Descansa en paz, Manuel, tu lucha fue la lucha de todos
El “abuelo coraje” de Xàbia fallece a los 86 años
por Carlos López, redactor jefe de Xàbia Al día de 2013 a 2023
Amanezco este miércoles con la noticia del fallecimiento de Manuel Mir, el que este redactor bautizó como el “abuelo coraje de Xàbia” por su lucha incansable contra todo: el poder económico (el poderoso sector inmobiliario); el poder gubernamental (el Ayuntamiento que no quiso quitarle la anotación del embargo de su casa por una deuda del promotor pese a la sentencia que así decía; Hacienda, se declaró insumiso, o la Seguridad Social) y el poder político con una labia que envidiaba a cualquiera y un estilo muy directo y claro que lanzaba dardos a todo quisqui.
Manuel Mir fue una de las personas que acuden a los periodistas para denunciar sus problemas. Lo hizo desde el principio, con su manifestación pacífica a las puertas de la inmobiliaria que le vendió un piso sobre plano y que no logró hasta que el juez ya quebrada la inmobiliaria y la caja de ahorros del Mediterráneo que ostentaba el crédito de la promoción vendió la misma al conocido como banco malo “Sareb”. Lo hizo hasta el final, todas sus luchas eran legítimas y pacíficas, conocidos por todos los vecinos de la calle de la Paz / Favara eran sus pancartas críticas “Finca mal hecha– venta de pisos - Estafa” decía una de ellas, en pleno intento de la Sareb y Solvia (inmobiliaria del Banco Sabadell heredero de la Caja de Ahorros) por deshacerse de las viviendas; entidades que le hicieron mobbing. Su última llamada, fue para decirnos que había contraído cáncer. Su vida se apagaba y además había tomado la decisión de no someterse a tratamiento de quimioterapia.
La vivienda la compró para jubilarse en su Xàbia natal, a la que le dedicó numerosos poemas, y pinturas, porque también pintaba. Su casa, era humilde, vivió muchos años sin luz, con un brasero, y una radio de pilas. Una sola habitación, un pequeño salón donde al principio no había TV “tengo la radio, que me acompaña”. Una casa a la que invitó a los periodistas. A este periodista y a Alfons Padilla, una comida entre amigos, contándonos su vida, su recorrido vital. Era un libro abierto, un sabio libro abierto.
Debo reconocer que a veces no siempre podia atender sus llamadas: ¿que noticia hay Manuel?. Quedábamos para tomar café. Y nos contaba “es que está el ascensor instalado y no funciona. Tienen que ponerlo en marcha, soy persona mayor y por ley deben hacerlo”. El ascensor, la luz de las zonas comunes, o la inundación del patio interior “mirad, esta es la marca de cuando llovió tanto.. si esto vuelve a pasar.. se me inunda la casa” denunciaba, o que Amjasa le pusiera el agua potable.
Estar con él, escucharle, trasladar sus demandas era recargar pilas y volver a creer en el periodismo. En esta profesión como vehículo para ayudar a las personas.
Y recuerdo contactar con el gabinete de prensa de la Sareb para trasladar las demandas de Manuel e intentar que llegaran, y sobretodo, presionar desde nuestra posición para que las atendieran. (he aquí una de esas pruebas, que muchas veces no se ve públicamente el trabajo de un periodista)
![[Img #12445]](https://xabiaaldia.com/upload/images/12_2025/2047_sareb-manuelmir.png)
Hemos vivido algunos momentos con él tensos, yo mismo recuerdo uno con la señora administradora de la finca, subcontratada por la Sareb y su pésima actitud hacia Manuel, tratándolo con un desprecio del que fuimos testigos sin un ápice de sensibilidad y de entender su situación. Otros momentos, cuando se presentó en el pleno del Ayuntamiento con el anterior alcalde, José Chulvi, para reclamar que el Consistorio quitara la anotación de la deuda del promotor que levantó la finca porque así lo decía la sentencia judicial que le daba acceso a su vivienda “sin cargas”, pero que desde la Concejalía no quisieron / no pudieron / no tenían ganas; de hacerlo. Una demanda no atendida que al que fuera concejal de Hacienda le dejó marcada. A todo esto, desconozco si a día a de hoy, esa anotación sigue o el Ayuntamiento cumplió la sentencia y retiró la anotación del embargo correspondiente a la parte de la vivienda de Manuel.
Y sus pancartas, eran míticas, como sus mordientes tuits cuando Manuel Mir se hizo tuitero y cada mañana los colgaba -desde la biblioteca- y posteriormente desde el cibercafe Euronet, que regenta Andrés Contreras y su madre, Fátima. Mordientes porque daba a diestro y siniestro: a la exvicepresidenta Mónica Oltra, al “ciudadano Juan Carlos” y a la política. Escribía los tuits en mayusculas, no sabía que eso era gritar, pero no era un solo tuit, eran hilos de 3 y 4 tuits. Alguno de los señalados llegó a bloquearle.
Una de las últimas veces que le vi, fue la visita a la delegación de Hacienda en Dénia, le acompañamos para entregar un recurso en papel una notificación que había recibido. Eran los tiempos del postcovid, todas las administraciones apostaban por lo digital, pero las personas mayores, no son digitales. Y manuel fue a reivindicarlo. Y los funcionarios, se resignaron, Manuel les quería entregar todos sus escritos a mano, reclamando que dejaran de meterle mano a su exigua pensión. Que no había derecho. Meter mano y hacienda, sobretodo a los poca ropa, siempre, a los de arriba difícil.
Descansa en paz Manuel, tu última decisión, tal cual fuiste y te conocí, donar tu cuerpo a la ciencia.
En un rincón de mi memoria quedará los poemas con los que nos deleitaste en tus escritos. En otro, la satisfacción de haberte podido ayudar en tus batallas contra estos gigantes desde este humilde rincón informativo.
por Carlos López, redactor jefe de Xàbia Al día de 2013 a 2023
Amanezco este miércoles con la noticia del fallecimiento de Manuel Mir, el que este redactor bautizó como el “abuelo coraje de Xàbia” por su lucha incansable contra todo: el poder económico (el poderoso sector inmobiliario); el poder gubernamental (el Ayuntamiento que no quiso quitarle la anotación del embargo de su casa por una deuda del promotor pese a la sentencia que así decía; Hacienda, se declaró insumiso, o la Seguridad Social) y el poder político con una labia que envidiaba a cualquiera y un estilo muy directo y claro que lanzaba dardos a todo quisqui.
Manuel Mir fue una de las personas que acuden a los periodistas para denunciar sus problemas. Lo hizo desde el principio, con su manifestación pacífica a las puertas de la inmobiliaria que le vendió un piso sobre plano y que no logró hasta que el juez ya quebrada la inmobiliaria y la caja de ahorros del Mediterráneo que ostentaba el crédito de la promoción vendió la misma al conocido como banco malo “Sareb”. Lo hizo hasta el final, todas sus luchas eran legítimas y pacíficas, conocidos por todos los vecinos de la calle de la Paz / Favara eran sus pancartas críticas “Finca mal hecha– venta de pisos - Estafa” decía una de ellas, en pleno intento de la Sareb y Solvia (inmobiliaria del Banco Sabadell heredero de la Caja de Ahorros) por deshacerse de las viviendas; entidades que le hicieron mobbing. Su última llamada, fue para decirnos que había contraído cáncer. Su vida se apagaba y además había tomado la decisión de no someterse a tratamiento de quimioterapia.
La vivienda la compró para jubilarse en su Xàbia natal, a la que le dedicó numerosos poemas, y pinturas, porque también pintaba. Su casa, era humilde, vivió muchos años sin luz, con un brasero, y una radio de pilas. Una sola habitación, un pequeño salón donde al principio no había TV “tengo la radio, que me acompaña”. Una casa a la que invitó a los periodistas. A este periodista y a Alfons Padilla, una comida entre amigos, contándonos su vida, su recorrido vital. Era un libro abierto, un sabio libro abierto.
Debo reconocer que a veces no siempre podia atender sus llamadas: ¿que noticia hay Manuel?. Quedábamos para tomar café. Y nos contaba “es que está el ascensor instalado y no funciona. Tienen que ponerlo en marcha, soy persona mayor y por ley deben hacerlo”. El ascensor, la luz de las zonas comunes, o la inundación del patio interior “mirad, esta es la marca de cuando llovió tanto.. si esto vuelve a pasar.. se me inunda la casa” denunciaba, o que Amjasa le pusiera el agua potable.
Estar con él, escucharle, trasladar sus demandas era recargar pilas y volver a creer en el periodismo. En esta profesión como vehículo para ayudar a las personas.
Y recuerdo contactar con el gabinete de prensa de la Sareb para trasladar las demandas de Manuel e intentar que llegaran, y sobretodo, presionar desde nuestra posición para que las atendieran. (he aquí una de esas pruebas, que muchas veces no se ve públicamente el trabajo de un periodista)
![[Img #12445]](https://xabiaaldia.com/upload/images/12_2025/2047_sareb-manuelmir.png)
Hemos vivido algunos momentos con él tensos, yo mismo recuerdo uno con la señora administradora de la finca, subcontratada por la Sareb y su pésima actitud hacia Manuel, tratándolo con un desprecio del que fuimos testigos sin un ápice de sensibilidad y de entender su situación. Otros momentos, cuando se presentó en el pleno del Ayuntamiento con el anterior alcalde, José Chulvi, para reclamar que el Consistorio quitara la anotación de la deuda del promotor que levantó la finca porque así lo decía la sentencia judicial que le daba acceso a su vivienda “sin cargas”, pero que desde la Concejalía no quisieron / no pudieron / no tenían ganas; de hacerlo. Una demanda no atendida que al que fuera concejal de Hacienda le dejó marcada. A todo esto, desconozco si a día a de hoy, esa anotación sigue o el Ayuntamiento cumplió la sentencia y retiró la anotación del embargo correspondiente a la parte de la vivienda de Manuel.
Y sus pancartas, eran míticas, como sus mordientes tuits cuando Manuel Mir se hizo tuitero y cada mañana los colgaba -desde la biblioteca- y posteriormente desde el cibercafe Euronet, que regenta Andrés Contreras y su madre, Fátima. Mordientes porque daba a diestro y siniestro: a la exvicepresidenta Mónica Oltra, al “ciudadano Juan Carlos” y a la política. Escribía los tuits en mayusculas, no sabía que eso era gritar, pero no era un solo tuit, eran hilos de 3 y 4 tuits. Alguno de los señalados llegó a bloquearle.
Una de las últimas veces que le vi, fue la visita a la delegación de Hacienda en Dénia, le acompañamos para entregar un recurso en papel una notificación que había recibido. Eran los tiempos del postcovid, todas las administraciones apostaban por lo digital, pero las personas mayores, no son digitales. Y manuel fue a reivindicarlo. Y los funcionarios, se resignaron, Manuel les quería entregar todos sus escritos a mano, reclamando que dejaran de meterle mano a su exigua pensión. Que no había derecho. Meter mano y hacienda, sobretodo a los poca ropa, siempre, a los de arriba difícil.
Descansa en paz Manuel, tu última decisión, tal cual fuiste y te conocí, donar tu cuerpo a la ciencia.
En un rincón de mi memoria quedará los poemas con los que nos deleitaste en tus escritos. En otro, la satisfacción de haberte podido ayudar en tus batallas contra estos gigantes desde este humilde rincón informativo.


































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