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Xàbia plantea un aumento de la tasa de residuos verdes para cubrir un déficit anual de un millón de euros
La actualización de las tasas por residuos vegetales que plantea el Ayuntamiento de Xàbia, motivó un intenso debate en el último pleno ordinario. El consistorio aprobó, provisionalmente, la modificación de la Ordenanza Fiscal que regula la tasa por la recepción de restos vegetales en la planta de transferencia municipal de Catarroges. Lo hizo con los votos del gobierno local formado por el Partido Popular, Vox y Ciudadanos por Jávea; el voto en contra del PSPV-PSOE y la abstención de Compromís per Xàbia.
La medida aprobada eleva la actual tasa -de menos de tres euros- a unos 24 euros por depósito, un incremento de aproximadamente el 800%. Según explicó el concejal de Servicios, Juanjo García, la decisión responde al “déficit cercano al millón de euros anuales” que le supone al municipio el tratamiento de estos residuos. Con la actual tasa, el consistorio recauda 119.000 euros para hacer frente al servicio. “Hasta ahora el Ayuntamiento asumía una parte muy importante del coste y eso lo pagan todos los vecinos, también quienes no usan el servicio”, argumentó García.
Sin embargo, desde la oposición se advirtió que el problema va más allá de la recaudación. La que fuera edil de Servicios durante la última legislatura, Kika Mata, calificó la subida de “excesiva” y señaló el mal estado de la planta de transferencia: “La báscula está rota, el suelo está en mal estado y cuando llueve no se puede acceder. Antes de exigir más a los usuarios, habría que garantizar un servicio en condiciones”, apuntó. Mata también reclamó una revisión del sistema de control de entradas y del mantenimiento de las instalaciones.
Mientras El gobierno local defiende la medida como una corrección de desequilibrio financiero y la oposición insiste en que el municipio necesita una gestión más eficiente y transparente de sus residuos verdes, con instalaciones seguras y fiscalización efectiva.
A pesar de abstenerse en la decisión final, la portavoz de Compromís, Carme Català, lamentó “la falta de consenso previo” y señaló que la modificación “debería haberse debatido más a fondo en comisión”, destacando la necesidad de buscar “una solución equilibrada que no penalice ni a los profesionales del sector ni al conjunto de los vecinos”.
El debate se tensó. El edil de Vox, José Marcos Pons, apoyó a García aludiendo que era el departamento de Hacienda el que debía responder a esta cuestión al tratarse de una tasa. También incidió en que cuestionar el pesaje de los residuos era cuestionar el trabajo de los técnicos municipales y vaticinó que la tasa la pagarán los propietarios.
El portavoz socialista, José Chulvi, hizo lo propio con Mata devolviéndole la pelota al edil de Servicios, señalando que la báscula se había roto en esta legislatura e incidiendo que, quizás, de haberle puesto solución antes no habría que aumentar la tasa. Lo que comenzó como una discusión sobre una tasa, puso sobre la mesa la tensión entre sostenibilidad económica y ambiental.
La actualización de las tasas por residuos vegetales que plantea el Ayuntamiento de Xàbia, motivó un intenso debate en el último pleno ordinario. El consistorio aprobó, provisionalmente, la modificación de la Ordenanza Fiscal que regula la tasa por la recepción de restos vegetales en la planta de transferencia municipal de Catarroges. Lo hizo con los votos del gobierno local formado por el Partido Popular, Vox y Ciudadanos por Jávea; el voto en contra del PSPV-PSOE y la abstención de Compromís per Xàbia.
La medida aprobada eleva la actual tasa -de menos de tres euros- a unos 24 euros por depósito, un incremento de aproximadamente el 800%. Según explicó el concejal de Servicios, Juanjo García, la decisión responde al “déficit cercano al millón de euros anuales” que le supone al municipio el tratamiento de estos residuos. Con la actual tasa, el consistorio recauda 119.000 euros para hacer frente al servicio. “Hasta ahora el Ayuntamiento asumía una parte muy importante del coste y eso lo pagan todos los vecinos, también quienes no usan el servicio”, argumentó García.
Sin embargo, desde la oposición se advirtió que el problema va más allá de la recaudación. La que fuera edil de Servicios durante la última legislatura, Kika Mata, calificó la subida de “excesiva” y señaló el mal estado de la planta de transferencia: “La báscula está rota, el suelo está en mal estado y cuando llueve no se puede acceder. Antes de exigir más a los usuarios, habría que garantizar un servicio en condiciones”, apuntó. Mata también reclamó una revisión del sistema de control de entradas y del mantenimiento de las instalaciones.
Mientras El gobierno local defiende la medida como una corrección de desequilibrio financiero y la oposición insiste en que el municipio necesita una gestión más eficiente y transparente de sus residuos verdes, con instalaciones seguras y fiscalización efectiva.
A pesar de abstenerse en la decisión final, la portavoz de Compromís, Carme Català, lamentó “la falta de consenso previo” y señaló que la modificación “debería haberse debatido más a fondo en comisión”, destacando la necesidad de buscar “una solución equilibrada que no penalice ni a los profesionales del sector ni al conjunto de los vecinos”.
El debate se tensó. El edil de Vox, José Marcos Pons, apoyó a García aludiendo que era el departamento de Hacienda el que debía responder a esta cuestión al tratarse de una tasa. También incidió en que cuestionar el pesaje de los residuos era cuestionar el trabajo de los técnicos municipales y vaticinó que la tasa la pagarán los propietarios.
El portavoz socialista, José Chulvi, hizo lo propio con Mata devolviéndole la pelota al edil de Servicios, señalando que la báscula se había roto en esta legislatura e incidiendo que, quizás, de haberle puesto solución antes no habría que aumentar la tasa. Lo que comenzó como una discusión sobre una tasa, puso sobre la mesa la tensión entre sostenibilidad económica y ambiental.

































Gregorio | Martes, 04 de Noviembre de 2025 a las 21:51:14 horas
Lo que no puede ser es que un propietario de un piso no produzca ningun residuo verde y con sus impuestos se pagen los residuos de los chalets que quieran tener jardin ,tan slimple como que los jardineros y transportistas de contenedores cobren a sus clientes el porte mas lo que cueste el vertido en la planta de cada viaje,si el ayuntamiento paga a 40€ tn no puede cobrar como hasta ahora de un camion de 20m3 con 5 tn 38€ es isostenible,mas el personal de control y vigilantes jurados ,sin contar el valor del terreno de la planta.
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