Imagen: Álvaro Monfort Torres El Pòsit de Xàbia alza la voz ante el colapso de la pesca de arrastre y la liquidación del sector
¿Puede un negocio sobrevivir operando 26 días al año y con restricciones de facturación? Y lo que es peor, ¿puede subsistir una familia en esas condiciones? A este dilema se enfrentan los marineros que, cual David contra Goliat, una vez más; vuelven a verse azotados por una nueva restricción que pone en peligro el oficio.
La pesca de arrastre, actividad crucial para las cofradías de pescadores de la Marina Alta y el Mediterráneo español, enfrenta una crisis sin precedentes. Pende de un hilo. La propuesta de la Unión Europea de reducir de 140 a sólo 26 los días anuales permitidos para faenar a partir de 2025 podría significar la desaparición del sector. El Pòsit de Xàbia ha denunciado la situación con el fin de hacer sabedora a la ciudadanía de este nuevo golpe que han recibido y con el fin de sacarle los colores a la administración.
Califican la medida como “la peor agresión” que han sufrido en un siglo y son conscientes que dañará la continuidad del oficio, ya de por sí inestable, dada la dificultad de obtener un sustento. En la Marina Alta, la medida golpea a 35 embarcaciones de bou (cinco en Xàbia, 15 en Dénia y 15 en Calp).
El presidente del Pòsit, Rafa Serrat y el vicepresidente, Amadeu Ros; han cuestionado a los políticos españoles del Europarlamento por no defender la profesión cuando los estudios confirman que la pesca de arrastre es sostenible y los caladeros en óptimas condiciones. Acusan a Europa de haberles asesinado y al ministro de Agricultura y Pesca, Luis Planas de darles la espalda cuando más tenían que defender sus intereses con los datos que avalan su viabilidad.
Por si sólo permitir trabajar 26 días al año fuera poco, la normativa limita las capturas a un máximo 50 kilos de gamba roja por semana y embarcación. Este recorte, aseguró, no solo afectará a los pescadores, sino también a sectores como la gastronomía y la economía local ya que, el precio de este producto subirá consecuentemente.
La nueva norma se asienta en criterios medioambientales porque el arcaico mantra de que “todos los marineros diezman el mar” es un argumento que carece de sentido a día de hoy en un oficio tan reglado y sometido. Con el paso del tiempo, se ha logrado la eficiencia de la pesca de arrastre y las instituciones científicas han avalado que la pesca autorizada no es la causante del daño en los fondos marinos.
Por eso, los pescadores de Xàbia defienden el papel de la pesca de arrastre como una actividad sostenible ya que “las redes no dañan los fondos marinos al trabajar sobre sedimentos”. y “las embarcaciones limpian el mar al recoger toneladas de basura como plásticos y electrodomésticos”. El mar es el sustento de los pescadores y por tanto son los primeros interesados en proteger el ecosistema y preservar los caladeros para favorecer su regeneración.
Desde el Pòsit de Xàbia han anunciado que no descartan la movilización para exigir al gobierno y a la Unión Europea que revisen una medida “asfixiante” que se resume en faenar 26 días al año y pescar un máximo de 50 kilos de gamba roja por embarcación y por semana hasta final de año.
¿Puede un negocio sobrevivir operando 26 días al año y con restricciones de facturación? Y lo que es peor, ¿puede subsistir una familia en esas condiciones? A este dilema se enfrentan los marineros que, cual David contra Goliat, una vez más; vuelven a verse azotados por una nueva restricción que pone en peligro el oficio.
La pesca de arrastre, actividad crucial para las cofradías de pescadores de la Marina Alta y el Mediterráneo español, enfrenta una crisis sin precedentes. Pende de un hilo. La propuesta de la Unión Europea de reducir de 140 a sólo 26 los días anuales permitidos para faenar a partir de 2025 podría significar la desaparición del sector. El Pòsit de Xàbia ha denunciado la situación con el fin de hacer sabedora a la ciudadanía de este nuevo golpe que han recibido y con el fin de sacarle los colores a la administración.
Califican la medida como “la peor agresión” que han sufrido en un siglo y son conscientes que dañará la continuidad del oficio, ya de por sí inestable, dada la dificultad de obtener un sustento. En la Marina Alta, la medida golpea a 35 embarcaciones de bou (cinco en Xàbia, 15 en Dénia y 15 en Calp).
El presidente del Pòsit, Rafa Serrat y el vicepresidente, Amadeu Ros; han cuestionado a los políticos españoles del Europarlamento por no defender la profesión cuando los estudios confirman que la pesca de arrastre es sostenible y los caladeros en óptimas condiciones. Acusan a Europa de haberles asesinado y al ministro de Agricultura y Pesca, Luis Planas de darles la espalda cuando más tenían que defender sus intereses con los datos que avalan su viabilidad.
Por si sólo permitir trabajar 26 días al año fuera poco, la normativa limita las capturas a un máximo 50 kilos de gamba roja por semana y embarcación. Este recorte, aseguró, no solo afectará a los pescadores, sino también a sectores como la gastronomía y la economía local ya que, el precio de este producto subirá consecuentemente.
La nueva norma se asienta en criterios medioambientales porque el arcaico mantra de que “todos los marineros diezman el mar” es un argumento que carece de sentido a día de hoy en un oficio tan reglado y sometido. Con el paso del tiempo, se ha logrado la eficiencia de la pesca de arrastre y las instituciones científicas han avalado que la pesca autorizada no es la causante del daño en los fondos marinos.
Por eso, los pescadores de Xàbia defienden el papel de la pesca de arrastre como una actividad sostenible ya que “las redes no dañan los fondos marinos al trabajar sobre sedimentos”. y “las embarcaciones limpian el mar al recoger toneladas de basura como plásticos y electrodomésticos”. El mar es el sustento de los pescadores y por tanto son los primeros interesados en proteger el ecosistema y preservar los caladeros para favorecer su regeneración.
Desde el Pòsit de Xàbia han anunciado que no descartan la movilización para exigir al gobierno y a la Unión Europea que revisen una medida “asfixiante” que se resume en faenar 26 días al año y pescar un máximo de 50 kilos de gamba roja por embarcación y por semana hasta final de año.
































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