El Colegio nº5

23 diciembre, 2008Por: Guiomar

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¿80% de extranjeros supone un problema para la integración?

El colegio nº 5 de Xàbia abrió sus puertas en el año 2003, un poco tarde, cuando ya se había iniciado el curso escolar, debido al retraso en el acondicionamiento del solar y la colocación de una veintena de aulas prefabricadas en lo que era un aparcamiento público. Tres meses antes, los alumnos a quienes les correspondía ir al colegio del Arenal ya se estaban matriculando, pero en un colegio virtual: todavía no existía ni edificio, ni aulas prefabricadas, y ni siquiera se sabía dónde iba a estar situado. Tampoco tenían profesores. Pero había alumnos, matriculados en un colegio virtual, y equipo directivo. Por si fuera poco, durante el primer mes no se pudo ofrecer el servicio de comedor. Ha pasado más de un año desde que se inauguró este centro, y aunque algunos temas se han solucionado, todavía no hay ningún profesor definitivo, exceptuando los cuatro del equipo directivo.
Este centro llegó a trancas y barrancas, un año más tarde de lo que debía –y eso que ya en la década de los 90 había intención de construirlo. El edificio definitivo, en la calle Bruselas, se inaugurará a tiempo para el siguiente curso.

Mezcla de culturas
Las cosas no han sido fáciles para este centro y sus 21 profesores. A todas estas dificultades hay que añadir una peculiaridad de este colegio (que representa a la perfección el origen de su necesidad): un 80% del alumnado es de procedencia extranjera. En su patio juegan juntos, cogidos de la mano, españoles, británicos, alemanes, argentinos, belgas chinos, franceses, italianos, marroquíes, holandeses, suizos, uruguayos, venezolanos, ecuatorianos, colombianos, un polaco, un argelino, un cubano y un georgiano. Cabelleras rubias y rasgos incas se mezclan con toda naturalidad en el colegio nº 5. En el centro del Arenal han sabido aprovechar esta circunstancia, por ejemplo, a través de exposiciones que realizan los niños sobre objetos, juegos, costumbres y tradiciones propias de cada cultura.

Experiencia enriquecedora
Sobre el papel, un porcentaje tan alto de extranjeros resulta preocupante: puede dificultar la integración de los niños con el resto del pueblo y favorecer la creación de guetos, pero en la práctica se ha visto una realidad muy diferente. De hecho, no tienen más problemas de disciplina que otros colegios. Debido a la dificultad idiomática –incluso a veces con los hispano parlantes-, los profesores han de esforzarse mucho más a la hora de comunicarse y apoyarse mediante gestos, y deben llevar a cabo programas mucho más interactivos y de tipo manual que en otros centros. El resultado de esto es un enriquecimiento personal, tanto para los profesores como para los alumnos.

Aprender a ser flexibles
Los niños, gracias a la interculturalidad, pueden aprender a comunicarse de una forma mucho más efectiva, al ser el lenguaje un medio y no un fin. El lenguaje, no sólo es la forma más evidente e importante que tenemos para comunicarnos, sino que también es la estructura que contiene todos los conceptos que conocemos. El niño, hasta los siete u ocho años, está en un proceso de maduración del sistema nervioso. A partir de esta edad, las conexiones neuronales ya están formadas. Una vez establecido el patrón del sistema nervioso, todos los aprendizajes posteriores se basarán en aquel. En otras palabras y para simplificar, cuanto más flexible sean las formas de comunicación y aprendizaje antes de los ocho años, menos rígida será la estructura mental. Esto, a su vez, permite un mejor manejo de los conceptos, es decir, mayor comprensión.
Además, no sólo serán estos niños más abiertos intelectualmente, sino que también su emotividad se desarrollará mejor al disfrutar de un ambiente en el que se presta mucha atención a la expresión. Para los chicos del segundo y tercer ciclo de primaria (de 8 a 12 años) la situación cambia, ya que entonces lo importante es adquirir conocimientos básicos, como leer, escribir y matemáticas elementales. Si hasta los 8 se crean los cimientos del conocimiento, en esta segunda etapa se hace acopio de los ladrillos necesarios para construir sobre aquellos.

El profesor de compensatoria
A estas edades, la mezcla de idiomas sigue sin ser un gran impedimento, ya que el niño puede absorber la información con relativa rapidez. Sin embargo, es probable una disminución del ritmo de la clase, que se puede compensar, comparando con otros centros, si el alumno está muy motivado y se involucra.
Existe la figura del profesor de compensatoria, cuya función es ayudar a los niños que no conocen la lengua a integrarse, pero faltan efectivos.
En el colegio del Arenal sólo hay uno, cuando debería haber al menos uno por cada ciclo. Lo ideal sería que el profesor de compensatoria impartiese todas las asignaturas que no son lúdicas (lenguas, mates y conocimiento del medio).
A veces el problema no es sólo cuestión de una carencia del centro. Por ejemplo, el AMPA organiza clases de castellano gratuitas para los padres y los alumnos, y sin embargo, a penas hay asistentes. A veces no hay motivación suficiente para integrarse.

Faltan fondos y medios
Faltan fondos y faltan medios para este y otros problemas, pero Conselleria no responde. Algunos piensan que sería una buena idea que el consistorio local pudiese destinar partidas presupuestarias, aunque otros opinan que esto podría desfavorecer a algunos centros, al depender de elecciones personales. En Valencia han acabado con las escoletas (guarderías) públicas por este motivo. Otra posibilidad es que los ayuntamientos proporcionen libros, seguros escolares, escuelas matineras, etc. Pero como los niños no votan y los padres a menudo no son conscientes de la tremenda importancia de la educación, otros temas se consideran prioritarios.
Ya hubo en Xàbia un intento por parte del Ayuntamiento de comprar los libros para las escuelas de primaria, y que así fueran gratuitos para los niños, pero la iniciativa tuvo demasiados detractores. Algunos centros temen que gestionar ellos los libros supondría demasiado trabajo extra, o que quizá perderían así su valor. Sin embargo, la experiencia de otros países demuestra que la idea es buena y muy beneficiosa.
La escuela matinera es una práctica que se está llevando a cabo en algunos centros de primaria, con el apoyo de los consistorios (en Xàbia todavía no). Se trata de proporcionar el personal y los medios necesarios para abrir la escuela una hora antes, y dar el desayuno a los niños. Toda una ventaja para los padres que entran a trabajar temprano.

Conclusión
Si la multiculturalidad puede incluso ser una ventaja evidente en el primer ciclo de Primaria, en el segundo ciclo ésta disminuye, aunque a priori, no parece que de forma significativa. De todas formas, la mayor dificultad aparece cuando los niños, provenientes de otros países de habla no hispana, que se matriculan a mediados de curso, van a un mismo centro. Es más fácil su integración si se les reparte por los diferentes centros. La distribución de estos alumnos en Xàbia es muy desigual. La proporción del alumnado extranjero oscila desde menos de un 6% en los colegios Graull y María Inmaculada, hasta el 80% del Arenal. La media de los seis colegios (no se incluyen los ingleses) es de alrededor de un 25%. La junta municipal de escolarización debería trabajar para que exista una distribución más equitativa de los alumnos.
En cuanto a la secundaria, los alumnos de los diferentes centros son derivados a uno de los dos institutos en función de los colegios de dónde provienen, por lo que la desigualdad, aunque algo diluida, se mantiene: hay casi un 20% más de extranjeros en el IES nº1. Mantener aislados a los niños de la realidad multicultural de Xàbia es cerrarles al mundo.

 

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