El Foro Jávea de Vecindad abordó los desafíos económicos del nuevo Mediterráneo

Por: Guiomar

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La crisis financiera al norte del Mediterráneo y la crisis política de la ribera sur han de ser vistas como oportunidades económicas. Europa debe aprovechar la vecindad, abriendo sus puertas a los mercados de la ribera sur, con gran potencial de crecimiento. Son algunas de las conclusiones del foro económico internacional que el Foro Jávea de Vecindad celebró en el Parador.

Ante mercados emergentes, Europa no es competitiva porque es muy lenta por su excesiva burocratizazción. Por otro lado la democratización de los países árabes surgirá gracias al impulso de las PYMES y al desarrollo de sus economías. La relación comercial entre ambas riberas esta llena de oportunidades para todos los países ribereños. Europa debe implicarse más en las cuestiones que deberán abordar las nuevas democracias mediterráneas, y ha de hacerlo ya.

 

Durante la apertura del foro, el alcalde de Xàbia, José Chulvi, recordó que en el Mediterráneo siempre ha existido un crisol de culturas y ha sido un lugar de intercambio entre ellas. Debemos de tener en cuenta esta realidad para mejorar nuestra economía. Xàbia, con sus más de ochenta nacionalidades representadas entre sus ciudadanos es un buen ejemplo del potencial de la unión de los diferentes pueblos.

El primer edil remarcó que, «ahora es el momento de las personas, no de los grandes proyectos», y de actuar desde las ciudades y los pueblos para lograr el cambio hacia un mundo mejor y más justo, como demandan los pueblos desde las principales plazas de las orillas del Mare Nostrum. Desde Xàbia, y a través de encuentros como los del Foro de Vecindad, «debemos entender la esencia de estas voces que recorren el Mediterráneo e incorporarlas a nuestra vidas», añadió Chulvi.

Según destacó la secretaria autonómica de Familias y Solidaridad de la Generalitat Valenciana, Gotzone Mora, la situación geoestratégica de nuestra Comunidad es de las más importantes del mundo, pero nos equivocaremos si no buscamos crear sinergias con el resto del Mediterráneo.

Mientras que Javier López, secretario general de la Confederación de Organizaciones Empresariales de la Comunidad Valenciana (Cierval), advirtió de la importancia de poner el foco en el comercio y asegurar un mercado libre y competitivo entre todos los países ribereños, así como de la oportunidad que representan para las empresas valencianas los estados de la ribera sur. En este sentido, López mencionó el Centro Euromediterráneo de Cooperación Empresarial, MedValencia, que tiene como objetivo fomentar las relaciones empresariales con los países del sur del Mediterráneo e incrementar la presencia de nuestras empresas en esa zona geográfica.

 

Un Plan Marshall desde Europa

El director general del IEMED, Andreu Bassols, insistió en que debemos «ver la región Mediterránea como una oportunidad de crecimiento para Europa«, y no contemplarla como un peligro por la inmigración ilegal, el terrorismo, o la interrupción de flujos energéticos. Esta manera de ver las cosas sólo nos llevará a perder nuestra mejor oportunidad de crecimiento económico mediante la exportación de productos y valores a un mercado con un enorme potencial, como es el de los países de la ribera sur del Mediterráneo, que dentro de cinco años tendrá 400 millones de habitantes, los mismos que Europa.

Sin nos fijamos en el modelo que es Turquía, podemos vaticinar que los países árabes tienen una capacidad de crecimiento del 10 al 15% anual. Los emergentes, como Brasil e India, así como China ya se han fijado en el potencial de este mercado. La crisis financiera del norte del Mare Nostrum y la crisis política de la ribera sur deben ser vistas como una oportunidad única por todos los estados ribereños.

Bassols fue un paso más allá y propuso a Europa la creación de una especie de Plan Marshall para ayudar a los países árabes, a cambio de exigirles una integración regional -y por tanto la paz entre ellos-, lo que contribuiría al desarrollo económico de la región. La crisis financiera no es excusa para no llevar a cabo esta acción, y recordó que los Estados Unidos no estaban en un buen momento económico cuando decidieron desarrollar el famoso plan de reconstrucción, pero se dieron cuenta de que su éxito y recuperación dependían en gran medida de Europa.

 

La ribera sur deberá acometer importantes cambios para ser competitiva

La ex-comisaria de Relaciones Exteriores y Política de Vecindad de la Comisión Europea e impulsora del Foro Jávea de Vecindad, Benita Ferrero-Waldner, realizó un análisis del contexto político y social de los países árabes, y explicó que éste era insostenible antes de las revoluciones, con altas tasas de desempleo crónico, un frágil desarrollo económico, y una población joven muy preparada pero sin oportunidades. Por eso lo sorprendente no es que haya ocurrido una ruptura frontal con aquellos regímenes dictatoriales que han arruinado la región durante décadas, sino la rapidez con la que se ha producido el cambio.

Según explicó Ferrero-Waldner, a pesar de que la crisis financiera mundial tuvo un menor impacto en estas economías gracias a su poca apertura, son muchos los desafíos y las reformas que se deberán acometer para aumentar su competencia. El nepotismo, la corrupción, el mercado negro, la inseguridad jurídica, unida a la poca diversificación de la economía son retos que deberá superar la región. Además, debido a la débil institucionalización, es escasa la recaudación por impuestos, y sin ingresos ningún estado puede hacer mucho.

Ahora el sur del Mediterráneo se enfrenta al reto de instaurar la democracia y habrá que llevar a cabo estas importantes reformas para aumentar la competitividad. La Unión Europea tiene la posibilidad de trabajar conjuntamente con estos países, y «es una oportunidad que no debemos desaprovechar», aseguró Ferrero-Waldner, quien advirtió que «no será un proceso rápido, sino un bumpy road«.

La ex-comisaria aboga por el desarrollo de planes de tipo político, económico y social, basados siempre en avances en materia de estado de derecho, derechos humanos y libertades civiles, «para promover, no sólo las relaciones entre ambas orillas del Mediterráneo, sino también para sentar las bases para un progreso en términos democráticos y de pluralidad política a largo plazo». Asimismo, Ferrero-Waldner destacó la necesidad de apostar por un desarrollo regional entre los países del sur del Mediterráneo, con zonas de libre comercio, y la incentivación de estos por parte de la UE en base a su mayor implicación en la consecución de estos objetivos.

Por otro lado, la experta en geopolítica defendió una vez más la dotación de un fondo de vecindad para fomentar la educación y la formación, sobre todo de los jóvenes, pero también para la creación de infraestructuras, la mejora de la gobernanza y la sanidad, insistiendo en la necesidad de crear un buen marco legislativo, ya que sin seguridad jurídica no son posibles las inversiones en estos países.

 

Integración de los países del sur

El secretario general adjunto superior  para la coordinación de financiación de proyectos y desarrollo empresarial de PYMES en la secretaría de la Unión por el Mediterráneo, Lino Cardarelli, cree que es prioritaria la «integración sur-sur«, estableciendo marcos que favorezcan un mercado regional. En este sentido, Cardarelli opina que la comunidad internacional deberá adoptar una posición firme, «centrándose menos en prestar ayuda y dedicarse a aportar soluciones».

Aunque más que un nuevo Plan Marshall, cuyo objetivo era cambiar un sistema cerrado, Cardarelli insistió en que «ahora se trata de crear un mercado abierto«, y unos 45 millones de puestos de trabajo en los próximos años, lo cual demanda grandes inversiones. El objetivo es unir a los 43 países de la zona Euromediterránea y sus 800 millones de habitantes para crear la concentración económica más importante del planeta, con un 25% del PIB mundial.

En este sentido, la Unión por el Mediterráneo está trabajando sobre varios frentes, desde inversiones en infraestructuras y derechos civiles, pero también sobre la creación de negocios y puestos de trabajo.

 

Partenariados público-privado para fomentar las PYMES

Olivier Younès, socio de Casa Invest Holding, y profesor de Fondos de Capital de Inversión en la Escuela Empresarial HEC, en la Universidad Dauphine de Francia y en CNAM Masters, advirtió que «la crisis nos enseña que son los mercados emergentes los que lideran la economía local«, y ésta a su vez está impulsada por las PYMES, por lo que hay que tenerlas muy en cuenta.

Sin embargo, las empresas pequeñas y familiares de los países de la ribera sur no lo tienen fácil debido a la falta de transparencia, al nepotismo, a la dificultad de para obtener préstamos y a la falta de miembros independientes en las juntas directivas. Pero «no se trata de cambiar estos negocios familiares porque son muy importantes», explica Younès, sino de mejorar su competitividad.

En este sentido, el experto en finanzas apuesta por el establecimiento de planes para diseminar buenas prácticas empresariales y para crear agentes económicos independientes que vigilen el cumplimiento del contrato para hacer que estas PYMES sean más competitivas. Asimismo, Younès defiende que en el caso de los mercados emergentes el capital privado debe adaptarse, ya que es imprescindible defender los intereses de las minorías, por lo que su apuesta pasa por los partenariados público-privados, porque aquél defenderá la sostenibilidad de las inversiones, mientras estos se centran en las ganancias.

Por su parte, el subdirector del Centro de Actividad Regional para la Producción Limpia, Roger García, habló sobre los productores en el sur que están desarrollando productos derivados de proyectos sostenibles, y abogó porque se aprovechen las herramientas que existen para poder intercambiar información con el fin de dar a conocerlos a otros países.

 

Apoyo a PYMES y jóvenes empresarios

Zakaria Fahim, presidente de Atlas Business Angels y de la Asociación Internacional de Jóvenes Emprendedores de Marruecos, afirmó que «el mundo no está dirigido por la mayoría, sino por la minoría comprometida», y defendió que la «economía ahora debe ser más humana, volver a centrarse en las PYMES y darles más poder». Pero éstas necesitan ayuda en los países del sur del Mediterráneo para vencer las trabas derivadas de la falta de créditos y de transparencia administrativa, así como para recibir formación y aprender, por ejemplo, la importancia de invertir el dinero en vez de tenerlo «durmiendo».

Los «business angels» son un tipo de compañía que se dedican a ayudar, dar consejos, e incluso financiar a estos negocios. Labor que Fahim complementa con el apoyo a jóvenes empresarios que en los países árabes a menudo se encuentran solos y desconocen sus posibilidades. A través de la unión no sólo se hace la fuerza sino también se logra que estos se sientan comprometidos con el fomento de la economía de la región, evitando así la diáspora de talentos.

Fahim apuesta por la rehabilitación de valores solidarios, de la responsabilidad ética, la transparencia y la justicia, así como por la buena gobernanza como elementos imprescindibles para recibir la democracia, y se muestra convencido de que será gracias a la economía que se logrará vencer la resistencia de políticos y dirigentes.

 

Es necesario amortiguar el coste social de las reformas

El director de Desarrollo Económico del IEMED, Javier Albarracín, coincidió en destacar la importancia de las PYMES, aunque desde su punto de vista la clave está en la inclusividad socioeconómica de toda la sociedad y el sentimiento de dignidad de ésta, lo que se debe conseguir con un estado más eficaz que fuerte.

Son muchas las reformas que deberán afrontar los países del sur del Mediterráneo. «La herencia de los antiguos regímenes debe ser reformada, se debe implementar la meritocracia» y exigir la «accountability» (rendir cuentas) de las nuevas administraciones, aseguró Albarracín.

Pero estas reformas necesariamente conllevarán un coste social importante. «Todas las transiciones han pasado por altos y bajos, es evidente que habrá buenos y malos momentos, pero hay que preverlos y amortiguarlos«; es importante que «la gente vea que, aunque haya un coste social, a corto plazo hay cambios de inclusividad o de ganancias económicas», insistió el experto en el mundo árabe, quien también destacó la necesidad de reforzar «las nuevas iniciativas sur-sur, por ejemplo entre Túnez y Libia«.

Rym Ayadi, Senior Research Fellow (miembro investigador) en el Centro de Estudios de Políticas Europeas y coordinadora de Medpro, coincidió con Albarracín, pero puso el acento en la necesidad de un cambio de paradigma en las políticas, «no tanto un cambio radical del paradigma, sino que hay que repensarlas para que tengan en cuenta la inclusión social».

Ayadi valoró la interdependencia del desarrollo político, social y económico para lograr un estado sostenible, y apuesta por encontrar maneras para crear ingresos a través de impuestos, encontrar un equilibrio óptimo entre la descentralización y la unidad nacional, y aportando servicios como Sanidad y Educación públicas, al mismo tiempo que se exigen a estos países regulaciones de su productividad con el fin de minimizar los riesgos y favorecer las inversiones.

 

Primero garantizar el Estado de Derecho

Pero nada de esto es posible si las reformas no incluyen también los Derechos Humanos, destacó Ramón Mullerat, director de operaciones de Coperfil Group, quien afirmó que no se puede esperar a que de la liberalización de los mercados se derive el Estado de Derecho y la democracia, sino que ambos deben desarrollarse de forma paralela, y esto no es posible sin un marco jurídico.

Para el jurista, «si el siglo XX fue el del reconocimiento de los Derechos Humanos, el XXI debería ser el de la implementación de estos Derechos Humanos», y para que esto se consiga se necesita establecer el «Rule of Law», que ha sido mal traducido como «Estado de Derecho», pero que en realidad hace alusión a la imposición de leyes al estado (with justice under law).

En este sentido, son cuatro los requisitos para que exista el «Rule of Law«, a saber, hacer a los gobiernos «accountable» (que rindan cuentas); han de existir leyes claras, publicitadas, estables, justas y protectoras de los Derechos Humanos; los procesos mediantes los cuales se aprueban y ejecutan han de ser accesibles, justas y eficientes; y la justicia ha de ser ejecutada por gente ética y eficiente, que refleja la constitución social del país del que forman parte.

Mullerat propuso que, «en cuanto se inicien los conflictos, se creen organismos para formar juristas», al mismo tiempo que se comienza a prestar la ayuda humanitaria, con el fin de poner al día los códigos deontológicos de conducta. «Se necesitan abogados competentes e independientes«, y sólo donde hay estos, «los jueces pueden ser independientes».

Asimismo, el experto opina que se debe garantizar las condiciones para los inversores extranjeros, mediante contratos en los que los estados se comprometen a que si éste tiene problemas exista la garantía de que pueda acudir a un tribunal arbitral internacional. Por otro lado, las empresas deben tener muy en cuenta su responsabilidad social hacia las personas, el planeta y luego los beneficios (people, planet, profit).

 

El corredor mediterráneo como herramienta imprescindible para el desarrollo económico

El ex-ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, Miguel Ángel Moratinos, habló sin pelos en la lengua y criticó a los líderes europeos por perder ocasiones de aprovechar las circunstancias actuales para desarrollar una política común Euromediterránea que beneficie a todos, acusándoles de estar demasiado distraídos en cuestiones electoralistas. Para Moratinos, una vez que la Primavera Árabe ha llegado al otoño parece claro que ésta tiene una mayor importancia estratégica que la caída del muro de Berlín. Entonces, líderes como Helmut Kohl tomaron decisiones arriesgadas y rápidas, pero ahora, «¿qué ha hecho Europa?» con respecto a las revoluciones árabes, teniendo en cuenta los riesgos y oportunidades económicas que suponen. «El papel de la UE tiene que cambiar y afrontar los desafíos serios, si no tendremos una situación cada vez más incierta y con mayores riesgos para todos nosotros».

Para el ex-ministro Europa debe adquirir un mayor compromiso y centrar sus esfuerzos en favorecer la libre circulación entre el norte y el sur del Mare Nostrum, facilitando visados, y a través de medidas directas sobre la economía real como la inversión en infraestructuras. En este sentido Moratinos apuesta por la construcción del corredor Mediterráneo, que hará más sencillo y abaratará el transporte de mercancías entre los países ribereños, o la creación de una Banco Mediterráneo, con capital público-privado, que atraiga también inversiones americanas y del Golfo.

«Estamos en un momento de renacer», y los países del sur brindan nuevas oportunidades de negocio. Tenemos los instrumentos y las instituciones para desarrollar las estrategias que nos permitan afrontar estos desafíos, «sólo falta la voluntad política para ponerlos en marcha», reprendió Moratinos, para quien las cumbres Euromediterráneas son necesarias para que los jefes de gobierno no estén distraídos en otras cuestiones.

Por otro lado, el ex-ministro también habló de los falsos debates que demonizan a los inmigrantes y cuestionan al islamismo. Al respecto explicó que él no es partidario de que se celebren elecciones tan rápidamente, tal y como exige Europa, ya que entonces es evidente que los islamistas subirán al poder por ser el grupo a priori más organizado. Lo realmente imprescindible es que se garantice el Estado de Derecho y la representatividad democrática. Las elecciones pueden llegar más tarde.

De cualquier manera, entretenerse en cuestiones sobre si el islamismo es un problema o no, sobre todo cuando es una parte importante de la cultura de esos países, resta energías de los verdaderos retos que se han de afrontar. Además, «el siglo XXI o será multicultural o no será«, sentenció Moratinos.

Ahora lo prioritario es que «el ciudadano del norte de África recupere la confianza y la fiabilidad de los europeos, descartando la creencia de que no se les mira como ciudadanos de primera categoría; existe la sensación de que los europeos no los consideramos de igual a igual…, esto tiene que cambiar». Hace falta que las sociedades interactúen, y un foro como el FJV puede abrir las puertas a los emprendedores, siendo una plataforma, un lugar de encuentro, de formación, de desarrollo e interacción entre los ciudadanos norteafricanos y los europeos.

 

 

 

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