Noticias de Xàbia
Anja Krakowski lleva a la Casa del Cable una reflexión sobre tecnología, memoria y territorio
La artista inaugura este sábado en Xàbia Lo que resuena desde abajo, un proyecto que parte de la historia telegráfica del edificio para abordar los oficios desaparecidos, los materiales y las consecuencias del progreso tecnológico
La Casa del Cable de Xàbia volverá a hablar de mensajes, señales y conexiones desde este sábado, aunque esta vez a través del arte. La artista Anja Krakowski inaugura a las 20:00 horas Lo que resuena desde abajo, una exposición que utiliza la memoria del antiguo edificio telegráfico para mirar hacia aquello que la tecnología va dejando atrás.
El punto de partida no podía estar más ligado al propio espacio. Por la Casa del Cable circularon durante años impulsos, mensajes y sistemas de comunicación que hoy forman parte de otra época. Krakowski recupera esa memoria para preguntarse qué ocurre cuando una tecnología, un oficio o una forma de producir deja de ser necesaria.
Uno de los hilos conductores de la exposición es el código Morse. Profesiones, herramientas, materiales y conocimientos desaparecidos o transformados se traducen a puntos y líneas, convirtiendo un antiguo sistema de comunicación en lenguaje visual y escultórico.
Lo que resuena desde abajo conecta tecnología, artesanía y medio ambiente. La artista se detiene en la relación directa que los procesos manuales mantienen con los materiales y con su origen, frente a sistemas de producción cada vez más fragmentados. Esa reflexión desemboca también en las consecuencias menos visibles de algunos avances tecnológicos.
Uno de los ejemplos es la gutapercha, una goma natural utilizada en el siglo XIX como aislante de los primeros cables telegráficos submarinos. Su explotación provocó una fuerte presión sobre los bosques del Sudeste Asiático debido a la tala de los árboles de los que se obtenía.
La llegada posterior de materiales sintéticos redujo esa presión, pero trasladó el problema hacia otros ámbitos ambientales. De ahí surge una de las preguntas centrales de la exposición: cuando una tecnología resuelve un problema, ¿dónde aparece el siguiente?
El cable submarino funciona así como metáfora de todo aquello que permanece oculto bajo la superficie: materias primas, ecosistemas y recursos que hacen posible la tecnología, pero que rara vez forman parte de su imagen pública.
La exposición incorpora referencias a la salsola soda y a la posidonia, así como un vídeo cedido por la Fundación OBESMAR, vinculado a esta mirada sobre el medio marino.
Oficios y saberes que todavía resuenan
El proyecto incluye además piezas desarrolladas con distintos artesanos, entre ellos Alberto Cardona, especializado en fibras y trenzados, y la vidriera Sara Sorribes.
También forman parte de la muestra moldes, matrices y herramientas procedentes del antiguo taller March, integrados no como objetos del pasado, sino como testimonios de formas de conocimiento y producción que todavía pueden dialogar con el presente.
Krakowski no plantea una mirada nostálgica. Su propuesta busca recuperar señales de aquello que el progreso convierte en invisible para preguntarse qué saberes, materiales y formas de relacionarse con el entorno se están perdiendo por el camino.
La producción de Lo que resuena desde abajo ha sido posible gracias a la ayuda concedida por Impulsa Cultura de la Fundación Salom Sabar. La exposición se inaugurará este sábado 12 de septiembre, a las 20:00 horas, en la Casa del Cable de Xàbia.

La Casa del Cable de Xàbia volverá a hablar de mensajes, señales y conexiones desde este sábado, aunque esta vez a través del arte. La artista Anja Krakowski inaugura a las 20:00 horas Lo que resuena desde abajo, una exposición que utiliza la memoria del antiguo edificio telegráfico para mirar hacia aquello que la tecnología va dejando atrás.
El punto de partida no podía estar más ligado al propio espacio. Por la Casa del Cable circularon durante años impulsos, mensajes y sistemas de comunicación que hoy forman parte de otra época. Krakowski recupera esa memoria para preguntarse qué ocurre cuando una tecnología, un oficio o una forma de producir deja de ser necesaria.
Uno de los hilos conductores de la exposición es el código Morse. Profesiones, herramientas, materiales y conocimientos desaparecidos o transformados se traducen a puntos y líneas, convirtiendo un antiguo sistema de comunicación en lenguaje visual y escultórico.
Lo que resuena desde abajo conecta tecnología, artesanía y medio ambiente. La artista se detiene en la relación directa que los procesos manuales mantienen con los materiales y con su origen, frente a sistemas de producción cada vez más fragmentados. Esa reflexión desemboca también en las consecuencias menos visibles de algunos avances tecnológicos.
Uno de los ejemplos es la gutapercha, una goma natural utilizada en el siglo XIX como aislante de los primeros cables telegráficos submarinos. Su explotación provocó una fuerte presión sobre los bosques del Sudeste Asiático debido a la tala de los árboles de los que se obtenía.
La llegada posterior de materiales sintéticos redujo esa presión, pero trasladó el problema hacia otros ámbitos ambientales. De ahí surge una de las preguntas centrales de la exposición: cuando una tecnología resuelve un problema, ¿dónde aparece el siguiente?
El cable submarino funciona así como metáfora de todo aquello que permanece oculto bajo la superficie: materias primas, ecosistemas y recursos que hacen posible la tecnología, pero que rara vez forman parte de su imagen pública.
La exposición incorpora referencias a la salsola soda y a la posidonia, así como un vídeo cedido por la Fundación OBESMAR, vinculado a esta mirada sobre el medio marino.
Oficios y saberes que todavía resuenan
El proyecto incluye además piezas desarrolladas con distintos artesanos, entre ellos Alberto Cardona, especializado en fibras y trenzados, y la vidriera Sara Sorribes.
También forman parte de la muestra moldes, matrices y herramientas procedentes del antiguo taller March, integrados no como objetos del pasado, sino como testimonios de formas de conocimiento y producción que todavía pueden dialogar con el presente.
Krakowski no plantea una mirada nostálgica. Su propuesta busca recuperar señales de aquello que el progreso convierte en invisible para preguntarse qué saberes, materiales y formas de relacionarse con el entorno se están perdiendo por el camino.
La producción de Lo que resuena desde abajo ha sido posible gracias a la ayuda concedida por Impulsa Cultura de la Fundación Salom Sabar. La exposición se inaugurará este sábado 12 de septiembre, a las 20:00 horas, en la Casa del Cable de Xàbia.




































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