Opinión ciudadana
Nacer CEO
Un bañista en la playa de la Grava en Xàbia
El CEO no se hace, nace. Hay matronas que al poner el recién nacido encima de la madre, advierten: “enhorabuena, ha tenido usted un espléndido y sano CEO”.
Los CEO suelen socializar y reproducirse entre ellos, en ambientes propicios de los lujosos centros de las ciudades; en nuestro caso, en los nobles barrios de Valencia o Madrid y en los acaudalados canales de Ámsterdam. Esa endogamia es muy ventajosa, pues evita la partición de las herencias o la fragmentación de sus empresas; negocios, en todo caso, heredados.
La vida en sociedad de un CEO incluye algunos rasgos externos inequívocos, desde conducir un Cayenne, a gozar de una bonita segunda residencia; normalmente casas grandes, con nombre de dioses griegos y vistas a la mar. Y, en sitios como este, frecuentan los mejores restaurantes y son impenitentes clientes de los sitios caros y las terrazas pijas, tipo “chill out”, únicos sitios donde son capaces de estar más de media hora en una cola. Porque la paciencia no se encuentra entre las virtudes del CEO; para ellos todo ha de ser rápido, inmediato y, si es posible, donde solo se encuentren con especímenes de su misma condición; de ahí su militancia extrema en la sanidad privada de alto standing, o las universidades de élite, despachantes de títulos.
Todo CEO que se precie ha de frecuentar el club náutico y, si es posible y tienes un gran barco de madera, llegar a presidente del mismo. Pero, como mínimo, hay que poseer un barco donde puedan llevarte la paella a medio día en alguna zodiac; las dimensiones y precio de la nave variarán en virtud de la querencia marinera de cada cual. Lo que sí es de obligado cumplimiento es mandar a sus cachorros, por la escuela de vela del náutico.
Como todo hijo de CEO tendrá en el futuro un barco, ha de instruirse; y así, toda esa chiquillería, muy abundante porque los CEO se reproducen profusamente, ha de realizar los pertinentes cursos de óptimist.
Bien, hemos llegado al quiz de la cuestión. Pertenezco a la especie de simples bañistas en la Grava. Grupos de sesenton@s que, a pesar de que empiezan a pesar los años, se bañan a diario en las aguas de esa playa, en el desconocimiento de que, tal vez, el mar se haya privatizado también, y nadie nos ha informado.
Nos bañamos a diario, de forma impenitente, de febrero a noviembre; y nadamos y nadamos, con nuestro flotador naranja de seguridad; y vamos hasta la primera boya amarilla; y si la mar está bien, vamos de boya en boya, hasta llegar a la de color verde, que nos marca el límite del río y el inicio de la vuelta.
Todo esto ha sido así hasta hace poco; ahora, con más frecuencia de la que nos gustaría, nos aparecen los optimist junto a las boyas amarillas delimitadoras del baño; y la ciabogan, y nos atacan, como si fueran medusas con vela; y si protestamos al encargado de los chicos, que va en una zodiac, a cien por hora, se acerca a nosotros y nos dice que “a mamarla”.
El mar todavía no es suyo. Creemos.
Un bañista
Un bañista en la playa de la Grava en XàbiaEl CEO no se hace, nace. Hay matronas que al poner el recién nacido encima de la madre, advierten: “enhorabuena, ha tenido usted un espléndido y sano CEO”.
Los CEO suelen socializar y reproducirse entre ellos, en ambientes propicios de los lujosos centros de las ciudades; en nuestro caso, en los nobles barrios de Valencia o Madrid y en los acaudalados canales de Ámsterdam. Esa endogamia es muy ventajosa, pues evita la partición de las herencias o la fragmentación de sus empresas; negocios, en todo caso, heredados.
La vida en sociedad de un CEO incluye algunos rasgos externos inequívocos, desde conducir un Cayenne, a gozar de una bonita segunda residencia; normalmente casas grandes, con nombre de dioses griegos y vistas a la mar. Y, en sitios como este, frecuentan los mejores restaurantes y son impenitentes clientes de los sitios caros y las terrazas pijas, tipo “chill out”, únicos sitios donde son capaces de estar más de media hora en una cola. Porque la paciencia no se encuentra entre las virtudes del CEO; para ellos todo ha de ser rápido, inmediato y, si es posible, donde solo se encuentren con especímenes de su misma condición; de ahí su militancia extrema en la sanidad privada de alto standing, o las universidades de élite, despachantes de títulos.
Todo CEO que se precie ha de frecuentar el club náutico y, si es posible y tienes un gran barco de madera, llegar a presidente del mismo. Pero, como mínimo, hay que poseer un barco donde puedan llevarte la paella a medio día en alguna zodiac; las dimensiones y precio de la nave variarán en virtud de la querencia marinera de cada cual. Lo que sí es de obligado cumplimiento es mandar a sus cachorros, por la escuela de vela del náutico.
Como todo hijo de CEO tendrá en el futuro un barco, ha de instruirse; y así, toda esa chiquillería, muy abundante porque los CEO se reproducen profusamente, ha de realizar los pertinentes cursos de óptimist.
Bien, hemos llegado al quiz de la cuestión. Pertenezco a la especie de simples bañistas en la Grava. Grupos de sesenton@s que, a pesar de que empiezan a pesar los años, se bañan a diario en las aguas de esa playa, en el desconocimiento de que, tal vez, el mar se haya privatizado también, y nadie nos ha informado.
Nos bañamos a diario, de forma impenitente, de febrero a noviembre; y nadamos y nadamos, con nuestro flotador naranja de seguridad; y vamos hasta la primera boya amarilla; y si la mar está bien, vamos de boya en boya, hasta llegar a la de color verde, que nos marca el límite del río y el inicio de la vuelta.
Todo esto ha sido así hasta hace poco; ahora, con más frecuencia de la que nos gustaría, nos aparecen los optimist junto a las boyas amarillas delimitadoras del baño; y la ciabogan, y nos atacan, como si fueran medusas con vela; y si protestamos al encargado de los chicos, que va en una zodiac, a cien por hora, se acerca a nosotros y nos dice que “a mamarla”.
El mar todavía no es suyo. Creemos.
Un bañista





























Desampa Escandis | Jueves, 21 de Agosto de 2025 a las 22:11:57 horas
Por favor ¿Pueden publicar el comentario que envié hace 3 días?
Han publicado la reclamación de que no lo publican, el mismo día que lo reclamo, pero siguen sin publicar el comentario inicial.
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