El Hospital de Dénia amplía en 12 el número de MIR

11 noviembre, 2011Por: Guiomar

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El Departamento de Salud de Dénia en su tercer año de funcionamiento ha presentado su Primera Memoria referida a los ejercicios 2009-2010, en la que refleja las bondades de su gestión, que incluyen 5 certificaciones de calidad ISO 9001.

Asimismo, el Hospital de Dénia ha subido del quinto al cuarto puesto de los hospitales valencianos públicos gestionados por empresas privadas, de un total de cinco que siguen este modelo de gestión en la Comunidad Valenciana.

En su memoria, Marina Salud asegura que el «compromiso social, innovación, excelencia, empatía y trabajo en equipo son valores fundamentales bajo los que trabajan los empleados del Departamento Salud de Dénia; siempre primando la profesionalidad y la salud del paciente».

En este sentido, el Hospital de Dénia ha incrementado la plantilla de médicos residentes en cuatro con respecto al 2009, el número de facultativas de 330 a 342, los titulados medios no sanitarios de 22 a 29, los superiores de 15 a 18 y los administrativos de 110 a 115, aunque se ha reducido el número de directores de 10 a 8, de enfermeras de 333 a 326, de auxiliares de enfermería, de 141 a 134 y técnicos sanitarios de 39 a 37.

El Hospital de Dénia ha ampliado la cartera de servicios en estos años, «haciendo la Sanidad más accesible para los ciudadanos», e incorporando especialidades como intervencionismo radiológico, resonancia magnética nuclear, neuropediatría, cirugía plástica y reconstructiva, cirugía maxilofacial, psiquiatría, neurofisiología y medicina preventiva.

Todo ello en un espacio que pretende ser más humano gracias a iniciativas como su proyecto de arte, que forma parte de su responsabilidad social corporativa y que convierte al hospital en una sala de exposiciones, o la contratación de 19 profesionales con discapacidades físicas o sensoriales.

 

968 mil euros de beneficios en 2010

En el período 2009-2010, el Hospital de Dénia contabilizó un total de 20.994 ingresos y atendió 303.959 consultas externas y 102.389 urgencias. Además realizó 19.205 intervenciones quirúrgicas, atendió 2.164 partos y realizó 191.583 pruebas diagnósticas por imagen y 3.510.541 por laboratorio. Sin embargo, éste último es un servicio que Marina Salud al parecer está negociando su externalización, según se quejan los sindicatos.

En cuanto al nivel de satisfacción global de los pacientes atendidos, estos valoraron especialmente los servicios de pediatría y obstetricia con puntuaciones de 8,96 y 9,22, respectivamente, mientras que la sensación de contento global fue de 8,24. Asimismo, en el período 2009-2010 se atendieron 3.262 quejas, 671 agradecimientos y 256 sugerencias. Una satisfacción que comparte la empresa Marina Salud que en 2010 obtuvo 968 mil euros de beneficio, mientras que en el 2009 tuvo un déficit de 3,7 millones de euros.

Estas cifras contrastan con la opinión de la Junta de Personal del Área de Salud de la Marina Alta y el Comité de Empresa del Hospital de Dénia, quienes se quejan de los recortes al cerrar 36 camas hospitalarias, el despido de trabajadores y la supresión de las guardias de especialistas.

 

La OMS cuestiona la eficiencia de la gestión privada de la Sanidad pública

La gestión privada del servicio público de Sanidad no supone únicamente ventajas, según destacó Gonzalo San Segundo en la edición española de Medical Economics (www.medecoes.com) en 2007, cuando ya advirtió de que «la OMS cuestiona la gestión privada de los hospitales públicos, afirmando que a la larga es más costoso que el sistema tradicional de gestión pública y que la calidad se resiente».

Y es que a pesar de que este sistema público-privado puede tener como ventaja el cumplimiento de plazos de entrega, con el consiguiente ahorro de costes, que la inversión no se contabilizad como deuda, lo que posibilita no sobrepasar el endeudamiento exigido por la UE, que hay una mayor autonomía para dar incentivos por resultados, y que los riesgos se transfieren a la empresa.

Por el contrario, destaca el analista, el coste total acaba siendo mayor que el endeudamiento público directo, el sistema se vuelve opaco dado su carácter comercial y la existencia de mercados secundarios, el contrato público es rígido por su plazo de concesión elevado, se produce una merma en la calidad del proyecto, y todo esto porque en definitiva, los objetivos de rentabilidad económica acaban poniéndose por encima de los de salud.

 

 

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