe como una sobrecarga en nuestro territorio.
No debemos olvidar que vivimos del turismo. Fue el turismo el que permitió que muchas personas venidas de todo el territorio nacional al igual que de otros muchos países del resto del mundo, se instalaran en nuestra comarca en busca de un futuro mejor para sus familias. Muchos pudieron, gracias al turista que nos visita, vivir dignamente y sacar a sus familias adelante.
La realidad es que las cosas han cambiado. Nuestras poblaciones ahora cuentan con todo lo necesario para vivir en una sociedad moderna: instalaciones educativas, sanitarias, deportivas, culturales, públicas y un largo etc., eso sí, todo ello por supuesto mejorable. Nunca llueve a gusto de todos.
Es hora de enfrentar la dicotomía: o aceptamos que el turismo es una fuente vital de ingresos y adaptamos nuestras infraestructuras y servicios para gestionar la afluencia turística de manera sostenible, o seguimos quejándonos mientras disfrutamos de los beneficios que aporta el turismo, en un acto de hipocresía.
El turismo no es el enemigo; el enemigo es la mala gestión y la falta de planificación sostenible. En lugar de denunciar la llegada de turistas, deberíamos centrarnos en cómo hacer que su presencia sea beneficiosa tanto para ellos como para los residentes locales. Esto implica invertir en servicios públicos, impulsar el turismo sostenible y, sobre todo, educar a las nuevas generaciones sobre la importancia de un turismo responsable.
Si optamos por darle la espalda al turismo, nos arriesgamos a perder mucho más que la tranquilidad de nuestras playas; podríamos perder la base económica que ha sostenido nuestras comunidades durante años. Es momento de abrir un debate serio y responsable sobre la turismofobia, porque el futuro no solo de la Marina Alta, sino de muchas otras zonas turísticas, está en juego.
Vicente Bolufer
![[Img #5967]](https://xabiaaldia.com/upload/images/08_2023/381_vicente-bolufer.jpg)
Desde hace cierto tiempo, los municipios costeros de la Marina Alta han experimentado una transformación notable, evolucionando en paralelo con el auge del turismo. Sin embargo, este desarrollo ha dado lugar a un fenómeno social complejo, y ha hecho emerger lo que se conoce como la turismofobia. Han surgido voces que exigen un alto a la divulgación en redes sociales de los encantos de nuestras playas y calas, en un intento por mitigar lo que se percibe como una sobrecarga en nuestro territorio.
No debemos olvidar que vivimos del turismo. Fue el turismo el que permitió que muchas personas venidas de todo el territorio nacional al igual que de otros muchos países del resto del mundo, se instalaran en nuestra comarca en busca de un futuro mejor para sus familias. Muchos pudieron, gracias al turista que nos visita, vivir dignamente y sacar a sus familias adelante.
La realidad es que las cosas han cambiado. Nuestras poblaciones ahora cuentan con todo lo necesario para vivir en una sociedad moderna: instalaciones educativas, sanitarias, deportivas, culturales, públicas y un largo etc., eso sí, todo ello por supuesto mejorable. Nunca llueve a gusto de todos.
Es hora de enfrentar la dicotomía: o aceptamos que el turismo es una fuente vital de ingresos y adaptamos nuestras infraestructuras y servicios para gestionar la afluencia turística de manera sostenible, o seguimos quejándonos mientras disfrutamos de los beneficios que aporta el turismo, en un acto de hipocresía.
El turismo no es el enemigo; el enemigo es la mala gestión y la falta de planificación sostenible. En lugar de denunciar la llegada de turistas, deberíamos centrarnos en cómo hacer que su presencia sea beneficiosa tanto para ellos como para los residentes locales. Esto implica invertir en servicios públicos, impulsar el turismo sostenible y, sobre todo, educar a las nuevas generaciones sobre la importancia de un turismo responsable.
Si optamos por darle la espalda al turismo, nos arriesgamos a perder mucho más que la tranquilidad de nuestras playas; podríamos perder la base económica que ha sostenido nuestras comunidades durante años. Es momento de abrir un debate serio y responsable sobre la turismofobia, porque el futuro no solo de la Marina Alta, sino de muchas otras zonas turísticas, está en juego.
Vicente Bolufer
![[Img #5967]](https://xabiaaldia.com/upload/images/08_2023/381_vicente-bolufer.jpg)

































Rgjvea | Martes, 03 de Octubre de 2023 a las 08:09:09 horas
Yo vengo de Gandia, donde el turismo hace años que es masivo e invasivo… pues cada vez veo menos diferencia entre Javea y Gandia.
Un gran problema es el tipo de turismo que se promueve aquí en Jávea, donde los propietarios prefieren alquilar en AIRBNB a 5 jóvenes madrileños (o de donde sean) que solo hacen botellón, compran en mercadona y van al Molí o Socco. En cambio los médicos, profesores y otros profesionales que vienen a Jávea a trabajar tienen q buscar casa en Gata o Jesús Pobre ya que los propietarios prefieren ganar 7000euros en el verano, a costa de empobrecer el turismo y molestar a todos los vecinos de la finca.
Lo digo por experiencia, tengo un piso donde hay 2 Airbnb y nos dan el verano. Además mi pareja en médica aquí en Jávea y muchos compañeros lo tienen difícil para conseguir vivir aquí.
Menys AIRBNB i més recolzar als professionals del municipi.
De las pocas alegrias que hemos tenido este verano es el cierre del Arenal y ver en las redes que la gente dice que “Jávea ya no es lo q era”, a ver si se rebaja un poco la fiebre masiva por Jávea.
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