¿Cómo educamos a nuestros hijos?

21 febrero, 2011Por: Guiomar

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Tiempo de lectura: 3 minutos

Tengo una niña de ocho años, está estudiando 3º de primaria, es una niña inteligente, tiene algún problema de aprendizaje, aunque ésta no es la cuestión. Le dedicamos muchas horas de estudio a la semana y además trae muchos deberes del cole a casa, como todos los niños de su clase, de otras clases e incluso de otros colegios, como he podido corroborar hablando con otros padres.

Es decir, que la mayoría de días cuando salimos de clase, no vamos al parque a jugar o no puede ir a casa de una amiga, ya que tiene deberes y no podemos «perder el tiempo» jugando o divirtiéndose después de un día de clase.

Mi hija ha de ser perfecta, como una especie de robot, totalmente automatizada. No debe ponerse enferma, porque pierde clase y tiene el doble de tarea.

Cuando un lunes o martes me dice «mamá me duele la garganta», pienso «¿y no podría dolerle el viernes?, así está enferma el fin de semana y no rompemos el ritmo; ese ritmo vertiginoso que lleva, bueno, que llevamos. No puede estar cansada o de mal humor, debemos hacer deberes o estudiar los múltiples exámenes semanales. 

Si viene la abuela u otra visita entre semana, tiene que estudiar más tarde y las cosecuencias de esto se hacen notar muy pronto: una gran tensión. Tampoco pude tener una disfunción, como una simple dislexia, ya que quedará excluida del grupo.

Los padres también debemos ser perfectos. Así pues nombraré una serie de reglas que debemos seguir:

  1. No debemos trabajar por la tarde. Ya que hay que controlar y  ayudar con los deberes.
  2. No debemos tener ninguna actividad por la tarde.
  3. No debemos jugar con nuestros hijos, porque estamos perdiendo el tiempo de estudio en una actividad que seguramente a alguien le parece innecesaria.
  4. Debemos ser grandes trasmisores de conocimientos, ya que hay que volver a explicar parte de la materia en casa.
  5. Es obligatorio saber varios idiomas, si no ni se te ocurra tener un niño.
  6. La opción 5 puede ser sustituida por tener dinero y poder pagar las clases particulares.
  7. No debemos estar enfermos o cansados.
  8. Ni nadie de nuestra familia tampoco ha de estar enfermo, para no perder el tiempo cuidando a un hermano enfermo o a un abuelo.

 
¿Creéis que todas las familias estamos preparados para esto? ¿Todos hemos de ser perfectos? Algún día algo sale mal, o nos apetece hacer algo difernte con nuestros hijos, perder la presión, disfrutar de la relación.

¿Que es lo que está mal? Cuando los niños llegan a casa, no han adquirido los conocimientos del día y somos nostros los que terminamos el trabajo.

Cada semana un tema de cada asignatura, con sus deberes correspondientes y sus correspondientes exámenes, pero ¿qué es esto?, ¿una carrera contrarreloj?, ¿una maratón?

Si le preguntas a un niño algo que dieron en «coneiximent del medi» del tema 2, seguro que  ni lo recuerda, ya que el objetivo es el exámen; pasamos de que aprendan y comprendan, sólo importa que aprueben, se lo hacemos tragar, lo vomitan y ya no queda nada dentro.

El sistema no funciona, es obvio, el nivel de interés por aprender de nuestros hijos es pésimo y el esfuerzo realizado es muy grande.

No sé si los profesores se dan cuenta de que el ritmo no es el adecuado. Antiguamente si uno no «valía paDBC##1 estudiar, pues a trabajar», pero ahora eso no nos vale, porque no hay trabajo, y si hay trabajo es para personas cualificadas, es decir, que sepan hacer algo. El mundo se globaliza, se informatiza, se mecaniza. Para el trabajo más simple, has de saber idiomas o enteder cómo se enciende una máquina, por lo tanto nuestros hijos han de estudiar, sí o sí.

Pero el coste para la vida familiar está siendo muy alto, los niños, que estamos hablando de niños de siete y ocho años, están estreasdos y obsesionados con los exámenes y los padres también, por lo tanto quiero saber qué hace mi hija en el cole, porque sé lo que hace en casa.

¿Cómo podemos arreglar esto? No lo sé, pero espero que los padres nos unamos y busquemos una respuesta.  

Mª Paz Sánchez Carrascosa

 

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