El Ajedrez Viviente representa el Clan de la Cova del Migdia

28 julio, 2013Por: Guiomar

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Después de un año de «descanso», el Ajedrez Viviente volvió a la maravillar a un público entregado que disfrutó con la actuación de los 36 niños y jóvenes de colegios de Xàbia que hacen de actores en esta modalidad teatral original que ha sido reconocida Fiesta de Interés Nacional.

Inspirado en los hallazgos arqueológicos impulsados por la Fundación Cirne, en colaboración con el Ayuntamiento de Xàbia, el director del Ajedrez Viviente, Rafael Andarias, ha creado para esta decimoséptima adición un guión original que retrata la vida en el eneolítico.

La presentadora, Irene Wittwer, fue la encargada de dar la bienvenida al narrador, el pediatra Luis Santos, y los jugadores, Rebeca Jiménez, subcampeona de España de Ajedrez sub8 y de partidas rápidas sub10, y el actor e Invitado de Honor Álvaro de Luna, más conocido por su papel como el Algarrobo en Curro Jiménez. El alcalde, José Chulvi, entregó a este último una escultura conmemorativa elaborada por Luis y Anselmo Marín, y el presidente de la organizadora Comissió de Festes de Loreto, Juanjo García Pastor, obsequió a Rebeca y a Luis Santos con unas placas.

Tras el acto protocolario bajaron las luces e hicieron entrada en el escenario un grupo de arqueólogos que desempolvaron objetos encontrados en la Cova del Barranc del Migdia, una oquedad en la ladera sur del Montgó.

De esta manera el narrador luego introdujo la historia de dos clanes opuestos, que coexistieron pacíficamente hasta que la codicia pudo más. Las blancas tenían una civilización más evolucionada, conocían la agricultura, se adornaban con abalorios y realizaban pinturas simbólicas, pero sobre todo, habían empezado a dominar el metal, y poseían piezas de cobre que servían de puntas de lanza y como cuchillos, aunque también para decoración.

Ambos clanes compartían amistosamente el territorio, y de hecho incluso llegó a surgir el amor entre algunos de sus miembros, pero la avaricia, la codicia, pudo más y el líder del clan negro mandó robar piezas de cobre al otro clan. No contento con el pequeño expolio, e impaciente por obtener más piezas, la guerra estalla entre los dos grupos.

Finalmente el rey blanco, en una jugada basada en el encuentro entre Magnus Carlse y Peter Svidler, en el Campeonato Mundial de Rápidas de 2009, espeta al rey negro que no es digno de liderar a su clan porque fue avaricioso e impaciente, en vez de esperar a que llegara el metal «del otro lado de las montañas», que el clan blanco estaba más que dispuesto de compartir.

El narrador terminó con una aleccionadora y esperanzadora frase para la Humanidad:

 

Y así acaba nuestra historia que tal vez podría haber sucedido por estas tierras hace más de 4.000 años. Desgraciadamente, muchas veces el afán de poder, la codicia y el egoísmo convierten a los seres humanos en seres frágiles con pies de barro. Sin embargo, la especie humana, y a pesar de sus múltiples defectos, sigue siendo la «especie elegida», «la especie de la esperanza» y como tal tiene, y tendrá, la responsabilidad de hacer siempre de este mundo un lugar más habitable.

 

Sí, reconozcamos que el Homo sapiens tiene la cabeza dura, a veces muy dura, y no se da cuenta de que al escupir al cielo, se está escupiendo a sí mismo. El día que reconozca que la fraternidad y la solidaridad entre sus iguales le reporta más ventajas que inconvenientes y que en el respeto a la Naturaleza está su verdadero porvenir, ese día, ese bendito día, aunque sea un poco tarde, será el inicio de una nueva aurora, de un gran amanecer.

 

 

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