Diez minutos y cinco céntimos

8 noviembre, 2011Por: Guiomar

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Tiempo de lectura: 2 minutos

Diez minutos y cinco céntimos es lo que me ha costado esta mañana hacer un trámite en la nueva Oficia de Atención al Ciudadano y estacionar en el parking del Portal del Clot.

Después de tantos años luchando contra las obras del Centro Histórico y sus consecuencias, a veces resulta difícil de comprender que al final podamos obtener algún beneficio de todo ello. Pero sí, es posible, y esta mañana lo he comprobado.

Cuando llegué al Centro Histórico, lo primero que pensé en hacer es dar un par de vueltas por la zona del Portal del Clot para ver si encontraba plaza, como hace imagino que la mayoría. Incluso me tentó aparcar en la rotonda sobre la zona rayada (pero mi conciencia cívica me lo impidió).

Entonces, pensé, «xè! ¿Por qué no probar el parking a ver qué pasa?» Entré y estaba casi vacío. Aparqué al lado de las escaleras que suben a la calle, las que me dejarían más cerca de mi destino (para no perder buenas costumbres). Entré en la nueva Oficina de Atención al Cliente, donde me encontré con un montón de mostradores para atender a la gente. Saqué el número para mi turno, el 73 y la cosa iba por el 70. A penas me dio tiempo para rellenar la instancia y llegó mi turno. Fui despachada en un minuto.

«¿Ya está?», no sé si lo pregunté o me lo pregunté. Pues sí. Ya está. Así que bajé al parking y pagué el ticket. «Son cinco céntimos, por favor».

«¡¿Qué?! ¡¿Solo?!» Pues sí. Solo cinco céntimos por aparcar en el parking del Portal del Clot el tiempo necesario para hacer mis trámites.

Y entonces me acordé cuando vi a un amigo dando vueltas al parking de la plaza de la Constitución -que por cierto, vale lo mismo-. Recuerdo que empecé a contar: uno, dos, tres, cuatro, cinco…., y hasta seis vueltas dio para encontrar un hueco. Luego bajó del coche, se dirigió al bar, compró un paquete de tabaco y volvió a su coche.

Estoy segura que al final gastó más en gasolina y en calorías con el paseo (que hasta ahí lo puedo entender) que lo que le hubiera supuesto el parking…

En fin, quizá nos deberíamos replantear nuestras costumbres, nuestras manías y nuestra definición de comodidad…, y aprovechar las nuevas oportunidades que tenemos delante… 

 

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