Noticias de Xàbia
Manu Alarcón lleva ‘Mediterrània’ a Ca Lambert con una mirada fotográfica sobre el paisaje y las personas
La exposición se inaugurará este viernes 11 de septiembre a las 19:30 horas y podrá visitarse en Xàbia hasta el 11 de octubre
Ca Lambert de Xàbia acogerá del 11 de septiembre al 11 de octubre Mediterrània, la exposición del fotógrafo Manu Alarcón que explora la relación entre el paisaje mediterráneo, la presión turística y los comportamientos humanos, con especial atención a la soledad, la multitud y las formas de habitar el litoral.
Una playa llena de gente puede ser también un lugar de soledad. Un corredor que avanza junto al mar, un grupo de bañistas, un cuerpo frente al horizonte o una escena cotidiana de verano forman parte de Mediterrània, la exposición con la que el fotógrafo Manu Alarcón llega este viernes a Ca Lambert de Xàbia. La muestra se inaugurará a las 19:30 horas y permanecerá abierta al público hasta el domingo 11 de octubre.
El Mediterráneo es el punto de partida, pero no necesariamente el protagonista. En las fotografías de Manu Alarcón, la mirada acaba desplazándose hacia quienes ocupan sus playas, paseos y espacios de ocio. Personas anónimas que descansan, caminan, observan, se agrupan o permanecen aisladas mientras, alrededor, continúa desarrollándose la vida del litoral.
Ese juego entre el individuo y quienes le rodean constituye una de las claves de Mediterrània. Alarcón se fija especialmente en una contradicción habitual en los espacios turísticos: estar rodeado de personas y, al mismo tiempo, permanecer solo.
La muestra plantea así “la soledad dentro de la multitud y la multitud como forma de soledad”, una idea que atraviesa buena parte de las imágenes y que convierte escenas aparentemente ordinarias en una reflexión sobre los comportamientos humanos. No se trata únicamente de fotografiar el mar.
La playa funciona como escenario. Sobre ella aparecen gestos, posturas, distancias y pequeñas situaciones que permiten observar cómo cambia la forma de relacionarse cuando se abandona la rutina diaria y se entra en un espacio asociado al descanso, las vacaciones y el ocio.
La propuesta de Alarcón se aleja de una visión exclusivamente paisajística del litoral. El horizonte, la arena o la espuma siguen presentes, pero comparten protagonismo con edificios, infraestructuras, concentraciones de bañistas y otras señales de la intervención humana.
En ese Mediterráneo conviven el espacio natural y el construido, el corredor que atraviesa una zona casi vacía y la playa ocupada por decenas de personas, el silencio y el ruido.
La fotografía se convierte así en una forma de observar cómo se utiliza el litoral y cómo ha ido cambiando con el turismo y la concentración de personas en determinados puntos de la costa.
La exposición introduce de este modo otra lectura: la de un territorio sometido a transformación constante. El Mediterráneo aparece como lugar de descanso y encuentro, pero también como escenario de la presión turística y de una progresiva ocupación del espacio.
Alarcón resume parte de esa relación entre mar, territorio y personas en una de las frases incluidas en el texto que acompaña a la muestra: “Es el mar entre tierras que olvida que es tierra entre mares”. La frase introduce una Mediterrània que no se limita a aquello que aparece delante del objetivo, sino que el mar actúa también como testigo de lo que sucede en sus orillas.
Observa a quienes llegan, a quienes se marchan, a quienes buscan compañía y a quienes encuentran momentos de aislamiento en mitad de una playa concurrida. En ese relato visual, cuerpos, arena, espuma y horizonte forman parte de una misma escena. La fotografía utiliza el paisaje para acabar hablando de las personas.
Una mirada centrada en los comportamientos humanos
Manu Alarcón Bisbal, nacido en L’Alcúdia (València), estudió fotografía en la Escola Superior d’Art i Disseny de València y ha desarrollado una trayectoria vinculada principalmente a la fotografía conceptual y documental. El interés por los comportamientos humanos y por los espacios en los que estos se producen ha estado presente en diferentes trabajos del fotógrafo y vuelve a ocupar un lugar central en Mediterrània.
Entre sus reconocimientos se encuentra la III Beca Internacional de Fotografía Roberto Villagraz de EFTI Madrid, obtenida por el proyecto Store, y el primer premio Alcoi-Imatge 2007 al mejor portfolio, por el reportaje Fibers.
Su obra ha participado en diferentes festivales y exposiciones y se ha mostrado en espacios como el IVAM de València, la Fundación Antonio Saura de Cuenca y la Galería-Librería Railowsky, entre otros. Ahora, Ca Lambert reúne esta mirada sobre una realidad especialmente reconocible en una localidad mediterránea como Xàbia: el mar entendido simultáneamente como paisaje, espacio de ocio, territorio turístico y escenario de la vida cotidiana.
Mediterrània propone detenerse ante escenas que muchas veces pasan inadvertidas precisamente por resultar familiares. Mirar una playa, pero fijarse en las personas. Observar el horizonte, pero atender a lo que ocurre delante. Contemplar el Mediterráneo desde aquello que sucede en sus orillas.

Una playa llena de gente puede ser también un lugar de soledad. Un corredor que avanza junto al mar, un grupo de bañistas, un cuerpo frente al horizonte o una escena cotidiana de verano forman parte de Mediterrània, la exposición con la que el fotógrafo Manu Alarcón llega este viernes a Ca Lambert de Xàbia. La muestra se inaugurará a las 19:30 horas y permanecerá abierta al público hasta el domingo 11 de octubre.
El Mediterráneo es el punto de partida, pero no necesariamente el protagonista. En las fotografías de Manu Alarcón, la mirada acaba desplazándose hacia quienes ocupan sus playas, paseos y espacios de ocio. Personas anónimas que descansan, caminan, observan, se agrupan o permanecen aisladas mientras, alrededor, continúa desarrollándose la vida del litoral.
Ese juego entre el individuo y quienes le rodean constituye una de las claves de Mediterrània. Alarcón se fija especialmente en una contradicción habitual en los espacios turísticos: estar rodeado de personas y, al mismo tiempo, permanecer solo.
La muestra plantea así “la soledad dentro de la multitud y la multitud como forma de soledad”, una idea que atraviesa buena parte de las imágenes y que convierte escenas aparentemente ordinarias en una reflexión sobre los comportamientos humanos. No se trata únicamente de fotografiar el mar.
La playa funciona como escenario. Sobre ella aparecen gestos, posturas, distancias y pequeñas situaciones que permiten observar cómo cambia la forma de relacionarse cuando se abandona la rutina diaria y se entra en un espacio asociado al descanso, las vacaciones y el ocio.
La propuesta de Alarcón se aleja de una visión exclusivamente paisajística del litoral. El horizonte, la arena o la espuma siguen presentes, pero comparten protagonismo con edificios, infraestructuras, concentraciones de bañistas y otras señales de la intervención humana.
En ese Mediterráneo conviven el espacio natural y el construido, el corredor que atraviesa una zona casi vacía y la playa ocupada por decenas de personas, el silencio y el ruido.
La fotografía se convierte así en una forma de observar cómo se utiliza el litoral y cómo ha ido cambiando con el turismo y la concentración de personas en determinados puntos de la costa.
La exposición introduce de este modo otra lectura: la de un territorio sometido a transformación constante. El Mediterráneo aparece como lugar de descanso y encuentro, pero también como escenario de la presión turística y de una progresiva ocupación del espacio.
Alarcón resume parte de esa relación entre mar, territorio y personas en una de las frases incluidas en el texto que acompaña a la muestra: “Es el mar entre tierras que olvida que es tierra entre mares”. La frase introduce una Mediterrània que no se limita a aquello que aparece delante del objetivo, sino que el mar actúa también como testigo de lo que sucede en sus orillas.
Observa a quienes llegan, a quienes se marchan, a quienes buscan compañía y a quienes encuentran momentos de aislamiento en mitad de una playa concurrida. En ese relato visual, cuerpos, arena, espuma y horizonte forman parte de una misma escena. La fotografía utiliza el paisaje para acabar hablando de las personas.
Una mirada centrada en los comportamientos humanos
Manu Alarcón Bisbal, nacido en L’Alcúdia (València), estudió fotografía en la Escola Superior d’Art i Disseny de València y ha desarrollado una trayectoria vinculada principalmente a la fotografía conceptual y documental. El interés por los comportamientos humanos y por los espacios en los que estos se producen ha estado presente en diferentes trabajos del fotógrafo y vuelve a ocupar un lugar central en Mediterrània.
Entre sus reconocimientos se encuentra la III Beca Internacional de Fotografía Roberto Villagraz de EFTI Madrid, obtenida por el proyecto Store, y el primer premio Alcoi-Imatge 2007 al mejor portfolio, por el reportaje Fibers.
Su obra ha participado en diferentes festivales y exposiciones y se ha mostrado en espacios como el IVAM de València, la Fundación Antonio Saura de Cuenca y la Galería-Librería Railowsky, entre otros. Ahora, Ca Lambert reúne esta mirada sobre una realidad especialmente reconocible en una localidad mediterránea como Xàbia: el mar entendido simultáneamente como paisaje, espacio de ocio, territorio turístico y escenario de la vida cotidiana.
Mediterrània propone detenerse ante escenas que muchas veces pasan inadvertidas precisamente por resultar familiares. Mirar una playa, pero fijarse en las personas. Observar el horizonte, pero atender a lo que ocurre delante. Contemplar el Mediterráneo desde aquello que sucede en sus orillas.




































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