Luisina Daives, invita a escuchar el malestar emocional de niños, niñas y adolescentes y a no minimizarlo como una simple etapa del crecimiento. Salud mental
‘No es cosa de la edad’, la llamada a escuchar el malestar emocional de niños y adolescentes
La psicóloga de AMADEM, Luisina Daives, invita a dejar de normalizar determinadas señales de sufrimiento
Daives pone el foco en esta realidad a través de la campaña "No es cosa de la edad", que anima a las personas adultas a escuchar antes de restar importancia a lo que les ocurre a los más jóvenes.
La infancia y la adolescencia también son etapas en las que pueden aparecer dificultades emocionales que necesitan atención. Sin embargo, algunos cambios de comportamiento o expresiones de malestar se interpretan como algo propio del crecimiento, con la expectativa de que desaparecerán con el tiempo.
En su reflexión, Daives advierte de que esta respuesta puede llevar a minimizar lo que sienten niños, niñas y adolescentes. La campaña "No es cosa de la edad", impulsada desde la federación de Salud Mental, propone cambiar esa mirada y sustituir las explicaciones automáticas por una actitud de escucha. La pregunta que plantea es directa: ¿y si, en vez de decir "es la edad", escuchamos?
La salud mental también importa antes de la edad adulta
La iniciativa parte de una idea fundamental: la salud mental no aparece únicamente en la edad adulta. El bienestar emocional debe tenerse en cuenta desde la infancia y las dificultades que surgen durante la adolescencia merecen ser escuchadas y atendidas.
Los datos recogidos en el artículo de Daives refuerzan la necesidad de prestar atención a esta cuestión. Según las cifras que cita, se estima que uno de cada siete adolescentes de entre 10 y 19 años tiene un problema de salud mental. Además, la Organización Mundial de la Salud señala que la mitad de los problemas de salud mental comienzan antes de los 18 años.
Estas cifras invitan a reflexionar sobre la importancia de reconocer el malestar a tiempo y de no dar por hecho que determinadas conductas desaparecerán por sí solas.
Atender el malestar sin convertir cada dificultad en un trastorno
La psicóloga también introduce un matiz importante: prestar atención al sufrimiento emocional no significa considerar que cualquier problema durante la infancia o la adolescencia sea una enfermedad mental.
La propuesta consiste en no restar importancia a lo que ocurre y ofrecer espacio para que los menores puedan expresar cómo se sienten. Escuchar, observar los cambios y tomar en serio sus preocupaciones permite evitar que el argumento de que «es solo una etapa» cierre la conversación antes de tiempo.
La reflexión de AMADEM recuerda que cuidar la salud mental implica acompañar a las personas en todas las edades, también cuando todavía están aprendiendo a identificar y expresar sus emociones.
La infancia y la adolescencia también son etapas en las que pueden aparecer dificultades emocionales que necesitan atención. Sin embargo, algunos cambios de comportamiento o expresiones de malestar se interpretan como algo propio del crecimiento, con la expectativa de que desaparecerán con el tiempo.
En su reflexión, Daives advierte de que esta respuesta puede llevar a minimizar lo que sienten niños, niñas y adolescentes. La campaña "No es cosa de la edad", impulsada desde la federación de Salud Mental, propone cambiar esa mirada y sustituir las explicaciones automáticas por una actitud de escucha. La pregunta que plantea es directa: ¿y si, en vez de decir "es la edad", escuchamos?
La salud mental también importa antes de la edad adulta
La iniciativa parte de una idea fundamental: la salud mental no aparece únicamente en la edad adulta. El bienestar emocional debe tenerse en cuenta desde la infancia y las dificultades que surgen durante la adolescencia merecen ser escuchadas y atendidas.
Los datos recogidos en el artículo de Daives refuerzan la necesidad de prestar atención a esta cuestión. Según las cifras que cita, se estima que uno de cada siete adolescentes de entre 10 y 19 años tiene un problema de salud mental. Además, la Organización Mundial de la Salud señala que la mitad de los problemas de salud mental comienzan antes de los 18 años.
Estas cifras invitan a reflexionar sobre la importancia de reconocer el malestar a tiempo y de no dar por hecho que determinadas conductas desaparecerán por sí solas.
Atender el malestar sin convertir cada dificultad en un trastorno
La psicóloga también introduce un matiz importante: prestar atención al sufrimiento emocional no significa considerar que cualquier problema durante la infancia o la adolescencia sea una enfermedad mental.
La propuesta consiste en no restar importancia a lo que ocurre y ofrecer espacio para que los menores puedan expresar cómo se sienten. Escuchar, observar los cambios y tomar en serio sus preocupaciones permite evitar que el argumento de que «es solo una etapa» cierre la conversación antes de tiempo.
La reflexión de AMADEM recuerda que cuidar la salud mental implica acompañar a las personas en todas las edades, también cuando todavía están aprendiendo a identificar y expresar sus emociones.































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