Cinco palistas llegan a Menorca desde Xàbia en kayak

22 septiembre, 2012Por: Guiomar

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El último fin de semana de agosto, tres palistas de Cartegena salieron de Xàbia en kayak con la intención de llegar hasta Ciutadella en Menorca, pasando por Ibiza y Mallorca.

El 25 de agosto a la 1:00h Alejandro Agüera, José González, Manuel López, Nicolás Martínez y Emilio Hernández se lanzaron al agua para realizar un reto inédito. Otros habían ya cruzado el canal de Ibiza en kayak, pero es la primera vez que se intentaba llegar hasta Menorca. Cinco días, 100.000 paladas y 140 millas después los cinco arribarían a su destino.

En sólo tres etapas los cinco palistas realizaron la travesía en sus piraguas de 5,5 metros de eslora y sólo 0,55m de manga, acompañados de un barco de apoyo, el Caray de Gerardo Miero, un médico sanitario, Isabel, y un equipo compuesto por Xavi, Mikel, Dani, Pep, Antón, Paqui, Martín, María, Edu e Isa. Asimismo, la aventura contó con la colaboración del Real Club de Regatas de Cartagena, la Federación Balear y Murciana de Piragüismo, Acciona Transmediterránea, Club Nàutic Sant Antoni, Decathlon y la Escuela de Piragüismo Mar Menor.

De noche, con olas de un metro y vientos de fuerza 2-3, la primera etapa se hizo en unas duras 20 horas, desde Xàbia hasta Cala dDBC##1Hort, donde Daniel Viloria y Pep, amigos del Club Nautic Sant Antoni, se encargaban de la parte logística de la isla de Ibiza. La segunda, con 40.000 paladas entre la Cala de San Vicente y Port Andraix en Mallorca, supuso otro importante reto para los cartageneros que salieron en la media noche del día 27. Con un viento suave de 12 nudos, con rachas de 17 que daban empujoncitos bienvenidos a las kayaks, el cansancio acumulado se dejó notar, pero los cinco palistas lograron llegar a su destino, animados por peces luna y delfines que se iban encontrando por el camino. La Federación Balear de Piragüismo, comandada por Javier Marroig, hizo del descanso de esa segunda etapa, unas vacaciones en el pueblo de Andraix.

La última etapa, de no menos de 27 millas (50km), colocaba a Menorca y sus playas en el colofón de esta gran hazaña. Esta ruta transcurrió completamente de día y con el sabor agridulce de que cada milla que se cubría era menos tiempo que iban a estar en la mar y en Baleares. La satisfacción de los palistas cartageneros era máxima al pisar tierra ya que habían dejado atrás unas 140 millas en tres duras etapas, sin apenas descanso alguno.

 

 

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