El incendio, la guerra y el estrés post traumático

7 septiembre, 2016Por: Guiomar

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Humo, sirenas, bombas, militares, policía, evacuaciones, destrucción, desalojos, pérdida, aviones, desolación, enemigos, culpables….. ¿De qué estoy hablando? a) incendio de Xàbia, b) una guerra, c) ambos

El incendio declarado esta tarde en Ramblars ha sembrado el pánico y las reacciones de todo tipo en las redes sociales. Imágenes del fuego se comparten a diestro y siniestro a un ritmo de vértigo, mientras las noticias se mezclan con las especulaciones y las teorías, no siempre bien fundadas. Es normal, llueve sobre mojado….. Bueno, ojalá…. Mejor decir, fuego sobre fuego….

Estamos todos muy afectados, muy asustados, por lo vivido los últimos dos días. Además, hay que sumar el incendio de Bernia, y las noticias de su propagación. Buscamos culpables para minimizar el susto. Que si un pirómano, que si un fumador, que si una ley… Pero lo realmente importante no es tanto cómo, cuándo y por qué, sino el susto, el miedo, y ser capaces de reconocerlo y expresarlo como lo que es. Sin miedo, luego podremos ser mucho más eficaces para lidiar cualquier problema, sea forestal, humano, profesional, o del tipo que sea.

Después de estos días tenemos el susto en el cuerpo. Y no es para menos. Pero creo que es importante que entendamos que el miedo colectivo que sentimos tiene más que ver con una reacción ante una guerra, el estrés postraumático, que solamente el susto ante el incendio. Este miedo colectivo puede incluso transmitirse a lo largo de generaciones, como el miedo atávico al agua que existe en Xàbia, fruto de esporádicas pero exageradas riadas o gotas frías, o incluso de ataques de piratas siglos atrás…. A nivel psicológico profundo, ¿por qué creéis que Xàbia no cuenta con su propia piscina municipal? … Bueno, pero este es otro tema…

A lo que voy… He creído necesario escribir este artículo para tratar la impresión psicológica colectiva que nos ha producido el incendio. Tenemos el susto en el cuerpo. Entre la magnitud del desastre y todos los medios desplegados, la situación tiene mucho en común con una guerra, con un bombardeo. El miedo, la alerta, la sensación de que cualquier cosa puede pasar, la paranoia…., son síntomas de un, digamos, mini estrés postraumático (SPT). Y el malestar que esto nos provoca, nos lleva a buscar enemigos, terroristas, culpables…, que con ellos se lleven su malestar. Nos hace tener la ilusión de que “muerto el perro, muerta la rabia”, pero no es así. Linchar a alguien, sea o no culpable, no aliviará nunca el miedo producido por shock.

¿Qué hacer? Unirnos. Pero unirnos en cosas positivas. Hagamos un concierto, vistámonos con camisetas verdes el día de la Vuelta… Unamos fuerzas para organizar reforestaciones, para ayudar a las personas afectadas por el incendio a limpiar sus casas. Reunámonos y que la energía del miedo sirva como combustible para hacer algo bueno y grande juntos.

Buscar culpables aporta un alivio inmediato, pero a la larga genera más ansiedad y más miedo. Por mucha rabia que nos de que existan lo pirómanos, no queramos ver un fuego intencionado en cada quema. En el pasado incendio, más de un foco ha sido provocado, pero no todos. Al visitar esta mañana la zona de Pinosol, se veía cómo las chispas saltaban de un lado a otro, a veces distancias bastante largas, provocando nuevos focos.

Y en cuanto a la ley que permite construir en monte quemado…La realidad es que, hace años (si mal no recuerdo…, disculpar la imprecisión, pero hoy no tengo tiempo para investigarlo), se quemaba el monte porque la ley fomentaba la construcción posterior en esos casos. Después, se aprobó una ley que impedía construir precisamente si había habido un incendio en los siguientes 30 años. La modificación de esta ley no cambia esto, sino que añade que, en caso de que el gobierno así lo decida, se podría plantear una recalificación de terreno para permitir la construcción. Esta ley enfada porque si una zona es forestal y está protegida, no tiene por qué dejar de serlo. La prioridad actual es cuidar de las zonas verdes y fomentar los conectores ecológicos. En definitiva, más que lo que implica en permisividad, que no es tanto como lo que era antes, molesta que pueda haber intención de priorizar el ladrillo…, otra vez.

Luego está que esta ley y su modificación no afectan ciertos tipos de suelo, como es el caso del Monte de la Granadella, de especial protección. Por no hablar de que suelo terciario (Ramblars) ya permite construir, así como suelo no urbanizable programado, eso sí, con el mínimo de metros cuadrados, que por mucho que se queme, no va variar. Y en urbano, pues ya se puede. Así como en urbanizable sin programar, como el Saladar, que sólo necesita un programa y el nuevo Plan General.

Mientras escribo estas líneas, el fuego de Ramblars parece crecer. Pero no tengo miedo porque sé que hay profesionales muy cualificados trabajando en su extinción. Es verdad que existen los pirómanos y que la mencionada ley es un poco sospechosa, pero confío en la bondad general de la sociedad, en la profesionalidad de las personas que velan por nuestra seguridad, y en la dedicación incluso del Ayuntamiento, aunque no sean perfectos.

Mientras escribo estas líneas, la bomba incendiaria aparece en las redes sociales. Cientos de mensajes se entrecruzan, que si más incendios, que si no que es el mismo; que si han cogido a un pirómano, que si no; que si hay una mafia, que si….. yo qué sé qué…. A dónde lleva todo esto, sino a la confusión. La confusión nos lleva al caos.

Yo voto por comprender que tenemos el susto en el cuerpo. Comprender que acabamos de vivir una suerte de guerra. Que sufrimos un pequeño SPT. Comprender que en este país tenemos unos profesionales excelentes y muy entregados. Comprender que las personas cada vez están más concienciadas de la importancia de cuidar la naturaleza. Comprender que unidos somos mejores que sembrando dudas y sospechas que solo nos angustian y son nublan la vista.

El incendio de Ramblars seguramente esté provocado por restos de jardinería con ascuas aún candentes. Lo mismo con la mayoría de los focos que surgen desde el fuego de Bernia. Es muy probable que haya un pirómano, pero en vez de divulgar cualquier noticia por las redes, motivados por el miedo, compartamos lo que realmente parece fiable. Para, piensa, reflexiona. No repitas o compartas cualquier noticia. Analízala, pregunta, busca en la web del 112, de los ayuntamientos, protección civil o policía. Pregunta a testigos directos que tengan capacidad de análisis y observación objetivos.

 

Guiomar Ramírez-Montesinos
pscicóloga y editora de Xàbia AL DIA

 

Un comentario en “El incendio, la guerra y el estrés post traumático

  1. En primer lugar, felicitarte por tu encomiable trabajo, Guiomar.
    Gracias a tí y a tu equipo, desde Santander he podido seguir el escenario dantesco en que ha quedado convertido nuestro rinconcito con el que muchos sueñan todo el año, y los que estamos más cerca, podemos disfrutar cada fin de semana. Mis hijos y esposa, así como hermanos, tuvieron que abandonar Jávea rumbo a nuestra ciudad de origen, dado el desconcierto inicial de la 1º noche.
    Confiemos en que el otoño sea muy lluvioso para limpiar las tierras de cenizas, y rebrote de nuevo la vida como ocurrió hace 16 años. Gracias a Dios, los bosques de pinos crecen rápidamente si desde la Consejería lo repoblan, cosa que no se ha visto aún en los acantilados por encima del Pope y Puerto de Jávea que es lo que vemos desde la bahía, al contrario que en la Plana donde sí han hecho actuaciones de recuperación.
    En fin, muchas buenas intenciones, y al final la naturaleza es la que se encarga de ello con su instinto de supervivencia.
    Gracias por vuestra dedicación y Enhorabuena por el gran trabajo

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