Empar Ferrer
Miércoles, 13 de Septiembre de 2023 Tiempo de lectura:
Casa Recoleto: arte y diseño para infundir vida al centro urbano de Xàbia
El equipo de Recoleto Creative transforma una vivienda sin acabar y hueca en casa-galería de arte, “boutique” de diseño de interiores, espacio de eventos y alojamiento exclusivo
La intimidad es libertad. La arquitectura mediterránea lo expresa muy bien. La “naia”, en la Marina Alta inspirada en los “riuraus”, actúa como refugio. Protege de la intemperie. La celosía permite ver sin ser visto. Es una oda a la privacidad y a la curiosidad. Otro espacio que expresa esa relación abierta y fluida es el patio. Confesaré que me ha fascinado el patio de Casa Recoleto de Xàbia, esa vivienda que quiere ser todo (galería de arte, “boutique” de diseño de interiores, espacio de eventos y alojamiento exclusivo) y que infunde vida al centro urbano de Xàbia. Casa Recoleto rescata un edificio inacabado y que ahora, tras la estupenda reforma, es un ejemplo de cómo el arte y el diseño elevan lo cotidiano y lo hacen extraordinario.
También me maravilló la gran mesa de mármol y de una pieza. Colocar una mesa en medio de una galería de arte es un golpe de audacia. Se cambia la perspectiva. Los espectadores suelen estar de cara a la pared, ensimismados en la contemplación. La mesa es acción, creación, conversar, interactuar, eso que ahora se llama "work in progress". Los artistas (plásticos, chefs...) crean ante todos. El espectador participa, comparte, se implica, descubre. No es la mesa redonda de Camelot , pero es igualmente artúrica y mística: mesa del reino Recoleto.
Otro rincón especial es el de la chimenea. Su diseño puro y limpio subraya el efecto de la decoración útil y bella. Hay armonía en estas paredes. El verbo habitar adquiere nuevas connotaciones. Habitar es crear el hábito del arte.
Pero vuelvo al patio. Es un acierto arquitectónico. Los ventanales corredizos y la piscina disuelven la frontera entre el interior y el exterior. La luz entra a raudales. El agua transmite frescor y paz. El patio se viste de jardín con una pincelada elegante de exuberancia. El muro de mampostería enlaza con la arquitectura tradicional de la Marina Alta. Ese patio es para vivirlo.
Francesca Rodríguez y su inspirado equipo de Recoleto Creative han obrado el prodigio. Me cuentan que esta finca estaba a medio construir. Casa Recoleto surgió de cuatro paredes, de una estructura, de un edificio hueco. El trabajo fue ímprobo. La transformación, absoluta y brillante. Este espacio es cosmopolita (podría estar en Nueva York o Londres) y tremendamente versátil. La luz también irradia de la experiencia íntima del arte. El concepto se resume en una frase: “The art of living”.
La casa funciona como galería de arte. Pero como una galería de arte atípica, liberada y que derriba paredes. Estamos demasiado acostumbrados a entrar en espacios “cautivadores” y concebidos con un único fin. En las galerías de arte, somos espectadores. En los restaurantes, comensales. En los hoteles, huéspedes. Casa Recoleto lo aúna todo. Invita al hedonismo, a disfrutar, a respirar y vivir el arte. Y el arte también es polifacético.
Casa Recoleto abre sus puertas y lo hace con exposiciones de pintura de Aleksandr Prowalinski y de escultura de Armand-Thierry Pedrós y con las maravillas gastronómicas que elabora Lenin Busquet, el joven talento de la cocina del restaurante Abiss de Calp. El arte es una experiencia. Una experiencia íntima y gozosa. También compartida. Casa Recoleto es ya un efervescente espacio de arte y vida en el centro urbano de Xàbia.
Es también la evolución natural de Recoleto Creative, la sala de exposiciones del puerto de Xàbia.
Contaré que la primera vez que entré en esta sala ya intuí la voluntad de Francesca Rodríguez y sus colaboradores de crear espacios abiertos y fluidos. Trascendían los códigos al uso de las exposiciones de arte. Los ventanales de la galería transmitían libertad. La luz y la intensidad del Mediterráneo inundaban una sala que ha acogido muestras que exploran las dimensiones del arte.
Las fotografías de Isabel Muñoz, premio nacional de fotografía, son movimiento, composición, mensaje… Recoleto colaboró con el festival de fotografía Ojos Rojos y proporcionó un exquisito continente (su magnífica sala de arte) a esas instantáneas de Isabel Muñoz que conmueven e irradian vida e inquietante y esperanzada belleza.
Ya advertí entonces que Francesca y su equipo querían seguir investigando. El arte es una experiencia íntima y psicológica. El espectador se “enfrenta” al arte de la misma manera que desentraña las manchas de Rorschach.
El subconsciente aflora. Ahora, en Casa Recoleto, este inspiradísimo equipo creativo da un paso más. No concibe la vida sin arte. Crea un espacio inmersivo, epifánico e inspirador. Contemplativo y creativo. Un espacio cuyas virtudes se resumen en ese patio de los prodigios abierto al cielo.
La intimidad es libertad. La arquitectura mediterránea lo expresa muy bien. La “naia”, en la Marina Alta inspirada en los “riuraus”, actúa como refugio. Protege de la intemperie. La celosía permite ver sin ser visto. Es una oda a la privacidad y a la curiosidad. Otro espacio que expresa esa relación abierta y fluida es el patio. Confesaré que me ha fascinado el patio de Casa Recoleto de Xàbia, esa vivienda que quiere ser todo (galería de arte, “boutique” de diseño de interiores, espacio de eventos y alojamiento exclusivo) y que infunde vida al centro urbano de Xàbia. Casa Recoleto rescata un edificio inacabado y que ahora, tras la estupenda reforma, es un ejemplo de cómo el arte y el diseño elevan lo cotidiano y lo hacen extraordinario.
También me maravilló la gran mesa de mármol y de una pieza. Colocar una mesa en medio de una galería de arte es un golpe de audacia. Se cambia la perspectiva. Los espectadores suelen estar de cara a la pared, ensimismados en la contemplación. La mesa es acción, creación, conversar, interactuar, eso que ahora se llama "work in progress". Los artistas (plásticos, chefs...) crean ante todos. El espectador participa, comparte, se implica, descubre. No es la mesa redonda de Camelot , pero es igualmente artúrica y mística: mesa del reino Recoleto.
![[Img #6199]](https://xabiaaldia.com/upload/images/09_2023/7503_casarecoleto005.jpg)
Otro rincón especial es el de la chimenea. Su diseño puro y limpio subraya el efecto de la decoración útil y bella. Hay armonía en estas paredes. El verbo habitar adquiere nuevas connotaciones. Habitar es crear el hábito del arte.
Pero vuelvo al patio. Es un acierto arquitectónico. Los ventanales corredizos y la piscina disuelven la frontera entre el interior y el exterior. La luz entra a raudales. El agua transmite frescor y paz. El patio se viste de jardín con una pincelada elegante de exuberancia. El muro de mampostería enlaza con la arquitectura tradicional de la Marina Alta. Ese patio es para vivirlo.
Francesca Rodríguez y su inspirado equipo de Recoleto Creative han obrado el prodigio. Me cuentan que esta finca estaba a medio construir. Casa Recoleto surgió de cuatro paredes, de una estructura, de un edificio hueco. El trabajo fue ímprobo. La transformación, absoluta y brillante. Este espacio es cosmopolita (podría estar en Nueva York o Londres) y tremendamente versátil. La luz también irradia de la experiencia íntima del arte. El concepto se resume en una frase: “The art of living”.
![[Img #6198]](https://xabiaaldia.com/upload/images/09_2023/7150_casarecoleto004.jpg)
La casa funciona como galería de arte. Pero como una galería de arte atípica, liberada y que derriba paredes. Estamos demasiado acostumbrados a entrar en espacios “cautivadores” y concebidos con un único fin. En las galerías de arte, somos espectadores. En los restaurantes, comensales. En los hoteles, huéspedes. Casa Recoleto lo aúna todo. Invita al hedonismo, a disfrutar, a respirar y vivir el arte. Y el arte también es polifacético.
![[Img #6200]](https://xabiaaldia.com/upload/images/09_2023/9665_casarecoleto006.jpg)
Casa Recoleto abre sus puertas y lo hace con exposiciones de pintura de Aleksandr Prowalinski y de escultura de Armand-Thierry Pedrós y con las maravillas gastronómicas que elabora Lenin Busquet, el joven talento de la cocina del restaurante Abiss de Calp. El arte es una experiencia. Una experiencia íntima y gozosa. También compartida. Casa Recoleto es ya un efervescente espacio de arte y vida en el centro urbano de Xàbia.
Es también la evolución natural de Recoleto Creative, la sala de exposiciones del puerto de Xàbia.
Contaré que la primera vez que entré en esta sala ya intuí la voluntad de Francesca Rodríguez y sus colaboradores de crear espacios abiertos y fluidos. Trascendían los códigos al uso de las exposiciones de arte. Los ventanales de la galería transmitían libertad. La luz y la intensidad del Mediterráneo inundaban una sala que ha acogido muestras que exploran las dimensiones del arte.
Las fotografías de Isabel Muñoz, premio nacional de fotografía, son movimiento, composición, mensaje… Recoleto colaboró con el festival de fotografía Ojos Rojos y proporcionó un exquisito continente (su magnífica sala de arte) a esas instantáneas de Isabel Muñoz que conmueven e irradian vida e inquietante y esperanzada belleza.
Ya advertí entonces que Francesca y su equipo querían seguir investigando. El arte es una experiencia íntima y psicológica. El espectador se “enfrenta” al arte de la misma manera que desentraña las manchas de Rorschach.
Ya advertí entonces que Francesca y su equipo querían seguir investigando. El arte es una experiencia íntima y psicológica. El espectador se “enfrenta” al arte de la misma manera que desentraña las manchas de Rorschach.
El subconsciente aflora. Ahora, en Casa Recoleto, este inspiradísimo equipo creativo da un paso más. No concibe la vida sin arte. Crea un espacio inmersivo, epifánico e inspirador. Contemplativo y creativo. Un espacio cuyas virtudes se resumen en ese patio de los prodigios abierto al cielo.
![[Img #6201]](https://xabiaaldia.com/upload/images/09_2023/7988_casarecoleto007.jpg)








































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