Noticias de Xàbia
Pinceladas de la antigua fiesta de Santa Lucía en Xàbia que perduran a día de hoy
La devoción a Santa Lucía está muy arraigada en Xàbia y su celebración es una de las más antiguas y fácilmente diferenciadas por su forma de llevarse a cabo. No se entiende su festividad sin subir a su ermita. Aunque la tradición manda hacerlo el 13 de diciembre, es muy habitual ascender los 163 metros de altura que tiene el promontorio donde se ubica, durante los días previos y posteriores.
Hay vecinos y vecinas que lo hacen por la senda vella y otros que se desplazan en coche hasta el inicio del tramo acondicionado con barandilla y nivelado. La estampa de xabieros y xabieres ascendiendo desde primera hora de la mañana es incomparable.
![[Img #6908]](https://xabiaaldia.com/upload/images/12_2023/4905_santa-lucia-2017-xad-8.jpg)
Hace décadas, cuando la localidad aún no tenía el amplio calendario festivo que posee a día de hoy, el porrat de Santa Lucía era una cita obligada todos los años. Los confiteros de la calle Mayor y la Plaça de l’Esglèsia subían cargados con pequeñas burras hasta lo alto de la ermita para hacer las delicias de pequeños y grandes en la entrada del templo.
En la actualidad, el programa festivo no ha variado mucho de lo que se realizaba hace décadas y no por ello ha menguado su encanto. El 12 de diciembre, víspera del día grande, la Comissió de Festes de Santa Llúcia realiza La Crida de la Festa. Un pasacalle con nombre propio que recorre el interior de la antigua villa amurallada repartiendo a los viandantes buñuelos, coca maría y mistela al ritmo de cohetes y música. El pasacalle hace una parada obligatoria en la hornacina dedicada a la santa en su calle y realiza una pequeña ofrenda floral. Antiguamente, en este pasacalle participaban niños y niñas ataviados con el traje típico.
![[Img #6859]](https://xabiaaldia.com/upload/images/12_2023/1843_santa-lucia-2017-xad-5.jpg)
Al día siguiente, jornada dedicada a la santa, la tradición manda subir en romería por el Camí Vell de Santa Llúcia (en perpendicular al IES Antoni Llidó) hasta lo alto de su ermita. Hay dos formas de hacerlo. La de toda la vida es ascendiendo por una zigzagueante senda, algo escarpada y que ofrece unas impresionantes vistas de la bahía desde la que parece que el campanario de San Bartolomé y el Cap Prim estén más cerca que nunca y entablen una animada conversación. Hay constancia, una vez más, de que este ascenso era realizado por niños y niñas vestidos de xabierets i xabieretes portando ramos de flores a la patrona de la vista.
La otra forma de subir es a través de otra senda, menos escarpada y más acondicionada, hasta la que se puede acceder en coche, aunque no hay aparcamiento y sólo hay espacio para que transite un vehículo. No obstante, se puede recorrer cómodamente caminando y llega al punto exacto donde convergen los dos recorridos y desde donde se inicia el último tramo del trayecto que cuenta con barandilla.
Una vez arriba, es tradición beber agua del pozo con los botijos ya preparados y hacer sonar la campana de la ermita. La actual cumple dos décadas de vida, pero la antigua, gótica; está considerada como el elemento más antiguo del paisaje sonoro de Xàbia y se conserva en el Museu Soler Blasco.
Una vez en la ermita, se realiza una eucaristía en honor a Santa Lucía y Santa Bárbara y al finalizar, las dos imágenes salen en procesión bordeando la cima del peñón. Para endulzar la mañana, la comisión de fiestas reparte chocolate y dulces entre todos los asistentes.
La devoción a Santa Lucía está muy arraigada en Xàbia y su celebración es una de las más antiguas y fácilmente diferenciadas por su forma de llevarse a cabo. No se entiende su festividad sin subir a su ermita. Aunque la tradición manda hacerlo el 13 de diciembre, es muy habitual ascender los 163 metros de altura que tiene el promontorio donde se ubica, durante los días previos y posteriores.
Hay vecinos y vecinas que lo hacen por la senda vella y otros que se desplazan en coche hasta el inicio del tramo acondicionado con barandilla y nivelado. La estampa de xabieros y xabieres ascendiendo desde primera hora de la mañana es incomparable.
![[Img #6908]](https://xabiaaldia.com/upload/images/12_2023/4905_santa-lucia-2017-xad-8.jpg)
Hace décadas, cuando la localidad aún no tenía el amplio calendario festivo que posee a día de hoy, el porrat de Santa Lucía era una cita obligada todos los años. Los confiteros de la calle Mayor y la Plaça de l’Esglèsia subían cargados con pequeñas burras hasta lo alto de la ermita para hacer las delicias de pequeños y grandes en la entrada del templo.
En la actualidad, el programa festivo no ha variado mucho de lo que se realizaba hace décadas y no por ello ha menguado su encanto. El 12 de diciembre, víspera del día grande, la Comissió de Festes de Santa Llúcia realiza La Crida de la Festa. Un pasacalle con nombre propio que recorre el interior de la antigua villa amurallada repartiendo a los viandantes buñuelos, coca maría y mistela al ritmo de cohetes y música. El pasacalle hace una parada obligatoria en la hornacina dedicada a la santa en su calle y realiza una pequeña ofrenda floral. Antiguamente, en este pasacalle participaban niños y niñas ataviados con el traje típico.
![[Img #6859]](https://xabiaaldia.com/upload/images/12_2023/1843_santa-lucia-2017-xad-5.jpg)
Al día siguiente, jornada dedicada a la santa, la tradición manda subir en romería por el Camí Vell de Santa Llúcia (en perpendicular al IES Antoni Llidó) hasta lo alto de su ermita. Hay dos formas de hacerlo. La de toda la vida es ascendiendo por una zigzagueante senda, algo escarpada y que ofrece unas impresionantes vistas de la bahía desde la que parece que el campanario de San Bartolomé y el Cap Prim estén más cerca que nunca y entablen una animada conversación. Hay constancia, una vez más, de que este ascenso era realizado por niños y niñas vestidos de xabierets i xabieretes portando ramos de flores a la patrona de la vista.
La otra forma de subir es a través de otra senda, menos escarpada y más acondicionada, hasta la que se puede acceder en coche, aunque no hay aparcamiento y sólo hay espacio para que transite un vehículo. No obstante, se puede recorrer cómodamente caminando y llega al punto exacto donde convergen los dos recorridos y desde donde se inicia el último tramo del trayecto que cuenta con barandilla.
Una vez arriba, es tradición beber agua del pozo con los botijos ya preparados y hacer sonar la campana de la ermita. La actual cumple dos décadas de vida, pero la antigua, gótica; está considerada como el elemento más antiguo del paisaje sonoro de Xàbia y se conserva en el Museu Soler Blasco.
Una vez en la ermita, se realiza una eucaristía en honor a Santa Lucía y Santa Bárbara y al finalizar, las dos imágenes salen en procesión bordeando la cima del peñón. Para endulzar la mañana, la comisión de fiestas reparte chocolate y dulces entre todos los asistentes.


































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