El sueño de Clotilde que Sorolla cumplió en Xàbia

7 julio, 2019Por: Redacción

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Hoy quiero contaros una bonita historia o anécdota que está vinculada con Sorolla, su esposa Clotilde y la inspiración que al pintor le supuso Xàbia. Es indiscutible que Sorolla tenía una gran capacidad para ver del natural una composición que después reproducía en un dibujo o boceto rápido, una nota de color o en un lienzo. También tenía claro que algunas de las temáticas más comunes en su pintura eran los paisajes, las playas, el costumbrismo de los trabajos, los jardines o los retratos entre muchos otros.

Pero en ocasiones la inspiración de Sorolla para realizar un cuadro no le viene de la mano del propio pintor sino que proviene de su inseparable mujer Clotilde García del Castillo, mujer, compañera, administradora y apoyo constante en la vida del pintor. Un caso curioso de esa inspiración surgió en una de las visitas que Sorolla está realizando en la población de Xàbia. Era el mes de junio de 1898 y Sorolla se encontraba en Xàbia para realizar los estudios de, El Algarrobo, Jávea (1898. Colección particular) y La Caleta, Jávea (1898. Colección particular), estudios que no estuvieron exentos de muchas dificultados para llevarlos a cabo como comenté en un pasado artículo.

Imagen 02: Imagen de la Cala Tangó, el mismo lugar desde donde se pintó El baño, Jávea de Joaquín Sorolla 

Entre diversas cartas enviadas entre el matrimonio, Clotilde contestó a una de su marido el 18 de junio de 1898 compartiéndole un sueño que había tenido: Querido mío: hoy tu carta me ha tranquilizado mucho, pues en ella me dices que estás mejor y has trabajado a gusto… Esta noche pasada soñé que habías venido y que traías una gran colección de cosas pintadas, algunas de ellas (en sueño) preciosas y un cuadro en que había una porción de chicas desnudas bañándose con el cabo San Antonio por fondo y unos grandes peñascos amarillos en primer término, no sé en la realidad qué tal haría esta mezcla».

Sorolla le contestó al día siguiente desde Xàbia con una escueta carta en donde responde al sueño de Clotilde de manera breve y sencilla: «La idea es bonita y se podría hacer un monísimo cuadro fantástico de tu sueño»1.

Parece dar una sensación de que le guste la idea a pesar de que su respuesta es muy corta o quizás la respuesta corta venga motivada por los celos de haber sido una sugerencia de su esposa y no se le haya ocurrido a él. Pueden ser simples interpretaciones ya que no estamos en la cabeza del pintor. En cualquier caso, esto ocurrió en 1898 y tienen que pasar siete años hasta que Sorolla ponga en el lienzo las palabras y recuerdos de Clotilde.

Imagen 03: Joaquín Sorolla. Niños bañándose entre las rocas, Jávea (1905. Colección particular)

Será en el verano de 1905 cuando, al volver a Xàbia por cuarta vez, junto con su esposa y sus hijos, Sorolla conoce el pequeño paraíso de la Cala Tangó. Allí acuden de excursión en varias ocasiones en donde el pintor realiza sus estudios y pinturas de rocas desde un punto de vista alto. Pero a la vez que pintaba también vería cómo sus hijos y su mujer u otros amigos disfrutaban del baño en la pequeña cala en donde la luz del sol entraba entre grandes rocas y las aguas cristalinas dejaban ver un fondo limpio al tiempo que las olas chocaban con las rocas.

Imagen 04: Joaquín Sorolla. Estudio para El baño, Jávea (1905. Museo Sorolla, inv. 724)

Es entonces cuando Sorolla, consciente o inconsciente de aquel sueño, pintó el cuadro titulado El baño, Jávea (1905. Museo Metropolitano de Nueva York). Una obra en donde aparece en primer plano y en el centro Elena, la hija pequeña de Sorolla que tenía 10 años en aquel entonces, desnuda y de espaldas queriendo entrar en el agua para unirse al baño y al juego con su madre y su hermana mayor María. ¿Coincidencia o intencionalidad? No lo sabemos pero el caso es que se dan algunas coincidencias: una niña desnuda, el cabo San Antonio (la cala está en sus faldas) y las rocas del primer plano con el fondo arenoso en tonos amarillos. Las pinceladas ligeras, contínuas y movidas de Sorolla consiguen transmitir la sensación de movimiento del agua y la transparencia de la grava, también transmite la sensación del día caluroso con el contraste de la luz intensa en el primer plano frente a la sombra que ofrecen las rocas.

Imagen 05: Joaquín Sorolla. Cuatro estudios de niñas en la playa (1905. Museo Sorolla, inv. 10287)

La pintura no fue algo expontáneo, primeramente Sorolla experimentó con la realización de algunos bocetos, tanto a papel como en notas de color para buscar una composición idónea, un estudio de los movimientos o posiciones de los personajes o un estudio de la luz, todo para crear lo que seguramente él pensaría, como una obra perfecta.

Una vez pintada, la obra fue expuesta en París, Berlín, Colonia, Londres, Nueva York, Buffalo y Boston hasta que fue adquirida en 1909 por el Museo Metropolitano de Nueva York, lugar en donde hoy se encuentra. El sueño de Clotilde hecho realidad se encuentra lejos de Xàbia pero la esencia de la luz xabiense se mantiene inmortal tanto al natural como en el lienzo.

David Gutiérrez Pulido

(Ldo. Historia del Arte)

sorollajavea.wordpress.com

1 PONS SOROLLA, B. y LORENTE SOROLLA, V.: Epistolarios de Joaquín Sorolla: III. Correspondencia con Clotilde García del Castillo (1891-1911).  Editorial Anthropos. Barcelona, 2009, CFS/298, Carta 126, p. 105. La carta de Clotilde está transcrita en esta misma cita en la nota 300.

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