Vicente Catalá Catalá "Pomera" detrás de la barra del Bar de la Cooperativa. Años 80. (Archivo Pepa Catalá Soler) El bar de la Cooperativa, 'La Cope'
¿Quién no recuerda el plato estrella del Bar de la Cooperativa, el famoso bocadillo de albóndigas? ¿Y el mejor granizado de limón -de limones de verdad- quién no lo sigue saboreando en la memoria? Sí, hubo un tiempo de verdadera vida en el Casco Histórico de Jávea que vale la pena evocar…
![[Img #8139]](https://xabiaaldia.com/upload/images/05_2024/875_descarga-1.png)
El edificio de la actual Biblioteca Pública Municipal, acabó de construirse en 1980, a instancias de su promotor y primer dueño, la Cooperativa Agrícola “Jesús Nazareno”, más conocida como “El Sindicato”, en referencia a su tradicional nombre hasta su reforma en 1944. La institución, se levantó en los solares de dos casas históricas de la Calle Mayor, y durante varios años, fue esta joya arquitectónica de la tosca xabiera elaborada por Rafael Bisquert, el lugar de encuentro de los socios agricultores javienses que formaron parte de esta asociación.
![[Img #8140]](https://xabiaaldia.com/upload/images/05_2024/8938_descarga-2.png)
En un principio, los servicios del bar, estuvieron reservados sólo a los miembros de la cooperativa y no permaneció abierto al público en general. A los dos años, la junta directiva decidió abrir el espacio y cambió las condiciones. Fue en ese momento en el que se le ofreció la gestión del negocio a otro labrador xabiero, a Vicente Catalá Catalá “Pomera”. Vicente aceptó la aventura junto a su yerno, Antonio Álvarez Sola, un profesional de la hostelería, por 30.000 pesetas mensuales y con un único requisito impuesto por los directivos del antiguo sindicato, que se respetasen los precios para los socios. Este reto comercial llegó en el momento más oportuno para “Pomera”, ya que no podía ocuparse de los trabajos del campo por una dolencia en la vista.
![[Img #8141]](https://xabiaaldia.com/upload/images/05_2024/5153_cooperativa-16.jpg)
En 1985, disuelto ya el sindicato, la Diputación de Alicante brindó el edificio y el bar, al Ayuntamiento por 20 millones de pesetas con la cláusula de que siempre fueran dependencias públicas. Cuando Antonio Fernández Valenzuela, presidente de la Diputación, inauguró esta nueva etapa de la Cooperativa, el lugar estuvo dotado de una cafetería y tres espacios culturales: la Biblioteca Municipal en el segundo piso, el Centro de Animación Juvenil y Sala de Exposiciones en el primero, y el espacio polivalente en el sótano, que era sobre todo, un lugar versátil para cursos de socorrismo, montañismo, ensayos de la rondalla, elecciones de reinas de Fogueres, conciertos de rock… etc.
![[Img #8142]](https://xabiaaldia.com/upload/images/05_2024/48_descarga-3.png)
Este singular establecimiento regentado por Vicente y Antonio, abría a las siete de la mañana. A esas horas, la policía municipal y los dueños y empleados de las tiendas, tomaban su café matutino. Seguidamente, las madres de los niños después de dejarles en el colegio, tenían sus desayunos y tertulias coincidiendo con los trabajadores del consistorio y de las oficinas bancarias. Cuando estos abandonaban las mesas, llegaban los turistas y residentes extranjeros que muy rápido fueron familiarizándose con el local, llegando a ser entrañables clientes y amigos de Vicente y de Antonio. A partir de las 14:30 horas los jubilados iban sentándose en sus mesas de costumbre y pedían mistela, baqueret y café y empezaban la partideta de cartas, el dominó y el ajedrez, cuyo prestigioso club nació en las mesas de mármol del Bar de la Cooperativa. Al mismo tiempo, los chavales del instituto también hacían su presencia en la cafetería para tomar los bocadillos famosos del establecimiento. El de albóndigas -receta de Vicenta Bou Gavilá, cuñada de Paquita Soler Catalá- era el más demandado.
![[Img #8143]](https://xabiaaldia.com/upload/images/05_2024/7382_descarga-4.png)
![[Img #8144]](https://xabiaaldia.com/upload/images/05_2024/5268_descarga-5.png)
Tanto Vicenta, como la esposa de “Pomera”, Paquita, elaboraban las delicias gastronómicas: las tortillas, las ensaladillas y la comida casera auténtica que tenía un éxito rotundo como les calderaes de caragols, de fetge, de sang, de carn amb tomaca, de rinyonets… En las fiestas de San Juan, echaba una mano, Pepa Catalá Soler, mujer de Antonio e hija de Vicente y Paquita.
![[Img #8145]](https://xabiaaldia.com/upload/images/05_2024/7021_descarga-6.png)
La clientela era muy fiel y respetaba los sitios de los demás comensales habituales. Los sábados por la tarde, “La Cope”, se llenaba de niños y adolescentes que iban a por su merienda o cena para ver la película en el Central Cinema. Además de los banquetes de Fogueres, las misas del Gallo y del Sábado de Gloria, el bar llegó a celebrar una boda y dos bautizos. Por las noches entre semana, además del ajetreo después de los plenos o ruedas de prensa, el público disfrutaba con el jazz o el flamenco en su espectacular patio de arcadas de tosca. El bar organizaba un fabuloso bingo para ayudar a otras entidades, la afluencia era de tal magnitud, que hasta las escaleras de acceso a las plantas superiores, estaban ocupadas por la gente.
![[Img #8146]](https://xabiaaldia.com/upload/images/05_2024/4160_descarga-7.png)
En Navidad, ese preciado “claustro” era testigo de un gigantesco árbol con adornos navideños, luces e incluso un nacimiento a sus pies, pero el Belén bonito, lo montaba Antonio en el escaparate derecho ante la atenta mirada de los niños que disfrutaban viendo las montañas y el agua caer.
![[Img #8147]](https://xabiaaldia.com/upload/images/05_2024/3342_descarga-8.png)
A finales del siglo XX, Vicente ya se había jubilado y Antonio probó suerte en otra industria xabiera. La licitación cambió de nombre y duró un par de años, hasta que los políticos de turno y las veleidades de algún que otro funcionario, aceleraron la muerte del Casco Histórico, eliminando esta cafetería de la Cooperativa para crear una biblioteca mastodóntica, en el corazón de la Calle Mayor. Con la desaparición pues, de “La Cope” y del Central Cinema y la ejecución de las obras más inútiles y surrealistas de la historia del centro urbano, llegó el final de la Jávea auténtica. Lo de ahora, es otra cosa…
![[Img #8148]](https://xabiaaldia.com/upload/images/05_2024/5688_descarga-10.png)
El Bar de la Cooperativa fue un maravilloso sitio de encuentro de la gente de Jávea, de prácticamente toda. Los niños, los jóvenes, los adultos y los abuelos, compartimos el mismo espacio y muchos recuerdos y sentimientos, permanecen aún, en esa majestuosa obra de tosca. Quiero agradecer especialmente a Pepa Catalá Soler, a Antonio Álvarez Sola y a Juanvi Álvarez Catalá, por haber hecho posible este pequeño relato del idílico ayer, con sus datos, la cronología y las fantásticas fotografías que me han hecho rememorar los mejores años de nuestra vida…
![[Img #8149]](https://xabiaaldia.com/upload/images/05_2024/5366_descarga-11.png)
¿Quién no recuerda el plato estrella del Bar de la Cooperativa, el famoso bocadillo de albóndigas? ¿Y el mejor granizado de limón -de limones de verdad- quién no lo sigue saboreando en la memoria? Sí, hubo un tiempo de verdadera vida en el Casco Histórico de Jávea que vale la pena evocar…
![[Img #8139]](https://xabiaaldia.com/upload/images/05_2024/875_descarga-1.png)
El edificio de la actual Biblioteca Pública Municipal, acabó de construirse en 1980, a instancias de su promotor y primer dueño, la Cooperativa Agrícola “Jesús Nazareno”, más conocida como “El Sindicato”, en referencia a su tradicional nombre hasta su reforma en 1944. La institución, se levantó en los solares de dos casas históricas de la Calle Mayor, y durante varios años, fue esta joya arquitectónica de la tosca xabiera elaborada por Rafael Bisquert, el lugar de encuentro de los socios agricultores javienses que formaron parte de esta asociación.
![[Img #8140]](https://xabiaaldia.com/upload/images/05_2024/8938_descarga-2.png)
En un principio, los servicios del bar, estuvieron reservados sólo a los miembros de la cooperativa y no permaneció abierto al público en general. A los dos años, la junta directiva decidió abrir el espacio y cambió las condiciones. Fue en ese momento en el que se le ofreció la gestión del negocio a otro labrador xabiero, a Vicente Catalá Catalá “Pomera”. Vicente aceptó la aventura junto a su yerno, Antonio Álvarez Sola, un profesional de la hostelería, por 30.000 pesetas mensuales y con un único requisito impuesto por los directivos del antiguo sindicato, que se respetasen los precios para los socios. Este reto comercial llegó en el momento más oportuno para “Pomera”, ya que no podía ocuparse de los trabajos del campo por una dolencia en la vista.
![[Img #8141]](https://xabiaaldia.com/upload/images/05_2024/5153_cooperativa-16.jpg)
En 1985, disuelto ya el sindicato, la Diputación de Alicante brindó el edificio y el bar, al Ayuntamiento por 20 millones de pesetas con la cláusula de que siempre fueran dependencias públicas. Cuando Antonio Fernández Valenzuela, presidente de la Diputación, inauguró esta nueva etapa de la Cooperativa, el lugar estuvo dotado de una cafetería y tres espacios culturales: la Biblioteca Municipal en el segundo piso, el Centro de Animación Juvenil y Sala de Exposiciones en el primero, y el espacio polivalente en el sótano, que era sobre todo, un lugar versátil para cursos de socorrismo, montañismo, ensayos de la rondalla, elecciones de reinas de Fogueres, conciertos de rock… etc.
![[Img #8142]](https://xabiaaldia.com/upload/images/05_2024/48_descarga-3.png)
Este singular establecimiento regentado por Vicente y Antonio, abría a las siete de la mañana. A esas horas, la policía municipal y los dueños y empleados de las tiendas, tomaban su café matutino. Seguidamente, las madres de los niños después de dejarles en el colegio, tenían sus desayunos y tertulias coincidiendo con los trabajadores del consistorio y de las oficinas bancarias. Cuando estos abandonaban las mesas, llegaban los turistas y residentes extranjeros que muy rápido fueron familiarizándose con el local, llegando a ser entrañables clientes y amigos de Vicente y de Antonio. A partir de las 14:30 horas los jubilados iban sentándose en sus mesas de costumbre y pedían mistela, baqueret y café y empezaban la partideta de cartas, el dominó y el ajedrez, cuyo prestigioso club nació en las mesas de mármol del Bar de la Cooperativa. Al mismo tiempo, los chavales del instituto también hacían su presencia en la cafetería para tomar los bocadillos famosos del establecimiento. El de albóndigas -receta de Vicenta Bou Gavilá, cuñada de Paquita Soler Catalá- era el más demandado.
![[Img #8143]](https://xabiaaldia.com/upload/images/05_2024/7382_descarga-4.png)
![[Img #8144]](https://xabiaaldia.com/upload/images/05_2024/5268_descarga-5.png)
Tanto Vicenta, como la esposa de “Pomera”, Paquita, elaboraban las delicias gastronómicas: las tortillas, las ensaladillas y la comida casera auténtica que tenía un éxito rotundo como les calderaes de caragols, de fetge, de sang, de carn amb tomaca, de rinyonets… En las fiestas de San Juan, echaba una mano, Pepa Catalá Soler, mujer de Antonio e hija de Vicente y Paquita.
![[Img #8145]](https://xabiaaldia.com/upload/images/05_2024/7021_descarga-6.png)
La clientela era muy fiel y respetaba los sitios de los demás comensales habituales. Los sábados por la tarde, “La Cope”, se llenaba de niños y adolescentes que iban a por su merienda o cena para ver la película en el Central Cinema. Además de los banquetes de Fogueres, las misas del Gallo y del Sábado de Gloria, el bar llegó a celebrar una boda y dos bautizos. Por las noches entre semana, además del ajetreo después de los plenos o ruedas de prensa, el público disfrutaba con el jazz o el flamenco en su espectacular patio de arcadas de tosca. El bar organizaba un fabuloso bingo para ayudar a otras entidades, la afluencia era de tal magnitud, que hasta las escaleras de acceso a las plantas superiores, estaban ocupadas por la gente.
![[Img #8146]](https://xabiaaldia.com/upload/images/05_2024/4160_descarga-7.png)
En Navidad, ese preciado “claustro” era testigo de un gigantesco árbol con adornos navideños, luces e incluso un nacimiento a sus pies, pero el Belén bonito, lo montaba Antonio en el escaparate derecho ante la atenta mirada de los niños que disfrutaban viendo las montañas y el agua caer.
![[Img #8147]](https://xabiaaldia.com/upload/images/05_2024/3342_descarga-8.png)
A finales del siglo XX, Vicente ya se había jubilado y Antonio probó suerte en otra industria xabiera. La licitación cambió de nombre y duró un par de años, hasta que los políticos de turno y las veleidades de algún que otro funcionario, aceleraron la muerte del Casco Histórico, eliminando esta cafetería de la Cooperativa para crear una biblioteca mastodóntica, en el corazón de la Calle Mayor. Con la desaparición pues, de “La Cope” y del Central Cinema y la ejecución de las obras más inútiles y surrealistas de la historia del centro urbano, llegó el final de la Jávea auténtica. Lo de ahora, es otra cosa…
![[Img #8148]](https://xabiaaldia.com/upload/images/05_2024/5688_descarga-10.png)
El Bar de la Cooperativa fue un maravilloso sitio de encuentro de la gente de Jávea, de prácticamente toda. Los niños, los jóvenes, los adultos y los abuelos, compartimos el mismo espacio y muchos recuerdos y sentimientos, permanecen aún, en esa majestuosa obra de tosca. Quiero agradecer especialmente a Pepa Catalá Soler, a Antonio Álvarez Sola y a Juanvi Álvarez Catalá, por haber hecho posible este pequeño relato del idílico ayer, con sus datos, la cronología y las fantásticas fotografías que me han hecho rememorar los mejores años de nuestra vida…
![[Img #8149]](https://xabiaaldia.com/upload/images/05_2024/5366_descarga-11.png)
































Eva Klindworth | Jueves, 16 de Mayo de 2024 a las 22:52:17 horas
Felicitaciones por el artículo: El bar de la cooperativa "La Cope"
teniendo casa desde 1987 en Jávea, las meriendas de nuestros hijos jugando al ajedrez con su padre o al dominó en este sitio entrañable, recordamos con verdadera nostalgia: y los precios!!!!
Eva Klindworth Montenegro
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