Imagen Museu Soler Blasco Xàbia. El Primer Montañar de Xàbia: La ciudad de los muertos que fue devorada por una antigua cantera
La Xàbia funeraria es antiquísima. Como punto de convergencia de culturas del Mediterráneo, el municipio se ha convertido en enclave para el descanso eterno de muchos pobladores de la zona. Son varias la necrópolis que han aparecido en puntos de especial importancia del término, siendo la del Primer Montañar la más relevante de todas.
Próxima al asentamiento romano de la Punta de El Arenal, sus vestigios retrotraen al periodo entre los siglos I y VII d.C. Las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en la zona apuntan a la posibilidad de que existan en torno a 900 fosas en sus 6.000 m². Los hallazgos realizados en ellas, proporcionaron en su momento información muy valiosa cómo era la vida y los ritos funerarios de los antiguos habitantes del municipio.
El conocimiento de estos enterramientos data de hace siglos. Una vez más, mientras la naturaleza se preocupaba de custodiar el pasado, la acción humana fue la encargada de destruirlo. Durante décadas, el Primer Montañar fue utilizado como una antigua cantera para la extracción de sillares de piedra tosca (de ahí la forma de escalinata tallada que presenta su morfología actual). Muchos de estos bloques se utilizaron para la construcción de algunos de los edificios más emblemáticos del municipio y viviendas del Centro Histórico.
Sin embargo, dicha extracción supuso la destrucción de muchas de estas fosas excavadas en la roca, así como los restos óseos y pertenencias de las personas difuntas enterradas en ellas. Sí se tiene constancia de unas rudimentarias intervenciones arqueológicas en los años 30, pero no fue hasta 1985 cuando se llevaron a cabo las primeras excavaciones con carácter científico lideradas por el Museu Soler Blasco de Xàbia. Dichos trabajos se continuaron posteriormente en 1989, 2001 y 2005.
![[Img #7539]](https://xabiaaldia.com/upload/images/02_2024/5113_necropolis-primer-montanar-xabia-3.jpg)
El resultado de estas actuaciones fueron el hallazgo de 83 fosas que, la mayoría de ellas vacías. No obstante, también se recuperaron numerosos restos óseos que permitieron conocer detalles sobre la cultura funeraria de los antiguos pobladores romanos.
Destaca la forma trapezoidal de las tumbas. No son rectángulos como tales, ni fruto de la dificultad de tallar la fosa en la roca (la piedra tosca se rompe con facilidad a causa de su gran porosidad), sino que el enterramiento de la persona incluía excavar ese tipo de tumba y hacerlo con dos orientaciones distintas: norte-sur y este-oeste.
También se pudo conocer que el rito funerario prevalente es la inhumación y que la mayoría de los cuerpos encontrados estaban colocados en posición decúbito supino. En su momento se documentó que algunos cadáveres fueron enterrados amortajados y que algunas fosas fueron utilizadas para albergar diferentes cuerpos llegando a encontrar hasta cuatro en una misma.
No sólo eso, en las 83 tumbas exploradas, ocho de ellas contenían ajuares o piezas de distinto valor que acompañaban a la persona difunta. Se encontraron un anillo de bronce, una pulsera, un ungüentario de vidrio (muy común en la época romana como recipiente para perfumes o utilizado en procesos funerarios o farmacéuticos) y el más llamativo de todos: un tintero de bronce de origen egipcio enmarcado entre los siglos VI y VII.
En la última excavación llevada a cabo en 2005, se extrajeron dos grandes fosas de esta necrópolis con fines divulgativos y colocadas en un pequeño jardín junto a la desembocadura del río Gorgos. En este enclave pasaban totalmente desapercibidas. En concreto pertenecen al segmento de fosas hallado en la parcela del antiguo chalet de veraneo conocido como Las Rocas y situado frente al Parador Nacional de Turismo.
Los dos bloques de tosca pesan 10.000 kilos y correspondían a un adulto y un niño. La construcción del actual puente de Triana obligó al Ayuntamiento a buscarles una nueva ubicación decidiendo colocarlas frente a la ermita de Sant Joan de estilo gótico tardío que se convirtió en capilla funeraria en 1817 y que se encuentra junto al Cementeri Vell. Ahora, forman parte de la ruta cultural entorno a esta ermita de conquesta del siglo XV que sirve de eje para narrar la cultura funeraria y las prácticas rituales en el enterramiento de la Xàbia más antigua y burguesa.
![[Img #7538]](https://xabiaaldia.com/upload/images/02_2024/4025_necropolis-primer-montanar-xabia-2.jpg)
La Xàbia funeraria es antiquísima. Como punto de convergencia de culturas del Mediterráneo, el municipio se ha convertido en enclave para el descanso eterno de muchos pobladores de la zona. Son varias la necrópolis que han aparecido en puntos de especial importancia del término, siendo la del Primer Montañar la más relevante de todas.
Próxima al asentamiento romano de la Punta de El Arenal, sus vestigios retrotraen al periodo entre los siglos I y VII d.C. Las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en la zona apuntan a la posibilidad de que existan en torno a 900 fosas en sus 6.000 m². Los hallazgos realizados en ellas, proporcionaron en su momento información muy valiosa cómo era la vida y los ritos funerarios de los antiguos habitantes del municipio.
El conocimiento de estos enterramientos data de hace siglos. Una vez más, mientras la naturaleza se preocupaba de custodiar el pasado, la acción humana fue la encargada de destruirlo. Durante décadas, el Primer Montañar fue utilizado como una antigua cantera para la extracción de sillares de piedra tosca (de ahí la forma de escalinata tallada que presenta su morfología actual). Muchos de estos bloques se utilizaron para la construcción de algunos de los edificios más emblemáticos del municipio y viviendas del Centro Histórico.
Sin embargo, dicha extracción supuso la destrucción de muchas de estas fosas excavadas en la roca, así como los restos óseos y pertenencias de las personas difuntas enterradas en ellas. Sí se tiene constancia de unas rudimentarias intervenciones arqueológicas en los años 30, pero no fue hasta 1985 cuando se llevaron a cabo las primeras excavaciones con carácter científico lideradas por el Museu Soler Blasco de Xàbia. Dichos trabajos se continuaron posteriormente en 1989, 2001 y 2005.
![[Img #7539]](https://xabiaaldia.com/upload/images/02_2024/5113_necropolis-primer-montanar-xabia-3.jpg)
El resultado de estas actuaciones fueron el hallazgo de 83 fosas que, la mayoría de ellas vacías. No obstante, también se recuperaron numerosos restos óseos que permitieron conocer detalles sobre la cultura funeraria de los antiguos pobladores romanos.
Destaca la forma trapezoidal de las tumbas. No son rectángulos como tales, ni fruto de la dificultad de tallar la fosa en la roca (la piedra tosca se rompe con facilidad a causa de su gran porosidad), sino que el enterramiento de la persona incluía excavar ese tipo de tumba y hacerlo con dos orientaciones distintas: norte-sur y este-oeste.
También se pudo conocer que el rito funerario prevalente es la inhumación y que la mayoría de los cuerpos encontrados estaban colocados en posición decúbito supino. En su momento se documentó que algunos cadáveres fueron enterrados amortajados y que algunas fosas fueron utilizadas para albergar diferentes cuerpos llegando a encontrar hasta cuatro en una misma.
No sólo eso, en las 83 tumbas exploradas, ocho de ellas contenían ajuares o piezas de distinto valor que acompañaban a la persona difunta. Se encontraron un anillo de bronce, una pulsera, un ungüentario de vidrio (muy común en la época romana como recipiente para perfumes o utilizado en procesos funerarios o farmacéuticos) y el más llamativo de todos: un tintero de bronce de origen egipcio enmarcado entre los siglos VI y VII.
En la última excavación llevada a cabo en 2005, se extrajeron dos grandes fosas de esta necrópolis con fines divulgativos y colocadas en un pequeño jardín junto a la desembocadura del río Gorgos. En este enclave pasaban totalmente desapercibidas. En concreto pertenecen al segmento de fosas hallado en la parcela del antiguo chalet de veraneo conocido como Las Rocas y situado frente al Parador Nacional de Turismo.
Los dos bloques de tosca pesan 10.000 kilos y correspondían a un adulto y un niño. La construcción del actual puente de Triana obligó al Ayuntamiento a buscarles una nueva ubicación decidiendo colocarlas frente a la ermita de Sant Joan de estilo gótico tardío que se convirtió en capilla funeraria en 1817 y que se encuentra junto al Cementeri Vell. Ahora, forman parte de la ruta cultural entorno a esta ermita de conquesta del siglo XV que sirve de eje para narrar la cultura funeraria y las prácticas rituales en el enterramiento de la Xàbia más antigua y burguesa.
![[Img #7538]](https://xabiaaldia.com/upload/images/02_2024/4025_necropolis-primer-montanar-xabia-2.jpg)

































Erika | Lunes, 26 de Febrero de 2024 a las 09:04:35 horas
Muy interesante el artículo, aunque me gustaría saber, más o menos, en qué zona del Primer Montañar se encontraron esas tumbas.
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