Una alcaldesa de mano firme como la tosca
Rosa Cardona, alcaldesa de Xàbia
La tosca no se quiebra con facilidad. Parece blanda al extraerse, pero con el tiempo se endurece y sostiene lo que otros materiales no podrían. Xàbia está construida de tosca, y en momentos decisivos demuestra también estar hecha de carácter y principios firmes. Así se levanta, día tras día, la autoridad de Rosa Cardona: una alcaldesa de mano firme como la tosca, que sabe que gobernar significa proteger, no permitir abusos.
La decisión de retirar las delegaciones al concejal de Vox tras conocerse una denuncia de supuesto acoso sexual no es un gesto político ni una reacción mediática. Es un acto de ética y responsabilidad institucional. En Xàbia, el poder no ampara los abusos, y la alcaldesa ha dejado claro que la defensa de la dignidad y la seguridad de la comunidad está por encima de cualquier cálculo electoral.
No se ha vulnerado la presunción de inocencia ni se ha dictado sentencia. Pero se ha comprendido algo esencial: nadie puede seguir ejerciendo autoridad cuando ese poder es objeto de una acusación tan grave. Mantenerlo habría sido una forma de complicidad silenciosa, una grieta en la confianza pública que la ciudad no puede permitirse.
Rosa Cardona ha actuado con firmeza y prudencia. Ha escuchado a la víctima, ha ponderado los tiempos y ha asumido el coste político de una decisión incómoda pero necesaria. Esa firmeza se confirma frente a la reacción airada del concejal apartado, cargada de amenazas y revanchismo: quien confunde poder con dominio personal interpreta cualquier límite como afrenta, pero esa concepción no tiene cabida en una democracia madura.
Xàbia ha respondido con dignidad institucional. Ha mostrado que la lucha contra el machismo no es retórica ni símbolo: es una línea roja que se defiende con hechos concretos. Los vecinos y vecinas tienen motivos para sentirse orgullosos: orgullosos de una alcaldesa que no se esconde, que mantiene sus principios y que protege la integridad de la institución.
Como la tosca, la autoridad de la alcaldesa no busca aplausos ni exhibiciones, sino permanencia y resistencia. Construye confianza, límites y convivencia. Rosa ha elegido firmeza, ha elegido principios, y esa elección merece reconocimiento y orgullo cívico.
Rosa Cardona, alcaldesa de XàbiaLa tosca no se quiebra con facilidad. Parece blanda al extraerse, pero con el tiempo se endurece y sostiene lo que otros materiales no podrían. Xàbia está construida de tosca, y en momentos decisivos demuestra también estar hecha de carácter y principios firmes. Así se levanta, día tras día, la autoridad de Rosa Cardona: una alcaldesa de mano firme como la tosca, que sabe que gobernar significa proteger, no permitir abusos.
La decisión de retirar las delegaciones al concejal de Vox tras conocerse una denuncia de supuesto acoso sexual no es un gesto político ni una reacción mediática. Es un acto de ética y responsabilidad institucional. En Xàbia, el poder no ampara los abusos, y la alcaldesa ha dejado claro que la defensa de la dignidad y la seguridad de la comunidad está por encima de cualquier cálculo electoral.
No se ha vulnerado la presunción de inocencia ni se ha dictado sentencia. Pero se ha comprendido algo esencial: nadie puede seguir ejerciendo autoridad cuando ese poder es objeto de una acusación tan grave. Mantenerlo habría sido una forma de complicidad silenciosa, una grieta en la confianza pública que la ciudad no puede permitirse.
Rosa Cardona ha actuado con firmeza y prudencia. Ha escuchado a la víctima, ha ponderado los tiempos y ha asumido el coste político de una decisión incómoda pero necesaria. Esa firmeza se confirma frente a la reacción airada del concejal apartado, cargada de amenazas y revanchismo: quien confunde poder con dominio personal interpreta cualquier límite como afrenta, pero esa concepción no tiene cabida en una democracia madura.
Xàbia ha respondido con dignidad institucional. Ha mostrado que la lucha contra el machismo no es retórica ni símbolo: es una línea roja que se defiende con hechos concretos. Los vecinos y vecinas tienen motivos para sentirse orgullosos: orgullosos de una alcaldesa que no se esconde, que mantiene sus principios y que protege la integridad de la institución.
Como la tosca, la autoridad de la alcaldesa no busca aplausos ni exhibiciones, sino permanencia y resistencia. Construye confianza, límites y convivencia. Rosa ha elegido firmeza, ha elegido principios, y esa elección merece reconocimiento y orgullo cívico.






























Cote | Lunes, 26 de Enero de 2026 a las 13:28:12 horas
¿Quién ha controlado si los trabajos que se han estado haciendo en el barco encallado han dañado la tosca?
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