Atrapados en las cuotas

30 noviembre, -0001Por: Redacción

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La pasada semana se celebró en Dénia una charla informativa de Ausbanc (asociación de defensa de los usuarios de los bancos) para explicar a los afectados de la CAM, por no decir atrapados, la salidas que pueden tener a los productos financieros de fiabilidad dudosa que un día compraron como las cuotas participativas, participaciones preferentes…

Todos estos productos permitieron mantener vivo durante dos años a una caja que estaba en riesgo de quiebra, facilitaron liquidez para tapar los múltiples agujeros que tenía la CAM y que finalmente provocaron su intervención por parte del Banco de España (BdE).

Volviendo a la reunión, no asistió mucha gente, pero en espíritu sí que hubo. En su mayoría la gente que acudió fueron hijos de 30-40 años a cuyos padres les vendieron estos productos desde la oficina de toda la vida. Planes de pensiones, ahorros de toda la vida bloqueados y sin poder disponer de ellos por el interés de ganar un poco más. ¿Quién va a decir que no quiere más interés por firmar eso? Se preguntaba uno de ellos. Así se contrataron esos productos, con el gancho de obtener una mayor rentabilidad. Sin embargo, según comentaron, la mayor parte de esos producto se vendieron a gente de más de 70 años cuya capacidad para saber qué le vendían no es la mejor.

No echo la culpa al cajero de toda la vida, o aquel que en base a la confianza colocó estos productos. Seguramente ellos tampoco sabían donde entraban. Y lo peor es que ellos también están atrapados. La culpa es de los superiores, de los consejos de administración dominados por la clase política valenciana que hacía y disponía del dinero de todos.

La solución a este marrón es salomónica. El Sabadell deberá asumirlo en sus cuentas, y cambiar estos productos financieros por acciones del banco. Le costará dinero, pero por ello en la subasta de la CAM pagó un euro. Podríamos haberla comprado todos nosotros. Es más caro el coste en reputación de dejarse ese marrón, en unos momentos en que nadie se fía de los bancos.

Dos aristas tiene la desaparición del sistema financiero valenciano (Cam y Bancaja). Por un lado no hay crédito para los empresarios/ciudadanos valencianos fruto de sus depósitos, pero por otro, y ahora que ha adquirido notoriedad, la falta de financiación de la Generalitat Valenciana. Hasta hace poco estas dos cajas salían al rescate del Consell en sus necesidades de financiación y prestaban -y ganaban dinero- centenares de millones de euros para el funcionamiento diario. Desparecido el sistema, la GVA ya no puede hacer -en términos vulgares- una llamada al presidente de bancaja para que le preste dinero. Y por eso surgen noticias de que no se pueden afrontar vencimientos, o que el Tesoro Español avala los prestamos de Generalitat. La última de esas informaciones de hoy mismo, un creditón de varias entidades españolas avalado por el ICO. VER

 

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