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Viernes, 05 de Junio de 2026

Actualizada Viernes, 05 de Junio de 2026 a las 13:19:22 horas

Alvaro Monfort
Jueves, 20 de Junio de 2024 Tiempo de lectura:

El minucioso arte de engalanar y dar vida a las calles de Xàbia retorna con Fogueres

Querido lector o lectora. Haga el siguiente ejercicio de imaginación estos días cuando pasee por las calles del Centro Histórico y su camino le lleve hasta una calle engalanada: Deténgase a admirarla sin necesidad de tocar ningún adorno. Escudríñela y haga un breve, pero valioso, análisis.

 

Por ejemplo: Fije su mirada en una flor de la calle Tossal de Baix, en uno de los globos de Sant Pere Màrtir, un hada de En Forn o una carpa de Jesús Nazareno; lo que quiera. Seguramente, sea un adorno hecho en serie. Eso quiere decir que hay muchos más similares con la misma estructura, forma o colores. Para realizarlo, un vecino o vecina de esa calle -que podría ser usted- ha ideado, medido, dibujado y recortado; una primera plantilla para facilitar y agilizar el proceso. Ha hecho un cálculo de cuántos adornos necesitarán de cada uno para que luzca lo mejor posible. Puede que incluso superen el centenar.

 

Luego, con el cálculo hecho, esa misma persona u otra distinta, ha ido a la tienda y en base a una idea consensuada y contando cada céntimo del presupuesto del que disponen; ha comprado los materiales. Al reunirse con sus vecinos y vecinas, el más atrevido de todos se habrá lanzado con la plantilla realizada y habrá marcado la primera pieza. Otra persona le habrá seguido y en cuanto hayan tenido todas marcadas sobre los materiales, se habrán puesto a recortarlas para, después, ensamblarlas o montarlas con grapas, cinta de doble cara o silicona caliente.

 

Y así sucesivamente, durante semanas o meses, en su tiempo libre o por las noches; hasta que han elaborado centenares de adornos que han dispuesto en cuerdas a lo largo de su calle. Durante estos días de fiesta, ese trabajo (voluntario, altruista y nada reconocido) está a la intemperie a merced del tiempo y la embriaguez etílica. ¿Recuerda ese primer adorno en el recayó su mirada y le pareció simplón? Confío y deseo que su opinión al respecto hasta cambiado.

 

La pregunta a este tinglado es siempre la misma: ¿Por qué meterse en este berenjenal de engalanar una calle? Simple y llanamente porque son fiestas y las fiestas poseen un sentimiento intrínseco de colectividad y arraigo que motivan la necesidad de sumarse, de participar -activa o pasivamente- y de engrandecerlas. Porque esta tradición colaborativa forma parte de la identidad cultural del subconsciente mediterráneo. Quizás el viandante no le preste la atención necesaria porque las fiestas de Xàbia en las que se engalanan las calles, poseen tantos otros alicientes que éste, incomprensiblemente, pase desapercibido. Pero cuando la fiesta se apague, muy probablemente las calles permanecerán montadas durante más tiempo dando vida, color y convirtiéndose en un inesperado y sostenible aliciente.

 

Pero, ¿se imagina un año en el que no se engalanara ninguna calle? Seguramente y nótese la ironía, se le echaría la culpa a la comisión de fiestas de turno por no haberlo propiciado. En primer lugar, el engalanar una calle debe partir de la iniciativa vecinal que debe estar dispuesta a asumir el reto. No obstante, en segundo lugar, debe ser la comisión, concejalía, asociación de comerciantes etc; la que debe ofrecer incentivos y facilidades para que las personas se sientan lo suficientemente respaldadas para zambullirse de lleno en el proceso creativo y logístico que comporta.

 

A pesar de celebrarse el 75 aniversario de Fogueres, algunas calles habituales que han sido grandes potencias creativas de esta tradición en el Centro Histórico no se han engalanado. Otras habían sopesado volver a hacerlo con motivo de la efeméride o incluso reproducir el trabajo que realizaron en el memorable Cincuentenario de 1999. Pero la respuesta casi siempre es la misma: “La gent s’ha fet major”.

 

Es irónico que, en un contexto en el que hasta lo más insólito está a un clic de distancia, en un momento en el que es fácil empaparse de referencias para suplir una carencia de creatividad; no pueda consolidarse un relevo generacional. Tal es la sobre estimulación y las opciones de ocio a día de hoy, que el hecho de juntarse en un garaje, sótano o a la fresca; mientras se realiza un trabajo manual, se pega la xarraeta, se bromea e incluso se brinda (como hace cualquier penya santjoanera estos días) no se percibe como una necesidad de esparcimiento como sí sucedía hace décadas. Engalanar una calle no debe ser visto como una obligación y por tanto aborrecerlo. Debe considerarse como una razón para festejar, reunirse en un entorno amable, seguro y que comparte un fin común y sano.

 

Las calles cuyos vecinos y vecinas siguen apostando y luchando por mantener esta tradición, han descubierto las bondades de esta actividad. Es el consabido comboi, imposible de traducir a otros idiomas. Su hazaña, aunque pase desapercibida, redondea el aniversario que Fogueres y toda Xàbia celebra este año. Pero hay que ser conscientes del punto en el que se encuentra la tradición. Te envitamos a recorrer las calles adornadas a través de este reportaje y esta galería de imágenes

 

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El Tossal de Baix ha sido, quizás, el más alegórico a la efeméride que se festeja este año realizando su personal conmemoración. El batiburrillo que puede parecer su engalanado es una suerte de museo que se homenajea a sí mismo. La calle se engalana desde hace más de 50 años y los vecinos y vecinas han realizado un repaso a algunos de sus trabajos más emblemáticos recreando piezas y adornos que ya ondearon en anteriores ediciones de Fogueres.

 

El Tossal es una de las calles en activo que más tiempo lleva engalanándose con motivo de las fiestas de Sant Joan. Han hecho de todo. Desde montajes más complejos como el de Alicia en el País de las Maravillas en el 93 (y del cual, aún conservan piezas que ahora exhiben con orgullo) a otros aparentemente más sencillos, abstractos o conceptuales en los que utilizaron materiales poco habituales como el del año del fleje en 2017. También han colgado fotos que inmortalizan algunos de sus engalanados.

 

La calle Sant Pere Màrtir respira. En todos los sentidos. Sin perder su esencia detallista, el engalanado confeccionado por sus vecinos y vecinas está menos recargado que en anteriores ediciones. Es airoso y está estructurado a diferentes niveles para crear la sensación de ingravidez. El tema escogido se presta a ello ya que han recreado un paseo por las nubes muy transitado de coloridos globos terráqueos, avionetas, paracaidistas y conocidos personajes de la literatura y el cine que saben volar como Mary Poppins, Superman o la entrañable casa de globos de UP. También hay un globo terráqueo que aún no ha alzado el vuelo y espera a sus pasajeros invitando a los viandantes a tomarse una simpática foto. Hay que detenerse y agudizar la vista para fijarse en su multitud de detalles.

 

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Justo al lado está la calle Santa Llúcia que homenajea a la fiesta a través de carteles de la historia de Fogueres. En Sant Josep se mantienen fieles a realizar engalanados sencillos, pero muy instagrameables. Es la calle Pinterest y este año evoca a la primavera con coloridas guirnaldas, canastillas repletas de flores y mariposas de muchos tamaños. Dos vecinas son las que lo motivan, conscientes de que lo importante es sumarse, especialmente en un año tan simbólico para la fiesta como es este 2024.

 

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Siguiendo el paseo, en Verge del Pilar, un acuario sorprende en un pequeño tramo de la calle. Medusas y peces forman un curioso y llamativo arrecife en este rincón. Perpendicularmente, la calle En Forn sumerge al viandante en un cuento de fantasía repleto de hadas, flores y mandalas. Los materiales reciclados abundan como las cápsulas de café, botellas de plástico o cd’s.

 

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En la calle Jesús Nazareno miran al mar este año recreando un abigarrado engalanado repleto de carpas Koi japonesas pintadas sobre tela, también hay medusas hechas con plástico reciclado y estrellas de mar de cartón-piedra. Todo ello surcando la calle entre redes de pesca. Muy llamativo, sobre todo, por la amplitud y rectitud de la calle. Muy cerquita, en un rincón no transitado de la calle Verge de la Merced, sus vecinos y vecinas homenajean algo tan característico de Xàbia como es l’escaldà y el sequer con racimos de uva hechos con corchos de botellas de vino, ramas de parra y una bonita colección de imágenes que rememora este oficio que tanto le dio al municipio.

 

[Img #8509]

 

La calle Santo Domingo lleva años engalanándose. Quizás no de manera tan profusa como sus compañeras, pero este año se nota un especial interés, quizás debido al 75 aniversario. En el compromiso ciudadano de contribuir a exaltar una efeméride tan arraigada, Santo Domingo es la prueba. Las habituales guirnaldas de flecos han sido sustituidas por otras que representan símbolos tan característicos de les Fogueres como son el raïm i les bacores o las peinetas de las xabieras.

 

[Img #8507]

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