El águila blanca

2 mayo, 2015Por: Redacción

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Son las 15:20 hora local en Sierra Leona, acaba de aterrizar en un área confinada, rodeada de abrupta vegetación y complicada aproximación, el helicóptero de Naciones Unidas, que pilota el javiense Eusebio Miñana Signes, en un lugar remoto de África llamado Kumala , donde MEDICOS DEL MUNDO y UNICEF han improvisado un hospital, con los pocos recursos disponibles e inexistentes accesos. Pero allí existe el hambre, el Ébola, la Malaria, el abandono, la miseria, la pobreza…

Después de haber realizado otro servicio a primera hora de la mañana en Port Loko, ahora se disponen a evacuar en camilla Bio Bag a una chica cooperante británica por supuesta infección de Ébola o Malaria. A escasos metros, se produce un enorme revuelo de gente en torno a una joven médico española llamada Bea, que intenta explicar los pasos a seguir en el protocolo con los trajes de aislamiento para evitar el contagio, pero se ve impotente ante el temor y la incomprensión de los voluntarios locales. Desbordada ante esta situación, saca fuerzas y ánimo, y después de innumerables consejos y reflexiones, consigue al final su propósito.

Bea, que fácilmente podría estar trabajando en un hospital español, con todas las comodidades y recursos, disfrutando de su familia y amigos, se encuentra en <<medio de la nada>>, sola ante todo tipo de adversidades, con escasísimos medios y en una zona de África muy aislada, sin carreteras, viendo venir la época de lluvias, donde las fuertes trombas de agua arrasan y destruyen las humildes cabañas o chozas de los poblados, el ganado, y las plantaciones.

A esta joven cooperante, todo esto la engrandece, dándole más ánimo para seguir luchando, y esa gran humanidad, solidaridad, entrega, constancia, paciencia… que posee Bea, y otros cientos de voluntarios que como ella, en el más profundo anonimato, sin aplausos, ni ramos de flores o medallas, entregan incluso su propia vida a esta causa tan poco reconocida y olvidada por la sociedad.

>Pero la vida sigue, y esta bonita historia debe tener un final feliz

Cuando el helicóptero alza su vuelo para poner rumbo al Hospital de Kerrytown, a través de la polvareda ocasionada por las aspas, se disipa la figura de Bea con su bata blanca, alza su mano y con una gran sonrisa y la esperanza de que su compañera pronto se recupere, se despide del equipo médico y de la tripulación

Durante el trayecto, ocurre algo espectacular, casi una premonición, una señal, aparece una preciosa Águila Blanca, y acompaña su vuelo durante unos segundos, imagino que sus impresionantes alas intentan decirles algo, podría ser un agradecimiento a todas esas batas blancas, colaboradores, cooperantes, médicos, enfermeros, personal de logística…, a los que intentan hacer un poquito más fácil la vida de los más necesitados, a esa parte del mundo tan desfavorecida y desgraciada.

Yo, solo he sido una mera intermediaria de esta historia, este relato escrito desde el corazón, es mi humilde pero sincero homenaje a esos verdaderos héroes.

Mil Gracias a todos los que estáis allí, y a Eusebu Miñana, por contarme y compartir tantas  >vivencias y experiencias.

Salomé Rodríguez Pérez. UNICEF-JÁVEA.

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