El nuevo Reglamento de Fiestas apela al civismo

30 noviembre, -0001Por: Guiomar

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Ayer se presentó a las penyas el nuevo reglamento de fiestas. El documento ha sido redactado por una comisión especialmente constituida para intentar regular las actividades durante los festejos, y en vista de la cada vez creciente violencia y descontrol durante las celebraciones, especialmente durante las de San Juan.

Durante la sesión informativa, el concejal de Fiestas, Vicent Chorro, acompañado por la concejala de Participación Ciudadana, Pepa Chorro, y varios miembros y la presidenta de la comisión festera, Tere Bisquert, explicó los detalles más importantes de esta propuesta y despejó las dudas que los asistentes plantearon, en un ambiente distendido en el que hubo mucha participación y debate. Tal y como recordó el edil, la filosofía de este reglamento municipal es «promover un mayor civismo, y más participación y protagonismo de la población tanto en la organización como en el desarrollo de los festejos», subrayó Chorro.

 

La Fiesta es el máximo exponente de la cultura popular local, y el trabajo agrícola aquello en torno a lo que giran las tradiciones, en un pueblo eminentemente rural, a pesar de la máscara de  modernidad y progreso creada a lo largo de las últimas cuatro décadas, que casi había logrado borrar de la memoria colectiva aquel humilde pasado.

La inconsciencia  y la analgesia prácticamente han ido de la mano desde que Xàbia comenzó a renunciar de sus raíces -recuerdo la vergüenza que muchos sentían en la década de los DBC##180 de admitir el pasado agricultor de sus progenitores-, y en la Fiesta esto se ha traducido en un desfase etílico de violencia creciente.

El año pasado los actos vandálicos llegaron al extremo de la agresión hacia viandantes y destrozo de propiedad privada y pública, por no hablar de los ruidos de las peñas que no dejan dormir a vecinos durante tres semanas seguidas. Y para colmo, la fiesta principal, la de San Juan, con los quintos de protagonistas, y en plena época de exámenes, obliga a los jóvenes a elegir entre los estudios y la diversión. En eso se queda la cultura popular cuando no está arraigada por las tradiciones…

 

Así pues, mediante el nuevo Reglamento de Fiestas, el Ayuntamiento pretende conseguir una mayor «participación popular y un mayor protagonismo de la programación», especificando los deberes y derechos de los agentes sociales que participen en las fiestas, como las comisiones, penyas, filaes, etc.

Para empezar, se especifica que «la programación debe propiciar el mayor número de participantes de todas las edades», para evitar que la fiesta sea cosa de unos pocos.

También se quiere concentrar la actividad, acortando  los días de celebraciones. Y en concreto, los actos que se alarguen por la noche, no sólo deberán especificar horario de finalización, sino que «habrán de programarse en dos o tres días de fiesta». No se trata de un «toque de queda, sino de disfrutar de las fiestas respetando a los demás», según aclaró Vicent Chorro.

Al mismo tiempo, se incentivará mediante una ayuda económica la actividad de las penyas que «organicen y realicen actos o actividades culturales, lúdicas, etc.», que contribuyan a un «mayor esplendor de los diferentes festejos». Asimismo, se regulará la distribución de alcohol en la vía pública, siendo más intolerantes hacia la venta a menores, y se promoverán campañas de concienciación para los jóvenes en torno al consumo de alcohol, drogas y sexo.

 

Aunque mucho de lo que propone el reglamento es de todas formas obligatorio por ley, la novedad se centra en la regulación y registro de los colectivos festeros (penyas, filaes, comisiones), así como su comunicación, y esperemos que también por su refuerzo por parte de las autoridades municipales.

En este sentido se obliga a todos los colectivos festeros a registrarse en el Ayuntamiento, especificando un reglamento interno y una persona mayor de edad responsable. Se exigirá que los casales cumplan unos requisitos mínimos de higiene y seguridad, que el ruido no pase del máximo permitido, que la ocupación de la acera permita un mínimo de paso de 1,5m, que se mantengan limpias las inmediaciones, y a partir de las 2 de la madrugada deberá de cesar la actividad y apagarse los equipos de sonido. El incumplimiento de esta normativa supondrá sanciones que van desde los 100€ hasta los 300€, e incluso el precintado y cierre del casal.

Con todo, añadió Chorro, «la intención es que todos vayamos a una y disfrutemos de las fiestas con civismo, ya que lo que no buscamos es establecer un dispositivo que se encargue de vigilar y controlar a las peñas, pero si algún grupo provoca quejas de los vecinos de manera continuada podrá ser motivo de un mayor control».  

A ver si este año podemos tener la fiesta en paz.

 

 

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