Fig. 1. Imagen actual del Morro Codina Noticias de Xàbia
Arte y leyenda desde el morro Codina de Xàbia
David Gutiérrez Pulido · Historiador del arte · www.sorollajavea.wordpress.com
Uno de los parajes emblemáticos y más fotografiados de la cima del cabo de San Antonio, es la visión del acantilado que es conocido como el Morro Codina o mejor dicho Morro en Codina, una masa pétrea que, frente a la planitud de su cima, tiene una gran caída vertical que impacta, ya sea viéndola desde lo alto o desde el nivel del mar (Fig.1). Sobre este elemento geográfico vamos a hablar sobre algunas representaciones artísticas y la leyenda que le rodea.
Lo primero a comentar sería el origen etimológico de su nombre. Por una parte “Morro” hace referencia a un pequeño cabo, un promontorio redondeado o algo prominente que sobresale; en cambio “Codina”, aunque viene siendo un apellido muy común en Xàbia, viene a ser una palabra en valenciano que significa roca, piedra o un lugar o terreno rocoso. Por tanto, su significado hace merecer el nombre que lleva.
No obstante, detrás de su nombre también se esconde una leyenda la cual, fue escrita por Fernando Albi y recogida por el historiador Juan Bautista Codina Bas -al que agradezco que me lo haya podido compartir-, la cual dice así: “el enhiesto acantilado del Morro en Codina, así llamado porque a un vecino de Jávea se le murió el burro en su cumbre, y desesperado de su fatal desgracia, cogió la enjalma, púsosela sobre la cabeza, y acercándose al borde del acantilado, con todas sus fuerzas la tiró al abismo; pero no contó con la secuela o baticola, que, enganchándosele al pescuezo, se le llevó detrás, inmortalizando su nombre”.
![[Img #13103]](https://xabiaaldia.com/upload/images/04_2026/3078_fig-2.jpg)
Sea o no cierta la leyenda, la realidad es que es un espacio geográfico y paisajístico que llama la atención y como tal, los artistas de ayer y hoy, lo han tomado presente con un punto mágico de inspiración en sus obras de arte. Cuando el pintor marinista valenciano Rafael Monleón y Torres (1843-1900), se encaminó a realizar una excusión a las costas de Dénia y Xàbia, en torno a 1860, ya le impactó este promontorio junto al mar y por ello, quiso plasmarlo en sus dibujos rápidos a lápiz, pero su punto de vista no fue desde la cima, sino desde alguna embarcación, mostrando la magnificencia de sus paredes cortantes. Dos dibujos conservados en la Biblioteca Nacional de Madrid, nos dejan buena muestra de ese deseo de representarlo.
![[Img #13104]](https://xabiaaldia.com/upload/images/04_2026/4448_fig-3.png)
Muchos años después, Joaquín Sorolla y Bastilla (1883-1923), en la segunda visita a Xàbia que se produjo entre el 4 y el 21 de junio de 1898, sabemos que realizó algunas excursiones, posiblemente acompañado por el tosquero xabiero Antonio Serer Marí (ver artículo) y entre ellas, subió a la zona de las Planas en dirección hacia el faro. En su caminar, a la izquierda, se quedó prendado del morro que sobresale como una punta de entre su cima y por ello, quiso captarlo en un pequeño apunte. La pintura titulada El cabo de San Antonio o simplemente Javea (junio 1898, Museo Sorolla, inv. 426, BPS 1232), es un óleo sobre tabla (13,5 x 26,6 cm) que se encuentra firmada, datada y con una pequeña inscripción: “J. Sorolla / Javea 1898 / 164 metros de altura”. Nos muestra, con una pincelada muy rápida y abocetada, una composición con una diagonal pronunciada de la línea de costa del acantilado de donde sobresale el característico Morro Codina con unos toques de verde que reflejan la vegetación del lugar. Y en fuerte contraste, la masa azul del mar que se funde con el cielo. Se trata de una pintura muy personal, con la curiosidad de que incluya el dato de su altura que, lo más probable, alguien se lo habría compartido. Esta pequeña pintura, quizá fuera seleccionada para ser mostrada en la exposición individual de Sorolla en París, en 1906, pero es algo que no se puede asegurar ya que el catálogo de la muestra no presenta las medidas de las obras y hay varios títulos similares.
![[Img #13105]](https://xabiaaldia.com/upload/images/04_2026/4918_fig-4.jpg)
André Lambert Jordán (1884-1967), el artista, grabador y arquitecto de origen alemán que se asentó en Xàbia desde 1920, entre los muy numerosos dibujos y apuntes que realizó del paisaje y la arquitectura de Xàbia, también nos dejó un pequeño apunte a lápiz del lugar tomado desde el faro del cabo de San Antonio (Fig. 4).
![[Img #13106]](https://xabiaaldia.com/upload/images/04_2026/5841_fig-5.jpg)
Dando un salto en el tiempo, nos trasladamos a la actualidad, ya que hay una serie de pintores, que curiosamente se encuentran influenciados por el luminismo valenciano o sorollesco, que decidieron fijar su caballete frente a la misma vista que Sorolla lo hizo más de cien años atrás. Un ejemplo es el pintor Francisco Javier Giner Bueno, más conocido como Giner Godella (1935, www.ginergodella.com), hijo y hermano de pintores quien resulta ser un destacado paisajista, naturalista e impresionista, siguiendo una pincelada suelta y segura, teniendo un gran bagaje en el estudio de la luz y la atmosfera. Prueba de ello es la pintura del Morro Codina mostrando exactamente la misma perspectiva que utilizó Sorolla solo que la lleva a un mayor detallismo estudiando muy bien el efecto de la luz en contraste con la masa del mar que se difumina con el cielo.
![[Img #13107]](https://xabiaaldia.com/upload/images/04_2026/730_fig-6.jpg)
Más detallista resulta la pintura de Rubén de Luis (1974, www.rubendeluis.com), un pintor que, aun cultivando varios géneros, el paisaje es su sello de identidad con una premisa muy clara que nos dice él mismo “pretendo capturar la luz y el color en cada paisaje”. Desde su estudio en Miraflores de la Sierra (Madrid), y tras visitar los rincones de la Marina Alta, Rubén de Luis nos ofrece un paisaje alegre, positivista, luminista y colorista, con una mirada de verdad. Entre las numerosas obras que ha realizado en torno a Xàbia, también se ha detenido en la estampa que ofrece el Morro Codina, siguiendo la misma composición utilizada por Sorolla en su momento, trabajada con minuciosas pinceladas impresionistas, tonos suaves, y con detalles miniaturistas como son las embarcaciones en el mar o las dos figuras caminando casi en el centro de la obra. Una composición que recuerda de algún modo a los paisajes de acantilados ejecutados por Monet, pero siempre imponiendo su sello personal.
Como vemos, el Morro Codina es un rincón de historia, de leyenda y de inspiración para el arte, así como un rincón de belleza y meditación en donde, a pesar de los años y los cambios vividos en el progreso, se mantiene inmóvil y fiel al paisaje integrador que lo rodea.
BIBLIOGRAFÍA
CODINA BAS, Juan Bautista: “Excursionando por Xàbia. El Morro en Codina”, en Canfali, 5 de abril de 2009.
David Gutiérrez Pulido · Historiador del arte · www.sorollajavea.wordpress.com
Uno de los parajes emblemáticos y más fotografiados de la cima del cabo de San Antonio, es la visión del acantilado que es conocido como el Morro Codina o mejor dicho Morro en Codina, una masa pétrea que, frente a la planitud de su cima, tiene una gran caída vertical que impacta, ya sea viéndola desde lo alto o desde el nivel del mar (Fig.1). Sobre este elemento geográfico vamos a hablar sobre algunas representaciones artísticas y la leyenda que le rodea.
Lo primero a comentar sería el origen etimológico de su nombre. Por una parte “Morro” hace referencia a un pequeño cabo, un promontorio redondeado o algo prominente que sobresale; en cambio “Codina”, aunque viene siendo un apellido muy común en Xàbia, viene a ser una palabra en valenciano que significa roca, piedra o un lugar o terreno rocoso. Por tanto, su significado hace merecer el nombre que lleva.
No obstante, detrás de su nombre también se esconde una leyenda la cual, fue escrita por Fernando Albi y recogida por el historiador Juan Bautista Codina Bas -al que agradezco que me lo haya podido compartir-, la cual dice así: “el enhiesto acantilado del Morro en Codina, así llamado porque a un vecino de Jávea se le murió el burro en su cumbre, y desesperado de su fatal desgracia, cogió la enjalma, púsosela sobre la cabeza, y acercándose al borde del acantilado, con todas sus fuerzas la tiró al abismo; pero no contó con la secuela o baticola, que, enganchándosele al pescuezo, se le llevó detrás, inmortalizando su nombre”.
![[Img #13103]](https://xabiaaldia.com/upload/images/04_2026/3078_fig-2.jpg)
Sea o no cierta la leyenda, la realidad es que es un espacio geográfico y paisajístico que llama la atención y como tal, los artistas de ayer y hoy, lo han tomado presente con un punto mágico de inspiración en sus obras de arte. Cuando el pintor marinista valenciano Rafael Monleón y Torres (1843-1900), se encaminó a realizar una excusión a las costas de Dénia y Xàbia, en torno a 1860, ya le impactó este promontorio junto al mar y por ello, quiso plasmarlo en sus dibujos rápidos a lápiz, pero su punto de vista no fue desde la cima, sino desde alguna embarcación, mostrando la magnificencia de sus paredes cortantes. Dos dibujos conservados en la Biblioteca Nacional de Madrid, nos dejan buena muestra de ese deseo de representarlo.
![[Img #13104]](https://xabiaaldia.com/upload/images/04_2026/4448_fig-3.png)
Muchos años después, Joaquín Sorolla y Bastilla (1883-1923), en la segunda visita a Xàbia que se produjo entre el 4 y el 21 de junio de 1898, sabemos que realizó algunas excursiones, posiblemente acompañado por el tosquero xabiero Antonio Serer Marí (ver artículo) y entre ellas, subió a la zona de las Planas en dirección hacia el faro. En su caminar, a la izquierda, se quedó prendado del morro que sobresale como una punta de entre su cima y por ello, quiso captarlo en un pequeño apunte. La pintura titulada El cabo de San Antonio o simplemente Javea (junio 1898, Museo Sorolla, inv. 426, BPS 1232), es un óleo sobre tabla (13,5 x 26,6 cm) que se encuentra firmada, datada y con una pequeña inscripción: “J. Sorolla / Javea 1898 / 164 metros de altura”. Nos muestra, con una pincelada muy rápida y abocetada, una composición con una diagonal pronunciada de la línea de costa del acantilado de donde sobresale el característico Morro Codina con unos toques de verde que reflejan la vegetación del lugar. Y en fuerte contraste, la masa azul del mar que se funde con el cielo. Se trata de una pintura muy personal, con la curiosidad de que incluya el dato de su altura que, lo más probable, alguien se lo habría compartido. Esta pequeña pintura, quizá fuera seleccionada para ser mostrada en la exposición individual de Sorolla en París, en 1906, pero es algo que no se puede asegurar ya que el catálogo de la muestra no presenta las medidas de las obras y hay varios títulos similares.
![[Img #13105]](https://xabiaaldia.com/upload/images/04_2026/4918_fig-4.jpg)
André Lambert Jordán (1884-1967), el artista, grabador y arquitecto de origen alemán que se asentó en Xàbia desde 1920, entre los muy numerosos dibujos y apuntes que realizó del paisaje y la arquitectura de Xàbia, también nos dejó un pequeño apunte a lápiz del lugar tomado desde el faro del cabo de San Antonio (Fig. 4).
![[Img #13106]](https://xabiaaldia.com/upload/images/04_2026/5841_fig-5.jpg)
Dando un salto en el tiempo, nos trasladamos a la actualidad, ya que hay una serie de pintores, que curiosamente se encuentran influenciados por el luminismo valenciano o sorollesco, que decidieron fijar su caballete frente a la misma vista que Sorolla lo hizo más de cien años atrás. Un ejemplo es el pintor Francisco Javier Giner Bueno, más conocido como Giner Godella (1935, www.ginergodella.com), hijo y hermano de pintores quien resulta ser un destacado paisajista, naturalista e impresionista, siguiendo una pincelada suelta y segura, teniendo un gran bagaje en el estudio de la luz y la atmosfera. Prueba de ello es la pintura del Morro Codina mostrando exactamente la misma perspectiva que utilizó Sorolla solo que la lleva a un mayor detallismo estudiando muy bien el efecto de la luz en contraste con la masa del mar que se difumina con el cielo.
![[Img #13107]](https://xabiaaldia.com/upload/images/04_2026/730_fig-6.jpg)
Más detallista resulta la pintura de Rubén de Luis (1974, www.rubendeluis.com), un pintor que, aun cultivando varios géneros, el paisaje es su sello de identidad con una premisa muy clara que nos dice él mismo “pretendo capturar la luz y el color en cada paisaje”. Desde su estudio en Miraflores de la Sierra (Madrid), y tras visitar los rincones de la Marina Alta, Rubén de Luis nos ofrece un paisaje alegre, positivista, luminista y colorista, con una mirada de verdad. Entre las numerosas obras que ha realizado en torno a Xàbia, también se ha detenido en la estampa que ofrece el Morro Codina, siguiendo la misma composición utilizada por Sorolla en su momento, trabajada con minuciosas pinceladas impresionistas, tonos suaves, y con detalles miniaturistas como son las embarcaciones en el mar o las dos figuras caminando casi en el centro de la obra. Una composición que recuerda de algún modo a los paisajes de acantilados ejecutados por Monet, pero siempre imponiendo su sello personal.
Como vemos, el Morro Codina es un rincón de historia, de leyenda y de inspiración para el arte, así como un rincón de belleza y meditación en donde, a pesar de los años y los cambios vividos en el progreso, se mantiene inmóvil y fiel al paisaje integrador que lo rodea.
BIBLIOGRAFÍA
CODINA BAS, Juan Bautista: “Excursionando por Xàbia. El Morro en Codina”, en Canfali, 5 de abril de 2009.


































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