Coches, coches y más coches: La Barraca abocada al control del acceso

22 agosto, 2018Por: Carlos López

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La Policía Local no para. Todos los días tiene que ir a la Cala de la Barraca a imponer multas e incluso a retirar coches mal estacionados. La limitación del estacionamiento en la calle de acceso a la playa se incumple sistemáticamente por parte de bañistas y turistas.

Desde la primera curva de cruce con la calle La Sardina, una línea amarilla prohíbe el aparcamiento en uno de los lados. Junto a esa vía una zona verde en la que los coches ya están aparcados al mediodía. A medida que se va bajando a la playa, es en el cruce con la calle Fartet, cuando ya aparecen los coches estacionados a ambos lados. Y aparcados encima de una raya amarilla que pintó la brigada de Obras días antes de comenzar el mes de agosto.

Bañistas cargados con los enseres de la playa, acceden andando tras haber aparcado calle arriba

Solo pasa un coche y eso puede convertirse en un problema en caso de emergencia. Lo sabe la Cruz Roja que hace unos días, en un rescate estuvo esperando un buen rato para poder llegar con la ambulancia hasta la orilla de la playa. Las colas para dar la vuelta en la rotonda del final de la playa son eternas los fines de semana.

Por ello, la Policía Local no escatima en poner multas, ha habido días, según reconoció en declaraciones a XAD, el Jefe de la Policía, José Antonio Monfort, hace unos días, que han puesto un centenar. Pero además, hay algunos bañistas que no se cortan un pelo y dejan sus vehículos en las puertas de las viviendas, para molestia de sus propietarios. Algunos han tenido que poner carteles y cadenas para que no los ocupen.

Además, este mismo miércoles el ayuntamiento ha reforzado la seguridad en la zona, y ha instalado unos bolardos de plástico en uno de los lados de la última parte de la calle, con lo que el aparcamiento está más restringido aún. Y ha dejado un espacio para el paso de peatones.

 

La solución: lo mismo que la Granadella

Ante esto desde el Ayuntamiento ya reconocen abiertamente que la solución es aplicar una medida similar a la que está en marcha en la Granadella desde hace dos años. A principios de julio, cuando entró en funcionamiento el tren para acceder a esa playa, la concejala Kika Mata, ya dijo que pretendían hacerlo pero achacó a la falta de tiempo haberlo puesto en marcha. Ayer en declaraciones a Levante-emv, el alcalde, José Chulvi, lo anunciaba ya para el próximo año. Quedan 365 días para ver cómo se hace y cual es la opción planteada para que los bañistas sigan disfrutando de la Cala de la Barraca.

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