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Salvador Abril. Autorretrato. 1901 (Colección particular); Portada del relato Recuerdo de mis excursiones. Valencia, 1915. Colección particular. Salvador Abril. Autorretrato. 1901 (Colección particular); Portada del relato Recuerdo de mis excursiones. Valencia, 1915. Colección particular.
David Gutiérrez Pulido
Martes, 18 de Junio de 2024 Tiempo de lectura:

El libro de viajes del pintor Salvador Abril y cómo Xàbia le deslumbró

David Gutiérrez Pulido · Historiador del Arte · www.sorollajavea.wordpress.com

 

Siguiendo con nuestro recuerdo y homenaje al gran pintor marinista valenciano, Salvador Abril y Blasco, del cual, se cumple este año el centenario de su muerte, vamos a acercarnos al testimonio escrito que dejó en primera persona con las descripciones de su viaje a Xàbia. La publicación se hizo bajo el título Recuerdo de mis excursiones (Valencia, Imprenta Sanchís, Torres y Sanchís, 1915). Fue redactada en su primer viaje a Xàbia, en junio de 1915 y en ella, nos deja gran número de detalles de cómo era el paisaje y la vida en este tiempo, además de sus impresiones personales con un lenguaje descriptivo y pictórico de aquello que está viendo.

 

En esta serie de artículos, seguiremos el recorrido que hizo el pintor, la gente con la que se encontró y las excursiones que realizó por la costa de la Marina Alta. Es una pena no poder hacerlo al detalle, porque cada párrafo tiene gran importancia, pero para los más curiosos podrán encontrar un ejemplar digitalizado de esta publicación en el Archivo Municipal de Xàbia o bien en este enlace

 

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Martes, 1 de junio de 1915

Salvador Abril parte de la Estación del Norte de Valencia rumbo a Carcaixent, en donde cambian de tren con destino a Dénia. Tras bajarse en El Vergel, cogen un coche de caballos que les lleva a Xàbia pasando primeramente por Ondara, en donde le llama la atención la construcción de la plaza de toros, y después continúa hasta Pedreguer. Su experiencia de este trayecto la deja ilustrada en una acuarela que incluye en su relato. Tras un descanso, vuelven a tomar el camino hacia Xàbia. Admirado por lo que se iba encontrando Abril nos comenta: “A nuestra izquierda teníamos el de San Antonio, que se interna majestuoso, brillando el faro, así que el sol dejó de alumbrar la tierra, y a la derecha el de San Martín cerraba aquel inmenso cuadro panorámico”.

 

Al llegar a Xábia, la diligencia se detiene en la Placeta del Convent, en donde es recibido por Manuel Bas, padre del pintor Pedro Bas Codina quien fue alumno de Salvador Abril, el cual debió invitar a su profesor a pasar esta estancia. Tras cenar con la familia, se hospedaron en una pensión que estaba situada en la mima calle, la cual intuimos que pudiera ser la Fonda Valenciana, uno de los primeros establecimientos de alojamiento. Hasta aquí se presentó Julio Cruañes Soler, diputado provincial de Dénia y Callosa, y gran amigo de Joaquín Sorolla, y tras descansar en la fonda, acude a visitar a Julio Cruañes a su casa en Carrer En Grenyó.

 

Miércoles, 2 de junio de 1915

En este día, Abril acompañado por Julio Cruañes Soler, va a realizar la primera toma de contacto por la costa. Tras desayunar en la fonda y recogidos por Julio Cruañes, se encaminan en una tartana hacia el puerto. Visitaron las zonas de los, popularmente llamados, barrio de Sevilla y de Triana. En el puerto, toman un bote llamado Dengué, propiedad de un marinero llamado Tony, y se dirigieron hacia el cabo de San Antonio. Pasaron por la Cala del Tangó, cruzaron el islote y llegaron hasta Cova Tallada. Abril nos describe: En todo lo que íbamos viendo, admirábamos la grandiosidad de la naturaleza y los efectos producidos por los elementos”. En el interior de la cueva comieron arroz a banda con alioli. Desde el interior avistaron un balandro que les alertó por el ruido que formaba el despliegue de su vela. A la salida de la cueva, el mar estaba agitado. Nuestros remeros bogaban con tal vehemencia y silencio como si fuesen movidos por un resorte, a fin de no dejarse dominar por el ímpetu de las corrientes que allí formaba el mar, consiguiendo muy pronto doblar el cabo”, escribe Abril.

 

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Al llegar a puerto, descansaron en el Asilo llegando a la noche al pueblo. Tras cenar en la fonda, Julio Cruañes y Manuel Bas le acompañaron a dar  una vuelta por el pueblo: Llegamos, y aunque íbamos tan bien impresionados de la amabilidad de cuantos nos acompañaban, acabamos por imaginar que nos encontrábamos en el paraíso”. Tras encontrarse con el alcalde, en aquel momento José Torres Santacreu, visitaron el Ayuntamiento, para después llegar a la fonda a descansar.

 

Miércoles, 3 de junio

Este día lo titula Salvador Abril “De estudios”, y lo dedica el pintor a volver a hacer la excursión del día anterior pero con la clara intención de realizar algunos apuntes de lo que había conocido. Desde el puerto, vuelven a coger el Dengué camino de la Cova Tallada. En su recorrido, nuevamente se detuvieron en la Cala Tangó: Al llegar a uno de esos muchos sitios en que la naturaleza hace derroche de su hermosura y grandiosidad, desembarcábamos, buscando la sombra, si era posible, y si no, nos acomodábamos al sol [….] Muchas veces nos detuvimos en sus calas y remansos de cristalinas aguas que nos permitían curiosear a grandes profundidades la flora y la fauna”. A este mismo rincón volverá en 1917, desde el cual nos dejará dos pinturas, hasta ahora conocidas: Paisaje costero (1917. Colección particular) y Cala Tangó (1917. Colección particular).

 

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Continuaron su viaje de nuevo hasta la Cova Tallada,  desde donde Abril, tomará apuntes y realizará uno de sus bellos cuadros: La Cova Tallada (1915. Colección particular). Se trata de un boceto para un cuadro mayor en donde nos ofrece una vista de las paredes rocosas frente a la oquedad de acceso con la entrada de un punto de luz muy luminoso, con el paisaje del mar. Sobre unas rocas, aparecen dos pequeñas figuras para mostrar el contraste de la magnificencia de la cueva. 

 

De regreso a tierra, volvieron a quedar con Julio y con Manuel. En sus paseos por la noche en torno a la iglesia, les llama la atención una estampa de un gran número de lechuzas revoloteando en torno a la torre de la iglesia: “Mirando con buenos ojos, todo tiene allí su encanto: hasta la débil luz de los retablos, que abundan en todas sus calles gracias a la devoción cristiana que conserva su pacífico vecindario”, Abril hace referencia a los retablos preparados para la procesión del Corpus. Continuando su paseo, se toparon con “un grupo de trovadores, con instrumentos de cuerda, ejecutaba una armoniosa y dulce serenata, dedicada a sus bellas dulcineas”, no les interrumpieron, y continuaron hasta la fonda para poder descansar de este día.

 

Continuará…

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