Cáliz del siglo XVI de la iglesia de San Bartolomé de Xàbia. Noticias de Xàbia
El objeto más antiguo de la iglesia de San Bartolomé en Xàbia
David Gutiérrez Pulido · Historiador del Arte · www.sorollajavea.wordpress.com
La riqueza del patrimonio de un edificio histórico religioso está englobada en la conservación de sus bienes muebles y bienes inmuebles. En el caso de la iglesia de San Bartolomé de Xàbia, el bien inmueble es el propio edificio con sus añadidos que abarcan una cronología de entre el siglo XIV y el siglo XIX. Por otro lado nos encontramos con los bienes muebles, es decir, todos aquellos objetos útiles y decorativos que componen el uso y decoro de una iglesia. En este sentido, lamentablemente la iglesia de San Bartolomé ha sufrido muchas pérdidas por los avatares históricos y muchos de ellos han desaparecido, pero desde el pasado 22 de agosto de 2024, la parroquia inauguró su Museo Sacro, en donde muestra muchos de los bienes muebles que se han podido conservar. De entre todos ellos, hoy le vamos a dedicar un especial a su objeto más antiguo, un cáliz de plata de cronología del siglo XVI.
La pieza se encuentra recogida tanto inventario que realizó Mari Paz Ortuño Fuster, como en la relación de bienes muebles que se incluyen en la Resolución del 1 de febrero de 2017 para completar la declaración BIC de la iglesia parroquial de San Bartolomé, publicada en el BOE con fecha 27 de febrero de 2017.
![[Img #11167]](https://xabiaaldia.com/upload/images/06_2025/6265_fig-2.jpg)
El cáliz, catalogado como del siglo XVI y de la transición del gótico al renacimiento, está realizado en plata y plata dorada. Sus medidas en alto son de 25,5 cm, el diámetro de la copa es de 8,5 cm y el de la base de 15 cm (Fig. 1). Lamentablemente no tiene ninguna marca de platero, lo que ayudaría mucho a identificar el lugar de procedencia y el maestro que la realizó. La base es circular y en ella se incluyen seis lóbulos trabajados con las técnicas de repujado y cincelado. En cada lóbulo, se incluyen iconografías relacionadas con la pasión de Cristo tales como: el anagrama JHS con el monte del Calvario al fondo, la escalera, los clavos de la cruz o el manto que cubría a Cristo y se repartieron los romanos según las escrituras.
![[Img #11168]](https://xabiaaldia.com/upload/images/06_2025/3606_fig-3.jpg)
La base o el pie del cáliz se une al fuste o astil, decorado de una manera más austera y clásica a la vez. Se compone de un plinto hexagonal, con sus diversas molduras, imitando las características de los plintos que se proponían para la arquitectura dórica romana. Se continúa con un segundo plinto de menores dimensiones pero igualmente hexagonal. El nudo se resuelve con dos formas hexagonales troncocónicas opuestas, con decoración vegetal en repujado, que recoge una banda lisa de la misma forma. Y se concluye nuevamente con otra forma hexagonal siguiendo la misma decoración a modo de plinto.
La copa, en plata dorada, es completamente lisa. La única decoración radica en la unión entre el fuste y la copa, que se hace por medio de unos elementos curvilíneos sobrepuestos, imitando los pétalos de una flor.
Esta pieza conservada es claramente un ejemplo de cáliz del siglo XVI pero lo novedoso lo tiene en que es un ejemplo de la transición de dos estilos artísticos. La base, al poseer la decoración de lóbulos, sigue esa tradición del gótico tan típica en donde, en muchas ocasiones, las formas que se producían eran lobuladas o mixtas. En esta ocasión, la base es circular, algo más avanzado, pero la decoración sigue siendo gótica. Por poner un ejemplo comparativo, tan sólo tenemos que tomar como modelo el cáliz de Juan de Juanes pintó en su Cristo Eucarístico conservado en el Museo del Prado de Madrid, y con una fecha de hacia de 1545 – 1550. En la pintura vemos esas formas típicas de lóbulos que nos encontramos en el cáliz de la parroquia de San Bartolomé.
![[Img #11169]](https://xabiaaldia.com/upload/images/06_2025/8789_fig-4.jpg)
En cambio, tanto el fuste como la copa, tienen una ausencia de decoración y trabajo repujado. Ya se ha avenido un nuevo estilo, el renacimiento clásico, más formal, más austero, sin tanto adorno lo fundamental de la pieza que es el cáliz en sí. Su influencia viene dada ya no solo por este nuevo lenguaje que viene a través de los tratados de arquitectura sino también de la manera en que se estaba construyendo en la segunda mitad del siglo XVI. Además, hemos de tener presente que en estos momentos estaba aconteciendo el Concilio de Trento (1545-1563) en donde, uno de los pilares fundamentales es en potenciar el sacramento de la Eucaristía y para que sea visible a todos los fieles, las iglesias debían tener elevado el presbiterio para dar mayor visibilidad y participación. Por ello, cuanto más sencillo sea el objeto del cáliz, más atraerá como punto focal en la celebración del acto eucarístico.
Es una desgracia que no haya llegado hasta nosotros el archivo parroquial histórico. En ellos, en los libros de fábrica, se solían incluir cada cierto tiempo un inventario completo de los bienes muebles que posee una parroquia. Si se hubieran conservado, se hubiera podido rastrear de una manera más precisa la cronología de este cáliz, e incluso, poder tener el dato del gasto del platero. Pero a falta de ellos, tan sólo podemos entresacar una cronología por su forma y decoración, y aunque de manera genérica sea del siglo XVI, pensamos que pueda tratarse de la segunda mitad, en un momento en que la parroquia ya ha concluido su ampliación de la iglesia y ha debido de enriquecer sus bienes.
BIBLIOGRAFÍA
ORTUÑO FUSTER, Mari Paz: “El patrimonio artístico-religioso de las parroquias de San Bartolomé y Nuestra Señora de Loreto”, Xàbiga 8, 2008, p. 45.
“Resolución de 1 de febrero de 2017, de la Conselleria de Educación, Investigación, Cultura y Deporte, por la que se incoa expediente para complementar la declaración de bien de interés cultural, con la categoría de monumento, de la iglesia parroquial de San Bartolomé Apóstol de Xàbia” BOE, nº 49, 27 de febrero de 2017, Sec. III, p. 13792.
David Gutiérrez Pulido · Historiador del Arte · www.sorollajavea.wordpress.com
La riqueza del patrimonio de un edificio histórico religioso está englobada en la conservación de sus bienes muebles y bienes inmuebles. En el caso de la iglesia de San Bartolomé de Xàbia, el bien inmueble es el propio edificio con sus añadidos que abarcan una cronología de entre el siglo XIV y el siglo XIX. Por otro lado nos encontramos con los bienes muebles, es decir, todos aquellos objetos útiles y decorativos que componen el uso y decoro de una iglesia. En este sentido, lamentablemente la iglesia de San Bartolomé ha sufrido muchas pérdidas por los avatares históricos y muchos de ellos han desaparecido, pero desde el pasado 22 de agosto de 2024, la parroquia inauguró su Museo Sacro, en donde muestra muchos de los bienes muebles que se han podido conservar. De entre todos ellos, hoy le vamos a dedicar un especial a su objeto más antiguo, un cáliz de plata de cronología del siglo XVI.
La pieza se encuentra recogida tanto inventario que realizó Mari Paz Ortuño Fuster, como en la relación de bienes muebles que se incluyen en la Resolución del 1 de febrero de 2017 para completar la declaración BIC de la iglesia parroquial de San Bartolomé, publicada en el BOE con fecha 27 de febrero de 2017.
![[Img #11167]](https://xabiaaldia.com/upload/images/06_2025/6265_fig-2.jpg)
El cáliz, catalogado como del siglo XVI y de la transición del gótico al renacimiento, está realizado en plata y plata dorada. Sus medidas en alto son de 25,5 cm, el diámetro de la copa es de 8,5 cm y el de la base de 15 cm (Fig. 1). Lamentablemente no tiene ninguna marca de platero, lo que ayudaría mucho a identificar el lugar de procedencia y el maestro que la realizó. La base es circular y en ella se incluyen seis lóbulos trabajados con las técnicas de repujado y cincelado. En cada lóbulo, se incluyen iconografías relacionadas con la pasión de Cristo tales como: el anagrama JHS con el monte del Calvario al fondo, la escalera, los clavos de la cruz o el manto que cubría a Cristo y se repartieron los romanos según las escrituras.
![[Img #11168]](https://xabiaaldia.com/upload/images/06_2025/3606_fig-3.jpg)
La base o el pie del cáliz se une al fuste o astil, decorado de una manera más austera y clásica a la vez. Se compone de un plinto hexagonal, con sus diversas molduras, imitando las características de los plintos que se proponían para la arquitectura dórica romana. Se continúa con un segundo plinto de menores dimensiones pero igualmente hexagonal. El nudo se resuelve con dos formas hexagonales troncocónicas opuestas, con decoración vegetal en repujado, que recoge una banda lisa de la misma forma. Y se concluye nuevamente con otra forma hexagonal siguiendo la misma decoración a modo de plinto.
La copa, en plata dorada, es completamente lisa. La única decoración radica en la unión entre el fuste y la copa, que se hace por medio de unos elementos curvilíneos sobrepuestos, imitando los pétalos de una flor.
Esta pieza conservada es claramente un ejemplo de cáliz del siglo XVI pero lo novedoso lo tiene en que es un ejemplo de la transición de dos estilos artísticos. La base, al poseer la decoración de lóbulos, sigue esa tradición del gótico tan típica en donde, en muchas ocasiones, las formas que se producían eran lobuladas o mixtas. En esta ocasión, la base es circular, algo más avanzado, pero la decoración sigue siendo gótica. Por poner un ejemplo comparativo, tan sólo tenemos que tomar como modelo el cáliz de Juan de Juanes pintó en su Cristo Eucarístico conservado en el Museo del Prado de Madrid, y con una fecha de hacia de 1545 – 1550. En la pintura vemos esas formas típicas de lóbulos que nos encontramos en el cáliz de la parroquia de San Bartolomé.
![[Img #11169]](https://xabiaaldia.com/upload/images/06_2025/8789_fig-4.jpg)
En cambio, tanto el fuste como la copa, tienen una ausencia de decoración y trabajo repujado. Ya se ha avenido un nuevo estilo, el renacimiento clásico, más formal, más austero, sin tanto adorno lo fundamental de la pieza que es el cáliz en sí. Su influencia viene dada ya no solo por este nuevo lenguaje que viene a través de los tratados de arquitectura sino también de la manera en que se estaba construyendo en la segunda mitad del siglo XVI. Además, hemos de tener presente que en estos momentos estaba aconteciendo el Concilio de Trento (1545-1563) en donde, uno de los pilares fundamentales es en potenciar el sacramento de la Eucaristía y para que sea visible a todos los fieles, las iglesias debían tener elevado el presbiterio para dar mayor visibilidad y participación. Por ello, cuanto más sencillo sea el objeto del cáliz, más atraerá como punto focal en la celebración del acto eucarístico.
Es una desgracia que no haya llegado hasta nosotros el archivo parroquial histórico. En ellos, en los libros de fábrica, se solían incluir cada cierto tiempo un inventario completo de los bienes muebles que posee una parroquia. Si se hubieran conservado, se hubiera podido rastrear de una manera más precisa la cronología de este cáliz, e incluso, poder tener el dato del gasto del platero. Pero a falta de ellos, tan sólo podemos entresacar una cronología por su forma y decoración, y aunque de manera genérica sea del siglo XVI, pensamos que pueda tratarse de la segunda mitad, en un momento en que la parroquia ya ha concluido su ampliación de la iglesia y ha debido de enriquecer sus bienes.
BIBLIOGRAFÍA
ORTUÑO FUSTER, Mari Paz: “El patrimonio artístico-religioso de las parroquias de San Bartolomé y Nuestra Señora de Loreto”, Xàbiga 8, 2008, p. 45.
“Resolución de 1 de febrero de 2017, de la Conselleria de Educación, Investigación, Cultura y Deporte, por la que se incoa expediente para complementar la declaración de bien de interés cultural, con la categoría de monumento, de la iglesia parroquial de San Bartolomé Apóstol de Xàbia” BOE, nº 49, 27 de febrero de 2017, Sec. III, p. 13792.































Robert | Martes, 24 de Junio de 2025 a las 11:35:51 horas
Una pena que en la Guerra Civil quemaran todos los archivos de la iglesia de Jávea.
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