Benavent: tres generaciones de comercio que se acabó el 1 de mayo

3 mayo, 2016Por: Carlos López

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En 1914 Francisco Benavent abrió la primera tienda en els quatre cantons de Xàbia. Un comercio en el que se vendía de todo: carburo, petróleo y comestibles.. Desde entonces hasta el domingo, el comercio ha abierto todos los días siempre de la mano de los herederos de Francisco. El testigo no ha pasado a una generación más y la saga familiar termina. Pero no hay que alarmarse: Seguirá abierto, bajo la dirección de las dependientas que ayudaban a la familia.

“Desde entonces hemos vendido de todo” explica Miguel Benavent, nieto del fundador del negocio, Francisco Benavent (natural de Antella) y así hasta que desde hace ya años se convirtió en una mercería y paquetería.

Miguel se jubiló hace tres años y ahora es su esposa la que ha decidido jubilarse. En las puertas de la tienda se puede ver un cartel: “cerrado por jubilación desde el 1 de mayo”. El cartel ha sorprendido a todos los vecinos aunque la mayoría ya era conocedor de la situación.

El interior de Benavent en una imagen de la posguerra que procede del Archivo Histórico de la Fundació Cirne
El interior de Benavent en una imagen de la posguerra que procede del Archivo Histórico de la Fundació Cirne

Este empresario recuerda que tuvieron bicicletas y una ferretería, también vendieron el primer biscuter de Xàbia “Lo pusimos en la esquina de la calle En Forn” comenta, y con el tiempo el negocio fue creciendo hasta ocupar cuatro casas, al mismo tiempo, reconoce que se iban adaptando y cambiaban los productos que tenía la tienda. También tuvieron electrodomésticos, de ahí los históricos carteles publicitarios que hay en las dos fachadas: la de la calle Mayor (Crolls) y la de la calle Virgen del Pilar (Phillips), carteles que porque no deberían protegerse por su simbolismo. Y en los últimos tiempos se ha convertido en una mercería y paquetería, el lugar idóneo para encontrar ese botón que falta en una camisa o el hilo para remendar un pantalón, entre muchas otras cosas.

Mientras narra sus recuerdos del negocio familiar, Miguel relató un chiste sobre el comercio. Sitúense, alguien pregunta “Por favor la Casa Consistorial// no se// pero vaya a Benavent que tienen de todo”.

Miguel y su mujer Mari Carmen ahora van a dedicarse a disfrutar de la vida, su negocio lo llevarán las dependientes que hasta ahora atendían el negocio, la tradición seguirá, aunque las responsables no sean familiares directos de sangre, que de corazón a buen seguro que sí lo son. El espíritu de los Benavent se mantendrá en cada uno de los rincones de la mercería.

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