Barranquismo a los 60 por una buena causa

Por: Guiomar

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Tiempo de lectura: 2 minutos

…y por la diversión

En un principio todo empezó con la celebración del 60º cumpleaños de Trish, quien quería cumplir su sueño de hacer rápel en el Barranc de lDBC##1Infern. No hizo falta insistir demasiado para que otras cuatro amigas nos uniéramos a ella, y así contratamos una excursión guiada en Tururac.

Ninguna de nosotras teníamos experiencia en hacer rápel, así que no teníamos ni idea de lo que nos aguardaba. Tampoco los de Tururac sabían a qué atenerse, aunque no parecían demasiado preocupados por hacerse cargo de unas sesentonas, ni que la más mayor del grupo, Sheila, contara con 72 años.

Siempre dispuestos a encontrar maneras de recaudar fondos para alguna obra de caridad, Sheila decidió pedir a sus amigos y familiares que le patrocinaran la aventura. El dinero así recaudado lo destinaría a MABS (Marina Alta Brest Cancer Support Group), asociación comarcal que da apoyo a personas que padecen cáncer. Los demás también pedimos ayuda a nuestros amigos, quienes pensaron que estábamos todas locas de remate. Sin embargo, pudimos recaudar más de 1.000€ para MABS.

El 18 de octubre fue el Gran Día. Nos encontramos con nuestros guías, Paco y Julia, y con otros barranquistas, todos españoles, ¡y mucho más jóvenes! Dos venían de Torrevieja y otros cuatro de Xàtiva.

Julia nos avisó que seguramente habría agua en el barranco, así que tuvimos que enfundarnos trajes de neopreno y dejar atrás nuestras cámaras. Afortunadamente, ellos se encargarían de llevar una máquina resistente al agua y luego nos darían un cd con las fotos.

¡Qué día tan genial! Tuvimos que hacer unos siete pequeños rápels, siguiendo el curso del río Girona, que transcurre estrecho y profundo por el lecho de roca de la garganta, formando escalones y piscinas.

El rápel resultó bastante fácil de hacer, una vez que te acostumbras a tener el valor de dar un paso hacia el vacío. Sin embargo, no habíamos pensado que había que nadar. Un problema: ¡Sheila no sabe nadar! Así que en una de las piscinas, especialmente profunda, los de Tururac confeccionaron un flotador de una mochila, y lo usaron para arrastrar a Sheila al otro lado. Hubo muchas risas.

Lo más difícil fue subir y escalar. No contamos ya con la misma fuerza en el tren superior que cuando éramos jóvenes, y resulta complicado doblar las piernas, cuando estás disfrazada como el hombre de Michelín, para alzarte a la parte superior de una roca. Escalar una pared vertical como si fueras Spiderman resultó ser todo un reto, y tuvo como consecuencia un lenguaje muy poco femenino de nuestra parte. Sin embargo, nuestros guías, y el resto de la excursión, fueron muy pacientes, y nunca nos metieron prisas, por lo que nos sentimos siempre muy seguras.

Teníamos previsto volver a los coches en torno a las 17h, aunque finalmente salimos del barranco para alcanzar Juvees dDBC##1Enmig justo cuando se ponía el sol, a las 19h.

Cansadas pero encantadas, ¡lo conseguimos!

Muchas gracias al equipo de Tururac. Sois los mejores.

 

(Ahora, ¿cuándo volveremos? La próxima vez cuando esté todo seco, para tener mejor sujeción con los pies…, y con nuestras cámaras… Debemos llevarnos nuestras cámaras. Hay algunas instantáneas espectaculares que permanecen únicamente en nuestras memorias… Queremos esas fotos…, y hay unas libélulas tan preciosas…).

 

por Chris Betterton-Jones

 

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