La gran DANA... olvidada
Artículo de opinión por Julio Maroto-Ramón Lcdo. Historia
Pronto se van a cumplir los seis meses de la trágica DANA de Valencia, donde perdimos a 228 amigos, familiares, conciudadanos. Nos preguntábamos si este fenómeno de gota fría, ahora DANA, era el peor de nuestra historia reciente, desde que haya registros. Y, para mi sorpresa, pues lo desconocía, hay otro episodio mucho más luctuoso, que pasa por ser la peor catástrofe hidrológica de España: las riadas del Vallés.
La noche del 25 de septiembre de 1962 comenzó a llover copiosamente en las comarcas del Vallés y Besós. Cayó una media de 200-225 litros por metro, de los cuales 95 litros en 45 minutos (Sabadell). Las ciudades más afectadas fueron Tarrasa, Rubí y Sabadell, aunque el desastre afectó a más de 900 kilómetros cuadrados, tras el desbordamiento de todos los ríos, principalmente el Llobregat y el Besós. Los suelos arcillosos de la zona fueron incapaces de absorber esa cantidad de agua.
Las cifras de afectados son de escalofrío; miles de personas quedaron sin vivienda y existe el consenso, entre científicos sociales, de que los fallecidos superaron con creces los 1.000. Oficialmente se cerró con estas cifras: 815 muertos (441 fallecidos encontrados y 374 desaparecidos, posteriormente inscritos como fallecidos) y 213 heridos graves. La ciudad más afectada fue Tarrasa, donde hubo más de 300 muertos (el puente de Renfe se cegó con el lodo y actuó como dique de las rieras (de las Arenas, les Fonts, Égara y otras). El gobierno franquista prometió actuaciones y ayudas, que nunca llegaron.
La cantidad de agua caída no parece excesiva, sobre todo a nosotros en Jávea, pues con cierta frecuencia vemos esas cifras en nuestras calles. Y salvo El Arenal (donde no se termina de dar solución al Saladar, construyendo un parque con tanques o lago de tormentas), no lo pasamos tan mal como en aquella ocasión en el Vallés. Y si comparamos con las cifras de precipitaciones en la reciente DANA, donde llegó a registrarse 741 litros en 24 horas en Turís (185 l. en una hora), la catástrofe en Barcelona parece más inverosímil.
Cuáles son, por tanto, las razones para que el desastre tuviera esa magnitud. Los expertos, aparte de la conjunción climatológica de un tren de borrascas, o frío en altura, etc., hablan de dos fundamentales: la ausencia total de infraestructura hídrica y la presencia de infra ciudades en los arrabales de las poblaciones afectadas.
En cuanto a las infraestructuras habría que decir que España era muy pobre en esos momentos. En 1959-1960 España, junto a su vecino Portugal, era el país más pobre de Europa, según todos los indicadores. Recordar que la cartilla de racionamiento se quitó en 1952 y que el PIB de preguerra no se volvió a alcanzar hasta mediados de los años cincuenta. Solo con los planes de estabilización de 1959-60 la economía comenzó a tener cierto orden, aparte de los cientos de miles de españoles que salían, cada año, a trabajar a Europa (Suiza, Alemania, Francia y Bélgica, sobre todo), comenzando el envío de remesas y el aumento de la liquidez.
![[Img #10745]](https://xabiaaldia.com/upload/images/04_2025/6887_foto-archivo-historico-de-tarrasa.jpg)
Foto: Archivo Histórico de Tarrasa.
En cuanto a la infra vivienda y la ocupación irregular, e ilegal, del territorio, el fenómeno ya comenzó a finales de los cuarenta. El campo, extensivo y sin inversión, expulsaba a decenas de miles de personas del medio agrario; el destino local, alrededor de Bilbao, Madrid y, principalmente, Barcelona. La industria textil y otras, requerían mucha mano de obra, y zonas como Andalucía, Extremadura, ambas Castillas, Murcia y Galicia, fueron las proveedoras de la misma, poco cualificada y de aluvión. Hace poco ha tenido mucho éxito la película El 47, que refleja algo esas circunstancias. La inmigración ocupó los peores sitios de las grandes poblaciones industriales, los emplazamientos más inadecuados, en plenas rieras y fuera de todo planeamiento urbanístico, pero eso sí, con la permisividad de las autoridades. Solo desde esa perspectiva se entiende ese número de muertos y que, habiendo más de mil, muchos ni se declararan, ante la ausencia de censos y padrones adecuados.
En fin, con el recuerdo y apoyo a las poblaciones valencianas afectadas por la última DANA, desear que no se vuelvan a dar catástrofes de este estilo, aunque, mucho nos tememos que, con el evidente cambio climático, los fenómenos de anormalidad hídrica van a ser cada vez más destructivos.
Julio Maroto-Ramón
Lcdo. Historia
Fuente: Dra. María del Carmen Llasat. Catedrática de Física Climática. Universidad de Barcelona. Tesis doctoral.
Pronto se van a cumplir los seis meses de la trágica DANA de Valencia, donde perdimos a 228 amigos, familiares, conciudadanos. Nos preguntábamos si este fenómeno de gota fría, ahora DANA, era el peor de nuestra historia reciente, desde que haya registros. Y, para mi sorpresa, pues lo desconocía, hay otro episodio mucho más luctuoso, que pasa por ser la peor catástrofe hidrológica de España: las riadas del Vallés.
La noche del 25 de septiembre de 1962 comenzó a llover copiosamente en las comarcas del Vallés y Besós. Cayó una media de 200-225 litros por metro, de los cuales 95 litros en 45 minutos (Sabadell). Las ciudades más afectadas fueron Tarrasa, Rubí y Sabadell, aunque el desastre afectó a más de 900 kilómetros cuadrados, tras el desbordamiento de todos los ríos, principalmente el Llobregat y el Besós. Los suelos arcillosos de la zona fueron incapaces de absorber esa cantidad de agua.
Las cifras de afectados son de escalofrío; miles de personas quedaron sin vivienda y existe el consenso, entre científicos sociales, de que los fallecidos superaron con creces los 1.000. Oficialmente se cerró con estas cifras: 815 muertos (441 fallecidos encontrados y 374 desaparecidos, posteriormente inscritos como fallecidos) y 213 heridos graves. La ciudad más afectada fue Tarrasa, donde hubo más de 300 muertos (el puente de Renfe se cegó con el lodo y actuó como dique de las rieras (de las Arenas, les Fonts, Égara y otras). El gobierno franquista prometió actuaciones y ayudas, que nunca llegaron.
La cantidad de agua caída no parece excesiva, sobre todo a nosotros en Jávea, pues con cierta frecuencia vemos esas cifras en nuestras calles. Y salvo El Arenal (donde no se termina de dar solución al Saladar, construyendo un parque con tanques o lago de tormentas), no lo pasamos tan mal como en aquella ocasión en el Vallés. Y si comparamos con las cifras de precipitaciones en la reciente DANA, donde llegó a registrarse 741 litros en 24 horas en Turís (185 l. en una hora), la catástrofe en Barcelona parece más inverosímil.
Cuáles son, por tanto, las razones para que el desastre tuviera esa magnitud. Los expertos, aparte de la conjunción climatológica de un tren de borrascas, o frío en altura, etc., hablan de dos fundamentales: la ausencia total de infraestructura hídrica y la presencia de infra ciudades en los arrabales de las poblaciones afectadas.
En cuanto a las infraestructuras habría que decir que España era muy pobre en esos momentos. En 1959-1960 España, junto a su vecino Portugal, era el país más pobre de Europa, según todos los indicadores. Recordar que la cartilla de racionamiento se quitó en 1952 y que el PIB de preguerra no se volvió a alcanzar hasta mediados de los años cincuenta. Solo con los planes de estabilización de 1959-60 la economía comenzó a tener cierto orden, aparte de los cientos de miles de españoles que salían, cada año, a trabajar a Europa (Suiza, Alemania, Francia y Bélgica, sobre todo), comenzando el envío de remesas y el aumento de la liquidez.
![[Img #10745]](https://xabiaaldia.com/upload/images/04_2025/6887_foto-archivo-historico-de-tarrasa.jpg)
Foto: Archivo Histórico de Tarrasa.
En cuanto a la infra vivienda y la ocupación irregular, e ilegal, del territorio, el fenómeno ya comenzó a finales de los cuarenta. El campo, extensivo y sin inversión, expulsaba a decenas de miles de personas del medio agrario; el destino local, alrededor de Bilbao, Madrid y, principalmente, Barcelona. La industria textil y otras, requerían mucha mano de obra, y zonas como Andalucía, Extremadura, ambas Castillas, Murcia y Galicia, fueron las proveedoras de la misma, poco cualificada y de aluvión. Hace poco ha tenido mucho éxito la película El 47, que refleja algo esas circunstancias. La inmigración ocupó los peores sitios de las grandes poblaciones industriales, los emplazamientos más inadecuados, en plenas rieras y fuera de todo planeamiento urbanístico, pero eso sí, con la permisividad de las autoridades. Solo desde esa perspectiva se entiende ese número de muertos y que, habiendo más de mil, muchos ni se declararan, ante la ausencia de censos y padrones adecuados.
En fin, con el recuerdo y apoyo a las poblaciones valencianas afectadas por la última DANA, desear que no se vuelvan a dar catástrofes de este estilo, aunque, mucho nos tememos que, con el evidente cambio climático, los fenómenos de anormalidad hídrica van a ser cada vez más destructivos.
Julio Maroto-Ramón
Lcdo. Historia
Fuente: Dra. María del Carmen Llasat. Catedrática de Física Climática. Universidad de Barcelona. Tesis doctoral.

































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