¿Dejar fumar o no dejar fumar?

Por: Guiomar

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Esa es la cuestión que los dueños de bares se han tenido que hacer desde que el 1 de enero entró en vigor la nueva Ley Antitabaco. Con menos de 100m2 de local, el propietario puede elegir si permite o no el popular vicio. La intención del Gobierno es que la población se vaya acostumbrado a dejar esta costumbre perjudicial para la salud, que supone más dinero en gastos de Sanidad, que lo que se gana en impuestos.

Aunque parece que el tiro les ha salido por la culata: no sólo la mayoría de establecimientos hosteleros con menos de 100m2 ha colgado el cartel de “se puede fumar”, sino que las tabacaleras han contraatacado bajando el precio de las cajetillas. Además de todo esto, la nueva ley tiene muchas contradicciones:

– Los bares más grandes lo tienen más difícil. Han de habilitar un espacio específico para fumadores, con sistema de extracción de humos. A veces esto no es tan fácil y además puede obligar a una cierta inversión económica. ¿Por qué no están obligados los locales pequeños, que además es donde más se nota el humo?

– Los menores de edad ahora no podrán entrar en establecimientos donde se permite fumar sin la compañía de un adulto. ¿Es más saludable el humo cuando tienes un adulto al lado? Ya había pocos sitios para los jóvenes, como para prohibirles entrar en la mayoría.

– ¿Por qué no se prohíbe fumar a las madres en presencia de sus hijos? Que por cierto, son las que más fuman. Los bares de más de 100m2 se van a ver obligados a habilitar guarderías –u ofrecer un servicio de canguro- en la zona de no fumadores, mientras que las mamás se rodean de una cortina de humo (a veces fuman tanto, que el sistema de extracción de humos no es suficiente).

– ¿Por qué no se prohíbe fumar en establecimientos con comida en el mostrador o jamón “ahumado” –nunca mejor dicho- colgando del techo?

– ¿Por qué no se prohíbe a las tabacaleras insertar tantos químicos en el tabaco?

– En una boda, ¿cómo se divide el salón? ¿Se tendrá que sentar a los invitados en función de si fuman o no, en vez de por su grado de familiaridad? ¿O se hace lo decida la suegra?

– En las oficinas, ¿tendrá todo el mundo el derecho de salir 15 minutos, fumen o no fumen?

– Y en los bares donde se permite fumar, ¿tiene el que fuma derecho de tirarte el humo a la cara, o dejar que humee su pitillo en tu dirección?

Aunque muchos estamos encantados de disfrutar de sitios donde no tenemos que tragar más el olor a humo podrido del tabaco de los demás, y a pesar de que en Europa algunos países ya tienen leyes mucho más restrictivas, España no ha perdido su carácter contestatario, y la Ley Antitabaco ha dado más que un motivo de queja. Y eso que el 80% de la población no ve con malos ojos cualquier medida que les obligue a fumar menos, o a dejar un vicio que a la larga resulta caro, en más de un sentido. Los que más se quejan, los fumadores –faltaría más-, lo locales grandes, los jefes cuando sus empleados pierden tiempo al salir a la calle a fumar, los Ayuntamientos y sus barrenderos que recogen las colillas.

A los jefes, decirles que descansar 15 minutos cada una o dos horas no disminuye la productividad, sino que la aumenta. El cerebro humano no está hecho para concentrarse más de una hora seguida, ¿o es que no os habíais dado cuenta? O sea, que todos deberíamos tomar estos pequeños descansos en el transcurso de la jornada laboral.

A los Ayuntamientos, que recomienden la colocación de ceniceros en la puerta.
A los locales grandes, paciencia, que a la larga saldréis beneficiados por la medida.
A los fumadores, educación, que lleváis muchos años fastidiando a los que no fuman, y no pasa nada por que os controléis un poquito.
A las autoridades, no intentéis quedar bien cuando hagáis una ley, que en España siempre habrá quién se queje. Es el deporte nacional: cuando al español le das a elegir, elige quejarse.
A las tabacaleras, ¿tabaco más barato? ¡Pero qué morro tenéis! ¿Y se os ocurre ahora? Y por cierto, ¿eso cómo se consigue?, ¿poniendo menos tabaco?…
Fuma y sigue…

GRMK

 

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