Noticias de Xàbia
Los once gigantes sin aspas que recuerdan la Xàbia del trigo y la harina
Los molinos de viento de la Plana fueron construidos entre los siglos XIV y XVIII y aprovecharon durante generaciones las corrientes del Montgó
Sobre la Plana del Cap de Sant Antoni se conserva uno de los conjuntos más reconocibles del paisaje histórico de Xàbia. Sus once torres cilíndricas, actualmente sin maquinaria ni aspas, recuerdan una época en la que el viento era imprescindible para producir harina.
Los molinos de viento de la Plana dominan el valle desde las estribaciones del Montgó. El conjunto está integrado por once construcciones, de las que una de ellas se remonta al siglo XIV, mientras que las otras diez fueron levantadas durante el siglo XVIII.
Su localización permitía aprovechar las corrientes de aire que atraviesan la zona elevada de la Plana. El viento hacía girar las aspas y transmitía el movimiento, mediante un eje horizontal y un complejo mecanismo de madera, hasta las grandes muelas de piedra utilizadas para triturar el cereal.
Cada molino presenta una estructura cilíndrica de alrededor de siete metros de altura y más de seis metros de diámetro. Su interior se dividía en dos plantas, con la inferior servía como almacén y la superior albergaba la maquinaria de molienda.
La planta alta se apoyaba sobre una bóveda construida con sillares de piedra tosca. En ese espacio se instalaban mecanismos fabricados con madera de carrasca, escogida por su resistencia, que sostenían las aspas y permitían mover las pesadas piedras.
Y es que el trigo fue durante siglos uno de los principales cultivos y productos de consumo de Xàbia. La actividad molinera transformaba el cereal local y el importado en harina, necesaria para abastecer a la población y a los hornos del municipio.
El desarrollo posterior de nuevos sistemas de molienda y los cambios económicos provocaron el progresivo abandono de las instalaciones. La maquinaria, las cubiertas y las aspas desaparecieron a finales del siglo XIX, dejando únicamente los grandes cuerpos cilíndricos que han llegado hasta la actualidad.

Además del conjunto de la Plana, Xàbia conserva el Molí de la Safranera, construido en 1850, como otro ejemplo de esta arquitectura vinculada a la transformación del trigo.
Aunque hoy permanecen inmóviles, los molinos permiten reconstruir un paisaje anterior al turismo y a la expansión urbana. Su presencia recuerda que las zonas elevadas del término no solo tuvieron una función defensiva o paisajística, sino también productiva, ya que allí se aprovechaba una fuente de energía gratuita para convertir el cereal en alimento.

Los molinos de viento de la Plana dominan el valle desde las estribaciones del Montgó. El conjunto está integrado por once construcciones, de las que una de ellas se remonta al siglo XIV, mientras que las otras diez fueron levantadas durante el siglo XVIII.
Su localización permitía aprovechar las corrientes de aire que atraviesan la zona elevada de la Plana. El viento hacía girar las aspas y transmitía el movimiento, mediante un eje horizontal y un complejo mecanismo de madera, hasta las grandes muelas de piedra utilizadas para triturar el cereal.
Cada molino presenta una estructura cilíndrica de alrededor de siete metros de altura y más de seis metros de diámetro. Su interior se dividía en dos plantas, con la inferior servía como almacén y la superior albergaba la maquinaria de molienda.
La planta alta se apoyaba sobre una bóveda construida con sillares de piedra tosca. En ese espacio se instalaban mecanismos fabricados con madera de carrasca, escogida por su resistencia, que sostenían las aspas y permitían mover las pesadas piedras.
Y es que el trigo fue durante siglos uno de los principales cultivos y productos de consumo de Xàbia. La actividad molinera transformaba el cereal local y el importado en harina, necesaria para abastecer a la población y a los hornos del municipio.
El desarrollo posterior de nuevos sistemas de molienda y los cambios económicos provocaron el progresivo abandono de las instalaciones. La maquinaria, las cubiertas y las aspas desaparecieron a finales del siglo XIX, dejando únicamente los grandes cuerpos cilíndricos que han llegado hasta la actualidad.

Además del conjunto de la Plana, Xàbia conserva el Molí de la Safranera, construido en 1850, como otro ejemplo de esta arquitectura vinculada a la transformación del trigo.
Aunque hoy permanecen inmóviles, los molinos permiten reconstruir un paisaje anterior al turismo y a la expansión urbana. Su presencia recuerda que las zonas elevadas del término no solo tuvieron una función defensiva o paisajística, sino también productiva, ya que allí se aprovechaba una fuente de energía gratuita para convertir el cereal en alimento.


































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