Día feliz de comienzo de colegio para Olaya

11 septiembre, 2019Por: Carlos López

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Olaya la niña de los huesos de cristal que enamoró a todos los vecinos de Xàbia hace dos tres años y con la que se volcó todo el pueblo para ayudar a su familia, dio ayer un paso de gigante en la normalización de su vida. Empezó como cualquier otro pequeño el colegio.

«Hola soy Olaya López», decía a todos los niños del colegio María Inmaculada, al que sus padres le han apuntado. Allí ya va con su hermana, Gabriela. Después de todos estos meses, Olaya anda sola, habla y es toda nervios.

XAD conversó ayer con Laura Goberna, para que narrara como fue ese primer día de colegio. “Mi hija estaba feliz y contenta, saludaba a todos los niños, era la única que no estaba llorando”, comentó esta madre coraje que a fuerza de muchos golpes en los primeros meses de vida se ha curtido en mil batallas. De hecho, reconoció que ella misma estuvo llorando toda la mañana de felicidad y preocupación por la pequeña.

Pero en el colegio, todo transcurrió con normalidad y Olaya pintó, jugó con la plastilina y estuvo hasta las 14.30. Al salir, “Mamá quiero más”, le dijo. Volverá el cole el jueves, los alumnos de infantil se incorporan poco a poco.

Era su primera experiencia de socialización, ya que Olaya no ha ido a la guardería y la satisfacción se mostraba en la cara de su madre. Incluso conoció a la niña que le cedió todo lo que le regalaron por su cumpleaños.

Laura explicó que Olaya sigue con su tratamiento para reforzar sus huesos, ahora acuden al hospital de Getafe cada seis meses y está en muy buen estado de salud. “Le he enseñado los huesos para que sepa indicarme cuales le duelen si sufre alguna rotura”. Ya hace tiempo que no ha tenido lesiones (su madre toca madera). Pero es algo que está ahí y puede volver a pasar.

En el colegio han ayudado a la familia de Olaya, y además durante esta semana la psicóloga de la Fundación Ahuce (la que se encarga de ayudar y investigar la enfermedad de los huesos de cristal) acudirá al centro para dar a los profesores algunas claves para que la pequeña sea una más. Tanto si sufre lesiones, como en aspectos como por ejemplo los juegos en grupo “en vez jugar a coger el lazo, si mi hija está lesionada, el profesor puede proponer otro juego para que pueda participar”, comentó Laura.

La madre destacó que en estos tres años “nuestra familia (Ismael, Olaya, Gabriela y ella) se ha unido y se ha reforzado más”, y subrayó el papel que ha tenido su hija mayor con siete años al asumir la enfermedad de su hermanita y “darme fuerzas cuando yo estaba flojeando”. En uno de esos momentos de bajón le dijo “mamá esto lo vamos a superar juntas”.

Laura comentó que sigue recogiendo tapones para contribuir a la financiación de los estudios que hace la Fundación para avanzar en la investigación de esta enfermedad rara.

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