El náufrago: un navegante curtido que cogió víveres y agua para la travesía

26 octubre, 2017Por: Carlos López

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Era un navegante curtido. Así definieron ayer a XAD varios testigos que asistieron al ciudadano alemán que llegó al puerto de Xàbia el martes por la tarde tras diez horas de travesía en una embarcación neumática.
Fueron los primeros en darse de cuenta de que al navegante le pasaba algo, y es que nada más llegar a tierra, se tiró en el suelo sin moverse.

Patrones de embarcaciones de profesión, estos testigos narraron ayer la experiencia de este tripulante alemán, de unos 50 años, que calificaron como un navegante curtido por lo que les contó mientras se recuperaba de la odisea en la que se convirtió su viaje.

Según su relato, volvía de Ibiza en un velero de 13 metros en dirección a Torrevieja, cuando se encontraba a unas 16 millas de Es Vedrà (el primer punto visible de la isla) chocó contra un OFNI (Objeto flotante no identificado). En ese momento, “salió a mirar contra a qué había chocado pero según nos dijo no vio nada”, además.. intentó “localizar donde se encontraba la vía de agua” y mandó un mensaje de ‘Mayday’, que “no obtuvo respuesta”.

“Estuvo unas cuatro horas enfundado en un neopreno esperando a que se hundiera su velero”, mientras en la barca auxiliar del velero puso “agua potable, dos bidones de gasolina y una mochila con galletas y un bizcocho de chocolate”. Fue al amanecer cuando el velero se hundió definitivamente y poco después empezó a visualizar El Montgó y decidió poner rumbo a nuestra costa. Eso sí, racionando el uso del pequeño motor de la embarcación, de hecho “no pasó de 8 nudos porque la neumática no le daba mucha seguridad”.

En un momento de la travesía- señalaron- estuvo a 300 metros de un portacontenedores al que lanzó “las bengalas de seguridad” (de las que todos los barcos deben llevar por obligación) pero tampoco obtuvo ninguna respuesta. Llegó a Xàbia a las 16 de la tarde.

Este testigo explicó que el navegante “tardó unas tres horas en recuperarse” e incluso reconoció que al “principio le costaba beber”. Le dieron una coca cola para que recuperara el aliento, poco después se tomó el bizcocho de chocolate y sobre las 19 horas se presentó la Guardia Civil en el puerto y le tomó declaración en el cuartel y localizaron a un amigo suyo de Torrevieja.

El navegante se volvió a Torrevieja durante la mañana del miércoles en compañía de ese amigo.

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