Xàbia, litoral de torres y castillos (II): El castillo de Sant Martí
Al contemplar desde la lejanía la costa de Xàbia, puede vislumbrase un sobresaliente y abrupto perfil de recortados acantilados que enmarcan entrantes llanos y un Montgó que, cual centinela, supone el espectador más imponente de todo aquello que acontece y ha acontecido en el municipio y alrededor de su valle. Hubo una época, de marcado carácter bélico, que propició que este contorno natural fuera redibujado por torres y pequeñas fortificaciones defensivas que coronaron sus crestas y salientes.
En esta segunda parte de la serie Xàbia, litoral de torres y castillos (puedes leer la primera AQUÍ), el recorrido desde el conocido -e inexistente a día de hoy- castellet de Sant Jordi que se alzaba en Duanes de la Mar, avanza hasta la punta del Arenal.
En una época en la que el principal centro neurálgico del turismo local a día de hoy, no era más que una llanura de arena y campos por los que serpenteaba un canal de agua dulce; una robusta fortificación protegía al término de los posibles desembarcos de la piratería en este caladero natural.
El Castell de Sant Martí o de La Fontana se erigía en la conocida Punta de l’Arenal. No se conserva nada de él. El “progreso” y la especulación urbanística borraron cualquier rastro de sus ruinas. En su lugar se alza la popularmente conocida como Torre del Arenal que, en deferencia (irónica o no) a la fortificación, se llama El Castillo.
La existencia de esta fortificación en este punto en concreto responde a su orografía y uso. La actual playa era lugar de desembarco desde la época romana y la presencia de agua dulce tan cerca lo convertía en un lugar idóneo, no sólo para el comercio, si no para la posible llegada de naves berberiscas.[1] Pero antes de las incursiones de la piratería, las bondades de este enclave ya fueron detectadas por los romanos quienes construyeron una factoría pesquera para la elaboración de salazones.
![[Img #6802]](https://xabiaaldia.com/upload/images/11_2023/1054_castell-de-la-fontana-cap-al-1900-foto-arxiu-chorro-museu-de-xabia.jpg)
Según el historiador Roc Chabás, la construcción original del castillo fue ordenada por el rey Alfonso V en 1424. Esta fecha siempre se ha tomado como referencia a la hora de situar su levantamiento, pero algunos autores discrepan y señalan su edificación un siglo más tarde cuando se le atribuye una renovación.
Siempre se ha narrado que, en 1558 (dentro del periodo aproximado en el que se enmarca la construcción de las torres defensivas a lo largo de todo el litoral), se procedió a la actualización “a la moderna” de la fortificación coincidiendo con el momento en el que el ingeniero italiano Giovanni Antollini realizó un profundo análisis de las torres defensivas de la zona con el fin de adaptarlas a las nuevas exigencias bélicas. Se sabe que, de todas las propuestas de mejora que realizó, en Xàbia sólo se llevó a cabo la construcción íntegra del castillo de Sant Jordi en Duanes, por lo que la conjetura de que la edificación del de Sant Martí data de este año, no es descabellada.
En 1585, Juan de Acuña describió cómo era: “[…] es un fuertezete muy pequeño, todo de piedra, de muy buena fábrica y bien acabado. Súbese a la puerta por una escalera de mano, tiene una bóveda y bastante aposento. Las ventanas y luces son troneras y en lo alto tiene una plataforma con buenos parapetos, dos garitas y dos piezas de artillería que son medias culebrinas con 150 pelotas y hasta nueve arrobas de pólvora”. Acuña también indica que llegó a ser habitado por dos soldados y escritos posteriores señalan la presencia de hasta tres vigías.
Parece ser que los dos cañones más pequeños que se conservan a día de hoy en la Plaça de l’Esglèsia se encontraban en el mismo castillo de Sant Martí y que fueron trasladados en 1919 según señala Godofredo Cruañes en Efemérides históricas de la villa de Jábea publicadas en el número 1 de la revista Xàbiga de 1986.
José de Roxas de 1788 también describió la fortaleza y señala, en otros, que las paredes del torreón tenían “14 varas de lado” (lo que equivale a unos 12 metros) y una torreta en cada punta en su parte más alta. Posteriormente, analizando fotos de sus ruinas, se estableció que sus muros pudieron tener entre 1,80 y 2 metros de grosor y que estuvo construido con grandes sillares de piedra tosca.
Dinamitado durante la guerra de la Independencia
En el contexto de las guerras napoleónicas, las potencias aliadas de España, Reino Unido y Portugal se enfrentaron a Francia que trataba de imponer en el trono español a José Bonaparte, hermano de Napoleón.
El 21 de agosto de 1812, los ingleses se hicieron con el control del castillo de Sant Martí y el de Sant Jordi. Los militares británicos habían apoyado a los vecinos y vecinas de Xàbia frente a las tropas francesas, pero el 28 de agosto, viéndose acorralados por el ejército napoleónico; abandonaron por mar el término e hicieron volar la fortificación del Arenal con el fin de inutilizarla para el enemigo[2].
Las ruinas del castillo quedaron allí amontonadas y olvidadas. No se promovió ninguna iniciativa para su reconstrucción ni se estudió la posibilidad de su conservación para las generaciones venideras ni como parte de la historia local. El auge del turismo borró cualquier recuerdo del potente torreón defensivo dando paso al actual bloque de edificios que supone una de las construcciones más altas del municipio y cuya edificación en la década de los 60 cambió radicalmente la silueta del núcleo y el perfil de la costa de Xàbia.
![[Img #6803]](https://xabiaaldia.com/upload/images/11_2023/4112_arenal.jpg)
[1] BANYULS PÉREZ, Antonio; BOIRA MAIQUES, Josep Vicent y LLUESMA ESPAÑA, Josep Antoni. Arquitectura i control del territori. La defensa del litoral de la Marina Alta al segle XVI.
[2] PÉREZ MARTÍNEZ, José Antonio citando a PALAU DIEGO, Francisco. El Llobarro. Anales de Dénia y su comarca. Manuscrito de 1821; en el Llibre de Fogueres de Sant Joan 2019.
Al contemplar desde la lejanía la costa de Xàbia, puede vislumbrase un sobresaliente y abrupto perfil de recortados acantilados que enmarcan entrantes llanos y un Montgó que, cual centinela, supone el espectador más imponente de todo aquello que acontece y ha acontecido en el municipio y alrededor de su valle. Hubo una época, de marcado carácter bélico, que propició que este contorno natural fuera redibujado por torres y pequeñas fortificaciones defensivas que coronaron sus crestas y salientes.
En esta segunda parte de la serie Xàbia, litoral de torres y castillos (puedes leer la primera AQUÍ), el recorrido desde el conocido -e inexistente a día de hoy- castellet de Sant Jordi que se alzaba en Duanes de la Mar, avanza hasta la punta del Arenal.
En una época en la que el principal centro neurálgico del turismo local a día de hoy, no era más que una llanura de arena y campos por los que serpenteaba un canal de agua dulce; una robusta fortificación protegía al término de los posibles desembarcos de la piratería en este caladero natural.
El Castell de Sant Martí o de La Fontana se erigía en la conocida Punta de l’Arenal. No se conserva nada de él. El “progreso” y la especulación urbanística borraron cualquier rastro de sus ruinas. En su lugar se alza la popularmente conocida como Torre del Arenal que, en deferencia (irónica o no) a la fortificación, se llama El Castillo.
La existencia de esta fortificación en este punto en concreto responde a su orografía y uso. La actual playa era lugar de desembarco desde la época romana y la presencia de agua dulce tan cerca lo convertía en un lugar idóneo, no sólo para el comercio, si no para la posible llegada de naves berberiscas.[1] Pero antes de las incursiones de la piratería, las bondades de este enclave ya fueron detectadas por los romanos quienes construyeron una factoría pesquera para la elaboración de salazones.
![[Img #6802]](https://xabiaaldia.com/upload/images/11_2023/1054_castell-de-la-fontana-cap-al-1900-foto-arxiu-chorro-museu-de-xabia.jpg)
Según el historiador Roc Chabás, la construcción original del castillo fue ordenada por el rey Alfonso V en 1424. Esta fecha siempre se ha tomado como referencia a la hora de situar su levantamiento, pero algunos autores discrepan y señalan su edificación un siglo más tarde cuando se le atribuye una renovación.
Siempre se ha narrado que, en 1558 (dentro del periodo aproximado en el que se enmarca la construcción de las torres defensivas a lo largo de todo el litoral), se procedió a la actualización “a la moderna” de la fortificación coincidiendo con el momento en el que el ingeniero italiano Giovanni Antollini realizó un profundo análisis de las torres defensivas de la zona con el fin de adaptarlas a las nuevas exigencias bélicas. Se sabe que, de todas las propuestas de mejora que realizó, en Xàbia sólo se llevó a cabo la construcción íntegra del castillo de Sant Jordi en Duanes, por lo que la conjetura de que la edificación del de Sant Martí data de este año, no es descabellada.
En 1585, Juan de Acuña describió cómo era: “[…] es un fuertezete muy pequeño, todo de piedra, de muy buena fábrica y bien acabado. Súbese a la puerta por una escalera de mano, tiene una bóveda y bastante aposento. Las ventanas y luces son troneras y en lo alto tiene una plataforma con buenos parapetos, dos garitas y dos piezas de artillería que son medias culebrinas con 150 pelotas y hasta nueve arrobas de pólvora”. Acuña también indica que llegó a ser habitado por dos soldados y escritos posteriores señalan la presencia de hasta tres vigías.
Parece ser que los dos cañones más pequeños que se conservan a día de hoy en la Plaça de l’Esglèsia se encontraban en el mismo castillo de Sant Martí y que fueron trasladados en 1919 según señala Godofredo Cruañes en Efemérides históricas de la villa de Jábea publicadas en el número 1 de la revista Xàbiga de 1986.
José de Roxas de 1788 también describió la fortaleza y señala, en otros, que las paredes del torreón tenían “14 varas de lado” (lo que equivale a unos 12 metros) y una torreta en cada punta en su parte más alta. Posteriormente, analizando fotos de sus ruinas, se estableció que sus muros pudieron tener entre 1,80 y 2 metros de grosor y que estuvo construido con grandes sillares de piedra tosca.
Dinamitado durante la guerra de la Independencia
En el contexto de las guerras napoleónicas, las potencias aliadas de España, Reino Unido y Portugal se enfrentaron a Francia que trataba de imponer en el trono español a José Bonaparte, hermano de Napoleón.
El 21 de agosto de 1812, los ingleses se hicieron con el control del castillo de Sant Martí y el de Sant Jordi. Los militares británicos habían apoyado a los vecinos y vecinas de Xàbia frente a las tropas francesas, pero el 28 de agosto, viéndose acorralados por el ejército napoleónico; abandonaron por mar el término e hicieron volar la fortificación del Arenal con el fin de inutilizarla para el enemigo[2].
Las ruinas del castillo quedaron allí amontonadas y olvidadas. No se promovió ninguna iniciativa para su reconstrucción ni se estudió la posibilidad de su conservación para las generaciones venideras ni como parte de la historia local. El auge del turismo borró cualquier recuerdo del potente torreón defensivo dando paso al actual bloque de edificios que supone una de las construcciones más altas del municipio y cuya edificación en la década de los 60 cambió radicalmente la silueta del núcleo y el perfil de la costa de Xàbia.
![[Img #6803]](https://xabiaaldia.com/upload/images/11_2023/4112_arenal.jpg)
[1] BANYULS PÉREZ, Antonio; BOIRA MAIQUES, Josep Vicent y LLUESMA ESPAÑA, Josep Antoni. Arquitectura i control del territori. La defensa del litoral de la Marina Alta al segle XVI.
[2] PÉREZ MARTÍNEZ, José Antonio citando a PALAU DIEGO, Francisco. El Llobarro. Anales de Dénia y su comarca. Manuscrito de 1821; en el Llibre de Fogueres de Sant Joan 2019.

































David Gutiérrez Pulido | Viernes, 01 de Diciembre de 2023 a las 19:54:52 horas
Como en la entrega anterior, fantástico y trabajoso artículo recopilando la información de este patrimonio perdido de Xàbia. Enhorabuena de nuevo por todo tu trabajo y tu pasión.
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