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Martes, 23 de Junio de 2026

Actualizada Martes, 23 de Junio de 2026 a las 16:34:19 horas

José Font Caballero 4
Lunes, 22 de Enero de 2024 Tiempo de lectura:

No es sólo una piedra

Una defensa apasionada del patrimonio de Jávea

Con más de tres décadas dedicadas a la salvaguarda del legado natural, cultural e histórico de Jávea, José Font Caballero, denuncia su incansable lucha por proteger los tesoros arquitectónicos y culturales de Jávea. Enfrentándose a la indiferencia tanto de la derecha política como de la izquierda, ha sido una voz constante en defensa de un patrimonio que considera invaluable. La narrativa detalla su oposición al Arzobispado en 2009, su batalla en 2020 contra una restauración dañina de la parroquia local, y la reciente tragedia del sillar del siglo XVIII. Su crítica no solo se dirige hacia acciones específicas, sino también hacia una generalizada falta de sensibilidad y conocimiento sobre la importancia de preservar la historia y la cultura de la población xabiera y particularmente de su emblemática iglesia-fortaleza de San Bartolomé.

Llevo más de 30 años defendiendo a capa y espada, el patrimonio natural, cultural e histórico de Jávea. Mi postura inamovible -enriquecida y apuntalada por la experiencia, el estudio y el análisis- me ha acarreado en varias ocasiones, incomprensión desde la derecha -que nunca ha sido muy hábil en la protección material e inmaterial- y desde la izquierda por ser una de sus parcelas prohibidas a los que pensamos de manera distinta. 

 

Una de mis luchas empezó en 2009, cuando siendo organista, me opuse abiertamente a que el Arzobispado se inmatriculara la parroquia como bien diocesano. Mi firma fue la segunda de la plataforma cívica en defensa del patrimonio municipal, y ello, evidentemente, me trajo algún disgusto con el clero local.

 

En 2020, volví a enfrentarme a los molinos de viento eclesiásticos y presenté un informe asesorado por dos arquitectos de Valencia formados en Roma, para revertir la nefasta restauración que estaba sufriendo la parroquia. Nunca hice público este informe, pero hoy acompaña este artículo para conocimiento de todos, y sobre todo para aquellos que sólo ven un trozo de piedra que puede ser sustituido por uno igual. ¡Qué infamia! A unos pocos, pues, nos corresponde proteger y legar a las generaciones venideras, el templo en condiciones óptimas, pero lo hemos estado haciendo francamente mal a tenor de los últimos acontecimientos del pasado sábado.

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El sillar del siglo XVIII que jalonaba la gran escalinata de tosca -que ha caído y se ha destrozado- no se va a recuperar como Dios manda. Se reparará, sí, pero el daño causado es inmenso, y la sensibilidad para distinguir el fondo de esta tropelía, es muy escasa. Estamos hablando de una pieza arquitectónica de gran valor histórico, por formar parte del conjunto que está considerado no sólo Monumento Artístico Nacional -1931- sino Bien de Interés Cultural (B.I.C.) cuya regulación atañe a los comercios de la zona, como bien saben sus dueños. ¿Por qué no se ha protegido este lugar emblemático de la plaza durante todos estos años? ¿Por qué los negocios y viviendas próximas al templo tienen que cumplir las ordenanzas y otros no?

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Por ello, una vez más, denuncio la barbarie cometida contra la joya histórica, arquitectónica y cultural del casco antiguo y por ende, de Jávea, la iglesia-fortaleza de San Bartolomé. Mis palabras no son un ataque a la fiesta tradicional del toro, tan polémica como atávica al pueblo mediterráneo, no, pero sí son beligerantes contra los que han guardado silencio, desde las altas esferas hasta las bajas barreras. A vosotros os digo que la ignorancia y la incompetencia, son vuestras banderas. Tranquilos, por lo visto estáis de suerte y algunos podréis seguir, por desgracia, con vuestra barbarie, por los siglos de los siglos…

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Informe sobre la recuperación del campanario de la Iglesia Parroquial de San Bartolomé Apóstol. 

 

Ante los trabajos de restauración de la antigua Iglesia-Fortaleza de Jávea, templo de la legendaria y antigua Parroquia de San Bartolomé y San Marcos, apóstoles, y la actual Parroquia San Bartolomé Apóstol de Jávea, un grupo de arquitectos, historiadores, feligreses y vecinos del Poble de Xàbia, queremos y nos sentimos en la obligación de aportar una serie de consideraciones con el fin de salvaguardar la idiosincrasia del edificio religioso, cuyo campanario se ha visto gravemente perjudicado con una modificación fantasiosa e indocumentada. Dicha intervención ha dañado de una manera brutal -aunque esperemos que reversible- la singular imagen del templo, que, desde hace cuatro siglos, se encuentra unida de manera intrínseca, al carácter y a la fisionomía de nuestra ciudad. 

 

Partiendo pues, de lo que en un principio se planteó en las reuniones del Consejo de Pastoral- la necesidad urgente de abordar unas obras de restauración ante el estado de deterioro del edificio- y de la justificación misma que se nos dio para la costosa redacción del Plan Director para la restauración de San Bartolomé -evitar precisamente, en cualquiera de las fases de la intervención, chapuzas, caprichos e ideas descabelladas atribuibles a las veleidades de nuevos párrocos o arquitectos-, presentamos cinco argumentos para justificar la devolución de nuestro campanario, seña de identidad de nuestro municipio junto al Montgó. Ambos, campanario y montaña, son divisados desde cielo, tierra y mar como emblemas permanentes de Jávea y por ello, nuestro campanario de San Bartolomé no debiera ser adulterado de modo alguno ya que como el Montgó, forma parte de la memoria histórica, gráfica y artística de Jávea. 

 

Alabando la mayoría del trabajo del arquitecto Salvador Vila en la actuación en San Bartolomé, así como parte de su anterior trayectoria en sus intervenciones en el Patrimonio Artístico Nacional, no podemos, sin embargo, aceptar de ninguna manera, por innecesaria, postiza y sin urgencia alguna, la restauración “filológica” en términos arquitectónicos o de “estilo en resumen”, que se ha efectuado en parte del edificio de San Bartolomé, concretamente del campanario, por estar obsoleta esta intervención y no ajustarse a las corrientes actuales de restauración. Imploramos pues, que en el momento más oportuno y con los informes técnicos correspondientes, se devuelva el campanario de la Parroquia de San Bartolomé de Jávea a su estado inicial, es decir al anterior de la acometida por las obras de restauración, amparándonos en las siguientes justificaciones. 

 

Justificación histórica

 

La nueva torre almenada de la Parroquia de San Bartolomé va en contra de la historia, porque cuando se ordena la construcción de una fortaleza o castillo por parte del rey Jaime II en el siglo XIV, no consta ninguna torre con almenas en dicho castillo ya que el actual presbiterio de San Bartolomé corresponde a la planta, muros y demás, elementos defensivos de dicha fortaleza ordenada por el monarca valenciano, la cual, carecía de torre como la que se nos ha querido ahora imponer artificialmente, pues la torre era la misma construcción con los muros almenados. 

 

Con la construcción de la iglesia en el siglo XVI, y la unión de la fortaleza a las naves de nueva planta, se construye, en pleno gótico tardío, un campanario cuya torre no sabemos cómo era, ya que en el siglo XVII se amplía dicha torre dejando un friso que es el que encontramos en el grabado del siglo XIX. Las posteriores modificaciones siguen la misma línea y le otorgan definitivamente el carácter religioso de campanario y su funcionalidad litúrgica, además de la seña de identidad inconfundible, sin ver las almenas por ningún lado, por lo que es insólito sostener que el campanario tenía restos o bases de almenas medievales. Los únicos restos de almenas son los que se encuentran en los muros principales y que pudieron coronar todo el edificio, no así la torre-campanario posterior de la cual no tenemos ningún dato que lo señale y apoye. 

 

En los escritos de Godofredo Cruañes, en todas las demás descripciones sobre elementos defensivos de Jávea y en los censos oficiales de la Corona de Aragón entre los siglos XVI y XVIII, jamás se hace mención a la supuesta torre de la iglesia como elemento de vigilancia o defensiva mientras sí que se hace referencia a las demás construcciones repartidas por el término municipal, la totalidad de las torres vigía y los castillos de la Fontana, Mezquida y Granadella. 

 

Justificación arquitectónica

 

La nueva torre almenada de la Parroquia de San Bartolomé va en contra de la arquitectura porque existe una máxima en esta disciplina, ya en el siglo XX y en el siglo XXI, que consiste en acometer una restauración moderna evitando colocar lo que no está, ni inventando lo que no se sabe si estuvo; únicamente se interviene para que el edificio esté en buen estado, sin añadir jamás elementos de otra época, difíciles de comprobar. 

 

Si finalmente se opta por añadir algún elemento que no estaba antes de la obra de restauración, se colocan las propias del siglo XXI: vidrios y vigas de hierro. Como ejemplos, felices o no, tenemos en nuestra localidad la Casa de las Primicias y la Casa del Cable; pero no se reconstruyen elementos de otra época porque no se justifica la funcionalidad como ocurre en el caso de las almenas de esta torre, del todo innecesarias, puesto que ya no es torre vigía, sino campanario. 

 

El Señor Vila ha apostado por la “Restauración en estilo” de Viollet-le-Duc, que grosso modo implica devolver al mejor estado de su historia y vida el edificio, frente a otras corrientes más académicas y contemporáneas. En otras partes de San Bartolomé se podría tolerar, pero no en su campanario que se divisa desde prácticamente todo el término municipal y del que además se desconoce todavía, si tuvo almenas en su mejor vida. Hoy en día, las corrientes de restauración de edificios históricos, defienden no hacer rasgos históricos ni represtinaciones; estos criterios son claros, rotundos en tiempos actuales. Sí que se hicieron por ejemplo, después de las guerras mundiales y de la civil española para reconstruir de una manera fidedigna el monumento anterior con el fin de que volvieran a estar como habían estado antes y levantar así el ánimo de la sociedad al tiempo que se buscaba un nexo afectivo a la causa. Hoy día, esto es completamente anacrónico. 

 

Por si fuera poco, el Sr. Vila no ha diferenciado las nuevas almenas con tosca de color claro, negándose a seguir el criterio de la distinibilidad, para diferenciar lo nuevo de lo antiguo. Todo el campanario tiene ahora, después de su limpieza el mismo color de piedra arenisca pulida... Nada hubiera sido mejor que buscar únicamente, la consolidación de la torre sin remates, ni imitando ningún estilo. Habiendo lugares donde la intervención para la consolidación del edificio es mucho más urgente (foso-zanja que lo rodea desde 2007 socavando sus cimientos, la fachada sur o de San Gil, el sellado mismo de las goteras que parece no haber sido del todo resuelto...) da la sensación que se ha sucumbido al capricho del artista encargado de la restauración, un nuevo sello de autor. 

 

Justificación religiosa

 

La nueva torre almenada de la Parroquia de San Bartolomé va en contra de la religiosidad del edificio, de su filosofía y de su esencia, porque en pleno año 2021, la sustitución de un campanario por una torre anacrónica, con más carácter bélico -y por ende civil- que religioso, puede llevar a la confusión. Si realmente el Arzobispado o el Consejo de Pastoral, buscaban una revisión de las funciones del edificio, se entiende, pero si por el contrario, sigue siendo una parroquia, no se comprende bien que hayamos cambiado un campanario por una torre que, si fue fortaleza, ahora es iglesia, como desde hace varios. Lejos quedan los tiempos en los que esta iglesia quedó como cobijo de los lugareños ante las amenazas de los piratas y de los soldados napoleónicos, o puntualmente en incidentes como el de los toros en el Corpus a inicios de los 90. 

 

Si el Arzobispado y el Consejo de Pastoral buscan albergar más la cultura en su formato musical, con conciertos de toda índole, anteponiendo esta función cívico-social por encima de la religiosa y obviando su función principal de templo sagrado y referente espiritual para los feligreses, aceptamos la sustitución del campanario por una torre de castillo medieval. Pero francamente y por urgencia, hubiera sido mejor tener las campanas y el órgano restaurados, elementos fundamentales para una liturgia y el recogimiento de un templo religioso que una nueva decoración que distorsiona completamente su esencia. Es posible hacerlo bien, mejorar y añadir sin perturbar el carácter del monumento; observemos la reciente restauración la cúpula de la ermita del Calvario como ejemplo. 

 

Justificación artística

 

La torre almenada de la Parroquia de San Bartolomé va en contra del arte porque, las nuevas líneas de almenas de piedra arenisca -“tosca”- confieren al monumento un aire de pastiche, de posada, de parador y de set de rodaje infumable. La colocación de toscas nuevas sobre la torre-campanario pudiera haber cumplir con el principio de distinibilidad como se ha indicado anteriormente, pero al limpiar y pulir todo el campanario, el resultado es infame, siendo como el agua y el aceite respecto al resto del conjunto arquitectónico del monumento y el casco histórico. 

 

Si se ha querido abogar por el arquitecto Urteaga como el autor de la finalización de la Lonja de la Seda de Valencia, bien podremos tolerar estas almenas en otras partes de la iglesia, que sí las tuvo y hay constancia de ello en el mismo edificio. Sin embargo, sólo podemos especular sobre el tipo de torre que había -si la hubo- antes de las obras de Domingo de Urteaga, es más, nada conocemos de dicha torre hasta su ampliación en el siglo XVII, donde un grabado decimonónico, nos indica que era cuadrada sin más elementos, remates, ni ornamentos. Por lo tanto, estas almenas, chirrían artísticamente. 

 

En otro orden de cosas, y ahondando esta ruptura brusca y hasta agresiva con la imagen del campanario, no se ha repuesto el reloj antiguo, ni se conoce su paradero ni el de su mecanismo centenario, cuando ambos deberían ser urgentemente restaurados. En su lugar se ha colocado un reloj moderno, monstruoso, cuadrado y absurdo, modificando una vez más, la esencia del campanario de Jávea. 

 

 

Justificación simbólica

 

La nueva torre almenada de la Parroquia de San Bartolomé va en contra de Jávea, porque es uno de sus símbolos y los símbolos son impermutables, cualidad divina y regia, que identifica al pueblo con la imagen que no cambia jamás. 

 

El templo en su conjunto, ha servido de emblema municipal y también de sello parroquial. Se ha intentado ahora, defender estas nuevas almenas con alusiones a los escudos de la villa, pero son bastantes frágiles ya que, si nos ceñimos a la heráldica, la fortaleza que habría que recuperar es la que aparece en el primer cuartel del escudo antiguo en piedra o en el que diseñó Lambert que es la versión contemporánea de ese escudo municipal y del monumento. 

 

 

Conclusión

 

Habiendo lugares de actuación más importantes, para la consolidación del edificio y la urgencia para reparar las goteras, que a pesar de la actuación para anularlas, siguen existiendo después de la obra, da la sensación que se ha sucumbido al capricho del artista encargado de la restauración, un sueño medieval anacrónico en toda regla. 

 

Si en el Instituto de Patrimonio Español continua el proyecto como restauración para las grietas y reparaciones urgentes, ¿Por qué ahora aparecen las almenas y ha desaparecido el reloj centenario? ¿Es pos estética o por urgencia? 

 

Al presentar estas cinco razones para devolver el campanario de San Bartolomé de Jávea, confiamos en la revisión de la obra y su reversible actuación en el campanario, lo más brevemente posible. Lo exigimos como depositarios del tesoro más importante como xabieros: nuestro patrimonio. 

 

Sintiéndonos pues, en deuda con nuestras generaciones pasadas, y porque debemos legar a las venideras, lo que sagradamente recibimos de nuestros mayores, recuperemos el campanario de San Bartolomé de Jávea, cueste lo que cueste. 

 

José Font Caballero

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  • Pepa Espinós Soliveres

    Pepa Espinós Soliveres | Miércoles, 24 de Enero de 2024 a las 12:37:59 horas

    Gràcies, senyor Font.
    Clar que no és només una pedra. Per molt que en posen una nova no es podrà reparar l'enorme dany que s'ha fet al patrimoni i al poble. I tot pel caprici irracional d'uns pocs.

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  • Enric

    Enric | Martes, 23 de Enero de 2024 a las 09:50:59 horas

    Els bous y les festes son molt més importants que les pedres i el patrimoni,sinó que li pregunten al ajuntament o al conseller de cultura de La Generalitat.

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  • Godofredo

    Godofredo | Lunes, 22 de Enero de 2024 a las 21:11:21 horas

    Son casi las nueve de la noche y acabo de llegar de Jávea, cansado, porque, a mis años, ida y vuelta conduciendo, más la intensidad de mis obligaciones, dan motivo para ello. Y nada más entrar en casa leo este artículo, de un hecho que conocía y que, pese a la cortedad de mi estancia, he comentado ahí. No se trata de una piedra, el atropello es grande. Y no digo más, José Font lo dice todo y muy bien, simplemente me sumo a lo dicho y le doy toda la razón.

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  • A.E.M.

    A.E.M. | Lunes, 22 de Enero de 2024 a las 20:18:14 horas

    Gracias Sr, Font por estas consideraciones " contra los que han guardado silencio, desde las altas esferas hasta las bajas barreras. A vosotros os digo que la ignorancia y la incompetencia, son vuestras banderas. Tranquilos, por lo visto estáis de suerte y algunos podréis seguir, por desgracia, con vuestra barbarie, por los siglos de los siglos…"
    Retrata usted muy bien la IGNORANCIA e INCOMPETENCIA de autoridades religiosas y civiles que no se abochornaron por bajar la cabeza y la voz.
    Y ha transformado pecadoramente nuestro histórico paisaje en tantos puntos durante más de una década..
    Gracias, y ojalá que sirvan como nuevo aviso y exigencia,

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